Las acusaciones de Fundación Libera y Oceanos, cuyos representantes viajaron a Washington y denunciaron ante Estados Unidos la supuesta existencia de "trabajo forzoso" en la salmonicultura y la agricultura nacional, en el marco de las audiencias por el arancel del 12,5% que EE.UU. terminó imponiendo a a varios productos chilenos, generaron un fuerte rechazo en ambos sectores exportadores.
El gravamen fue adoptado tras una investigación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) sobre la legislación chilena para impedir la importación de productos elaborados bajo condiciones de trabajo forzoso en terceros países. Es decir, EE.UU. no acusa a Chile de tener trabajo forzoso, sino que de no contar supuestamente con los resguardos necesarios para impedir la internación de productos elaborados en base a estas prácticas en otros países.
Sin embargo, durante las audiencias realizadas hace dos semanas en Washington, las ONG
Fundación Libera y Ecoceanos afirmaron que en Chile existirían casos de trabajo forzoso, particularmente en los mencionados sectores.
Al respecto, el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, cuestionó duramente la actuación de ambas organizaciones. "Realmente lo encuentro una deslealtad y una falta de patriotismo con el país tremendo y un desconocimiento de todos los de los procesos productivos agrícolas, y de la salmonicultura", afirmó a Emol.
"Lo encuentro una falta de patriotismo con el país tremendo y un desconocimiento de todos los de los procesos productivos agrícolas, y de la salmonicultura"
Antonio Walker, presidente de la SNA
Asimismo, defendió los estándares de la industria, asegurando que Chile cuenta con una agricultura reconocida internacionalmente por su trazabilidad, sustentabilidad y exigencias laborales. "Creemos que esto es muy injusto. En una agricultura tan moderna como la nuestra (...)
que ONGs locales nuestras no lo reconozcan, es una falta de respeto, un desconocimiento total", sostuvo.
Walker también planteó que detrás de las críticas existiría una motivación ideológica. "Acá hay algo distinto detrás, hay una ideología detrás que nos duele mucho", dijo.
Respecto de si las presentaciones de las ONG pudieron influir en la decisión de Washington aplicar el arancel para Chile, evitó sacar conclusiones. "No lo sé, Estados Unidos está actuando muy erráticamente", señaló, aunque añadió que espera "que poco" hayan incidido y lamentó que "hay gente remando para el otro lado" cuando el país necesita fortalecer sus exportaciones.
Desde la industria salmonera, la presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, fue categórica en descartar cualquier vínculo entre la investigación estadounidense y una eventual acusación de trabajo forzoso en Chile. "Es muy importante tener claridad absoluta que esto no tiene bajo ninguna circunstancia alguna acusación o duda o cuestionamiento respecto de Chile y del concepto de trabajo forzoso", indicó a Emol.
"Es muy fácil mezclar temas y generar desinformación que lamentablemente daña muy fuerte la imagen del país"
Loreto Seguel, presidenta del Consejo del Salmón
Según explicó, la revisión del USTR se refiere exclusivamente a si la legislación chilena prohíbe explícitamente la importación de bienes producidos bajo trabajo forzoso en terceros países.
En esa línea, Seguel advirtió que mezclar ambos temas solo perjudica la reputación del país. "Es muy fácil mezclar temas y generar desinformación que lamentablemente daña muy fuerte la imagen del país", afirmó, resaltando que Chile cuenta con una legislación laboral robusta, ha suscrito convenios internacionales y que la salmonicultura opera bajo más de 15 certificaciones para acceder a más de un centenar de mercados.
Consultada sobre una eventual influencia de las ONG en la decisión arancelaria, la dirigenta fue enfática en descartarla. "No, ninguna injerencia, solamente generaron daño", respondió.
También considera que el objetivo de estas organizaciones "ha sido mentir", para instalar una imagen errónea sobre el país.