"Los nunca" fue el eslogan que llevó a Abelardo de la Espriella hasta la Casa de Nariño, quien está a días de asumir bajo la promesa de un gobierno construido por quienes jamás habían pisado los pasillos del poder tradicional. Pero para custodiar la caja fiscal de Colombia, el presidente electo eligió a alguien que prácticamente nació en ellos.
Miguel Gómez Martínez —economista, nieto de un presidente, hijo de un senador y sobrino de un candidato asesinado por las Farc— será el nuevo ministro de Hacienda. Con él, De la Espriella optó por la experiencia por sobre el relato de campaña.
Gómez Martínez, de 65 años, es economista graduado del Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po), donde también cursó maestrías en Economía Internacional y Ciencia Política, y hoy es candidato a doctorado en el Centro de Estudios Diplomáticos y Estratégicos de la capital francesa.
Su currículum es, según el propio equipo del presidente electo, el de un "experto en manejo de crisis". Fue vicecontralor general de la República, presidente de Bancóldex, presidente del gremio asegurador Fasecolda, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham) y embajador de Colombia en Francia y ante la Unesco.
"La palabra crisis me ha acompañado durante toda mi carrera profesional, por eso ya sé cómo sortearlas", ha señalado el nuevo ministro.
Una carrera que empezó a los 25
Su recorrido en lo público arrancó temprano. A los 25 años fue vicerrector de la Universidad Sergio Arboleda, y a comienzos de los 90 pasó a liderar Asocolflores, el gremio exportador de flores, antes de convertirse en asesor del entonces ministro de Comercio Exterior, Juan Manuel Santos.
En 1994 asumió como vicecontralor general de la República bajo David Turbay Turbay, cargo que dejó dos años después, en medio del escándalo del Proceso 8000, que terminó con la condena de su entonces jefe.
Volvió al sector privado en Asocolflores y en 1998 el presidente Andrés Pastrana lo nombró al frente de Bancóldex, banco de desarrollo empresarial que dirigió hasta 2002. Ese mismo año, ya con Álvaro Uribe en el poder, fue designado embajador en París, cargo que ejerció hasta 2006.
Su paso por la política electoral llegó en 2010, cuando fue elegido representante a la Cámara por Bogotá con el Partido de la U, tras una invitación directa de Juan Manuel Santos para encabezar la lista. Como congresista protagonizó un episodio que hoy resulta difícil de leer sin ironía: fue quien impulsó, en enero de 2013, el proceso de revocatoria contra el entonces alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, recogiendo 635 mil firmas para la Registraduría. Trece años después, será el ministro de Hacienda que suceda al gobierno del propio Petro.
Tras dejar el Congreso, retomó la academia como decano de Economía de la Universidad del Rosario y profesor del CESA, y entre 2020 y 2022 presidió Fasecolda, gremio que representó durante los momentos más duros de la pandemia. En 2018 intentó, sin éxito, llegar al Senado por el Partido Conservador.
El apellido que pesa
Gómez Martínez es hijo de Enrique Gómez Hurtado, senador y excandidato presidencial, y nieto del expresidente Laureano Gómez (1950-1953). Es además sobrino de Álvaro Gómez Hurtado, tres veces candidato presidencial y copresidente de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, asesinado por las Farc en 1995.
Su hermano, Enrique Gómez Martínez, es el actual líder del movimiento Salvación Nacional —fundado por su padre y su tío— y fue recién electo senador tras una elección en la que el partido sumó tres curules en el Senado y una en la Cámara por Bogotá.
Salvación Nacional fue, justamente, uno de los avales que llevó a De la Espriella a la Presidencia.
Ajustar sin reformar
Según el equipo del presidente electo, el nuevo ministro tendrá el encargo de "poner la casa en orden", apuntando a recuperar la confianza institucional, aplicar una política de austeridad, respetar la autonomía del Banco de la República, retomar la regla fiscal y fijar lineamientos en favor de las pequeñas y medianas empresas.
Gómez Martínez ya adelantó que uno de los propósitos centrales será evitar una reforma tributaria y concentrarse en la recuperación de la estabilidad fiscal.
Sobre el manejo de los recursos públicos, sostuvo que "los dineros no son del Gobierno; la plata que gasta el Gobierno es de cada colombiano que trabajó, sudó y pagó sus impuestos. Por eso hay que manejarla con decoro".