Víctor Bravo detectó un problema que se repetía en muchas empresas y lo transformó en su propio negocio.
Se dio cuenta que la energía era tratada como un gasto inevitable, mientras la información para administrarla permanecía dispersa entre facturas, planillas y distintos sistemas, dificultando la toma de decisiones.
Convencido de que existía una oportunidad para cambiar esa realidad, fundó Blue Light Energy con el objetivo de ayudar a las organizaciones a gestionar este recurso de forma más eficiente, rentable y sostenible.
Con esa visión, la compañía desarrolló una propuesta que combina ingeniería, tecnología y asesoría especializada para centralizar la información energética en una sola plataforma.
A través de herramientas basadas en inteligencia artificial, busca que las empresas puedan monitorear consumos, detectar oportunidades de ahorro y tomar decisiones en cuestión de minutos, reemplazando procesos que antes requerían días de trabajo.
El camino, sin embargo, no estuvo exento de dificultades. Uno de los principales desafíos fue impulsar una solución tecnológica en un mercado que aún administraba la energía de manera manual.
En una nueva edición de Lo pensó/ lo hizo de Emol, el emprendedor aborda los aprendizajes de este camino, sus proyecciones para Blue Light Energy y la visión que tiene sobre el futuro de la gestión energética empresarial.