Las comparaciones con la pandemia volvieron a instalarse en el análisis del mercado laboral chileno.
Economistas, centros de estudios y gremios coincidieron en que el desempleo de 9,4% informado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) no sólo confirma un deterioro sostenido del empleo, sino que comienza a mostrar indicadores que no se observaban desde la crisis desatada por el gran confinamiento a partir de 2020.
"A esta altura ya pocos dudan de que estemos en una emergencia laboral", afirmó a
EmolTV, el economista y director del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales UC,
David Bravo, mientras que el economista jefe de Coopeuch,
Felipe Ramírez, advirtió que la destrucción del empleo asalariado privado "no se observaba desde los años de la pandemia".
En la misma línea,
Clapes UC destacó que el país registra el mayor número de personas desocupadas desde fines de 2020 y una de las menores creaciones de empleo para un trimestre marzo-mayo desde ese período.
Más allá de la cifra de desocupación, que alcanzó su mayor nivel desde junio de 2021 y completó 41 meses consecutivos sobre el 8%, los especialistas ponen el foco en la calidad del empleo. El crecimiento de la ocupación continúa sustentándose en puestos informales, mientras el empleo formal y asalariado privado sigue acumulando retrocesos.
El diagnóstico es compartido por distintos actores. Aunque valoran que el Gobierno haya presentado una agenda de reactivación laboral, coinciden en que el escenario exige acelerar las medidas para recuperar el empleo formal y, sobre todo, generar un mayor dinamismo económico que permita revertir una tendencia que, según advierten, comienza a recordar los años más complejos de la pandemia.
"Una emergencia laboral"
Para David Bravo, el país aún no logra recuperar el terreno perdido tras la pandemia y recordó que el actual comportamiento del desempleo no tiene precedentes recientes.
"Nunca nos hemos recuperado y vemos ahora cómo este indicador también está malo, muy malo. Llevamos 41 meses seguidos con tasas del 8% o más, lo que no habíamos tenido en Chile hasta antes de la pandemia, sino en el año 2010".
"Llevamos 41 meses seguidos con tasas del 8% más, que no habíamos tenido en Chile hasta antes de la pandemia, sino en el año 2010"
David Bravo
Sobre el registro informado esta jornada, resumió su evaluación en una frase: "
9,4%, muy mal dato".
Un análisis similar realizó el economista jefe de Coopeuch, Felipe Ramírez, quien sostuvo que "el mercado laboral volvió a decepcionar". A su juicio, el deterioro responde a una combinación de destrucción de empleo y un aumento de personas que buscan trabajo.
"En lo que va del año, el diagnóstico parece inequívoco: una economía que destruye empleo en un contexto donde más inactivos ingresan a la fuerza laboral, ambos fenómenos más allá de lo que sugieren los patrones históricos".
La mayor preocupación: El empleo formal
Aunque el empleo total continúa mostrando un crecimiento anual, distintos especialistas coinciden en que la composición de esa expansión es cada vez más preocupante.
Ramírez advirtió que "el panorama tampoco mejora al analizar cómo ha evolucionado la composición del empleo, que hoy está más cargada hacia la informalidad".
"Un elemento que preocupa es la destrucción de más de 126.000 puestos de trabajo asalariado privado, principalmente del sector formal, que se acumula en los tres últimos meses. Este deterioro no se observaba desde los años de la pandemia"
Felipe Ramírez
El economista agregó que la principal señal de alerta está en el empleo asalariado privado. "Con todo, un elemento que preocupa es la destrucción de más de 126.000 puestos de trabajo asalariado privado, principalmente del sector formal, que se acumula en los tres últimos meses. Este deterioro no se observaba desde los años de la pandemia".
Además, proyectó que el escenario podría deteriorarse aún más durante el próximo trimestre móvil. "Preliminarmente, esperamos que la tasa de desempleo del trimestre móvil finalizado en junio suba a un 9,5%".
Desde Clapes UC llegaron a conclusiones similares. El centro de estudios sostuvo que "la tasa de desempleo desestacionalizada aumentó a 9,2%, confirmando que el deterioro del mercado laboral no responde a factores estacionales".
A ello sumó otro dato que refleja la pérdida de dinamismo del empleo.
"En términos interanuales, se crearon apenas 70 mil empleos, uno de los registros más bajos para un trimestre marzo-mayo desde la pandemia".
Incluso, al descontar factores estacionales, la destrucción de puestos de trabajo se mantiene durante este año. "En términos desestacionalizados, durante los primeros meses de 2026 se han destruido, en promedio, cerca de cinco mil empleos por trimestre".
Más informalidad y casi un millón de desocupados
El informe de Clapes UC también mostró un deterioro en otros indicadores del mercado laboral. "El número de personas desocupadas llegó a 981 mil, el mayor desde fines de 2020, mientras que la desocupación de larga duración y los indicadores de subutilización laboral permanecen en niveles históricamente elevados".
"El número de personas desocupadas llegó a 981 mil, el mayor desde fines de 2020"
Clapes UC
Según el centro de estudios, el empleo creado sigue concentrándose en ocupaciones de menor calidad.
"La totalidad de la creación neta de empleo volvió a concentrarse en ocupaciones informales, mientras que el empleo formal registró una destrucción de 22 mil puestos de trabajo. En particular, los asalariados privados formales acumulan cinco trimestres móviles consecutivos de caídas, consolidando el deterioro del segmento de mayor calidad del mercado laboral".
Pese a ello, Clapes UC valoró el impulso de nuevas políticas para el mercado laboral, aunque advirtió que "resulta fundamental acelerar su implementación y perfeccionar el diseño de algunas de sus iniciativas".
"La recuperación del dinamismo del mercado laboral requiere necesariamente un mayor crecimiento económico", agregó.
Las otras alertas
La gerenta de Estudios de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Bernardita Silva, afirmó que "ñas cifras confirman que el mercado laboral continúa mostrando un deterioro que debe preocuparnos. Si bien el empleo registra un leve crecimiento en términos anuales, ese avance se explica exclusivamente por el aumento de la ocupación informal, mientras el empleo formal sigue retrocediendo".
A su juicio, ello implica que el país está generando empleos de menor calidad. "Esto refleja una recuperación que aún no logra consolidarse y que, además, se está sustentando en puestos de trabajo de menor calidad, con menores niveles de protección social y estabilidad para los trabajadores".
"A esto se suma que, en el corto plazo, los ocupados vuelven a disminuir respecto del trimestre móvil anterior, mientras la fuerza de trabajo continúa creciendo por sobre el empleo", añadió.
Silva puso especial atención en la situación del empleo femenino.
"Como consecuencia, aumenta la presión sobre la tasa de desocupación, que alcanzó un 9,4%, su nivel más alto desde 2021. Especialmente preocupante es la situación de las mujeres, cuya tasa de desempleo llegó a un 10,5%, confirmando que siguen enfrentando mayores dificultades para acceder a empleos formales y de calidad".
También advirtió que el comercio, uno de los principales empleadores del país, enfrenta el mismo fenómeno. "En el comercio observamos exactamente la misma tendencia. El crecimiento del empleo en el sector proviene nuevamente del componente informal, mientras el empleo formal completa cinco períodos consecutivos de caída".
"En el comercio observamos exactamente la misma tendencia. El crecimiento del empleo en el sector proviene nuevamente del componente informal, mientras el empleo formal completa cinco períodos consecutivos de caída"
Bernardita Silva, gerenta de Estudios de la CNC
"Esto es particularmente relevante porque el comercio es uno de los principales generadores de empleo del país y, cuando este sector deja de crear puestos de trabajo formales, se resiente no sólo el mercado laboral, sino también la capacidad de recuperación de la economía en su conjunto", dijo Silva.
En ese contexto, llamó a "impulsar políticas que permitan recuperar el empleo formal, fortalecer la inversión y entregar mayores espacios de adaptabilidad al mercado laboral".
Y concluyó : "Sin una recuperación sostenida de la formalidad, de la participación laboral y de la productividad, será muy difícil mejorar los ingresos de los hogares, fortalecer el consumo y avanzar hacia un crecimiento económico más robusto, sostenible e inclusivo".