Los productores de sal de Cáhuil, pueblo costero de la Región de O'Higgins ubicado a 15 kilómetros al sur de Pichilemu -balneario situado a unas tres horas y 15 minutos de Santiago-, atraviesan una de las peores crisis de las últimas décadas.
El aumento del caudal del estero Nilahue ha inundado gran parte de las salinas con agua dulce, provocando la pérdida casi total de la cosecha de esta temporada y dejando a decenas de familias sin producción. Los salineros atribuyen esta situación a las operaciones del embalse Convento Viejo y advierten que, de no adoptarse medidas, la actividad podría desaparecer.
La problemática fue abordada esta semana en una reunión entre el biministro de Economía y Minería,
Daniel Mas, el senador J
uan Luis Castro (PS) y dirigentes de la Cooperativa Campesina de los Salineros de Cáhuil, Barrancas y La Villa.
El encuentro se produjo luego de una cita previa con el Ministerio de Obras Públicas (MOP), donde también solicitaron soluciones para enfrentar la emergencia.
Tras la reunión, el ministro Mas reconoció la gravedad del escenario.
"Recibimos al senador Juan Luis Castro (PS) por un grupo de salineros, nos han contado cuáles son sus problemas, la producción se les ha ido a cero, después que tenían importantes producciones y un trabajo que han hecho por centenas de años", afirmó.
La autoridad agregó que el Ejecutivo evaluará alternativas de apoyo en el corto plazo. "Nos comprometimos a mirar una posible solución y dar una respuesta en el corto plazo para bien o para mal, pero dar una respuesta para que los podamos apoyar desde la instancia de minería o desde la instancia de economía".
Asimismo, indicó que trabajarán con el MOP "para ver cómo se puede hacer algo con el embalse Convento Viejo y sus aguas que vierten y afectan esta producción".
Una década de deterioro
Desde la cooperativa aseguraron que el problema no es reciente. La vicepresidenta de la organización, Teresita Drago, sostuvo que el impacto del embalse ha ido deteriorando progresivamente la actividad.
"Hace más o menos una década que venimos sufriendo afectaciones en la producción de sal, producto de las externalidades negativas del embalse. Y la producción de sal ha ido disminuyendo considerablemente hasta las últimas temporadas en que la producción de la mayoría de los salineros ha sido cero", señaló.
La dirigenta explicó que ya existe un compromiso para continuar las conversaciones con las autoridades. "Nos reunimos primero con el MOP y con ellos fijamos un plazo. En agosto vamos a tener una nueva reunión en la que nos va a dar noticias", indicó, agregando que con el Ministerio de Economía "también se va a ver un plan de acción".
Drago precisó que unas 24 familias son las directamente afectadas por la falta de producción, aunque advirtió que el impacto alcanza a toda la comunidad. "Hay que entender que la sal de Cáhuil es un motor de la economía local (...). Hay toda una población, una comunidad que depende de ellas".
El senador Castro afirmó que la situación pone en riesgo un oficio con siglos de historia y que requiere apoyo urgente para sobrevivir.
"Hemos tenido una reunión sincera y directa donde se encuentran salineros de Cáhuil, parte del patrimonio de nuestro país. Hoy están muriendo (…) no hay sal. Y esto ha llevado a la producción prácticamente a cero, con pérdidas millonarias en los últimos dos años", sostuvo.
El parlamentario destacó la disposición del Ejecutivo para buscar soluciones, aunque advirtió que las obras de fondo no tendrán efectos inmediatos.
"Ya es inminente que este año todavía no va a haber medidas nuevas que permitan salinizar. Por lo tanto, todo lo que sea exposición de fondos va a ser ya para la próxima temporada, que es al 2026-2027, pero sí se requiere ayuda económica para que no muera la sal de Cahuil".