El precio del petróleo registra un fuerte incremento por segundo día consecutivo, luego de que ayer saltara 9%, su mayor alza diaria desde 2020.
Esto, como consecuencia de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restableciera formalmente un bloqueo naval sobre los buques iraníes que transitan por el Estrecho de Ormuz.
Además, el mandatario estadounidense anunció un gravamen del 20% para la carga que continúe utilizando esa ruta marítima, calificándose como el "guardián" de Ormuz. . La medida elevó la preocupación por un eventual deterioro del suministro mundial de crudo.
En ese contexto, los futuros del Brent, referencia internacional, subieron 4,67% hasta los US$87,16 por barril, mientras que el WTI avanzó 2,97%, llegando a US$80,46 por barril.
El mercado reaccionó ante el recrudecimiento de las tensiones entre Washington y Teherán, en un escenario donde el Estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales corredores para el comercio global de petróleo.
La administración estadounidense sostuvo que el nuevo gravamen busca compensar los costos que implica resguardar la seguridad de esa vía marítima para los países que dependen de ella.
En paralelo, Irán afirmó que el Estrecho de Ormuz permanecerá cerrado "hasta nuevo aviso", declaración que ha sido cuestionada por fuerzas navales occidentales, pero que igualmente ha reducido el tránsito de petroleros y elevado la incertidumbre sobre el abastecimiento.
A este escenario se suma un mercado que ya enfrentaba una oferta ajustada. La demanda estacional por combustibles en el hemisferio norte mantiene una elevada actividad en las refinerías, mientras la OPEP+ prolongó sus recortes voluntarios de producción durante el segundo semestre, contribuyendo a restringir la disponibilidad de crudo.
Las preocupaciones aumentaron además tras nuevos ataques de Irán contra aliados de Estados Unidos en la región. Kuwait informó daños en una plataforma de perforación costa afuera, en lo que constituye el primer ataque directo contra infraestructura energética en varias semanas.
En paralelo, Trump manifestó su respaldo a un proyecto de sanciones contra Rusia que endurecería las restricciones a los compradores de petróleo y gas ruso, agregando una nueva fuente de presión sobre un mercado ya tensionado.