Una fuerte controversia se abrió esta semana entre el Gobierno argentino y los principales representantes de la industria luego de que el ministro de Economía, Luis Caputo, cuestionara públicamente a quienes critican la política económica y la apertura comercial impulsada por la administración del presidente trasandino, Javier Milei.
"Para todos los tarados que hablan de la industria", afirmó Caputo durante una presentación ante empresarios de la Cámara de Agentes de Bolsa, luego de asegurar que durante los gobiernos anteriores el sector industrial cayó pese a contar con protección comercial, tarifas subsidiadas y otras medidas de apoyo.
"Todos los boludos como nosotros pagamos las cosas dos, tres, cuatro, cinco, 10 veces lo que valía. Una prenda valía 10 veces más, un celular valía tres veces más", planteó.
Caputo afirmó además que, pese a esas condiciones, "la industria cayó 10%" y agregó que también retrocedieron el comercio y la construcción.
Las declaraciones provocaron una rápida respuesta de los industriales.
"Defender la industria no es incompatible con defender la estabilidad macroeconómica, la baja de inflación, el equilibrio fiscal y la normalización de la economía."
Martín Rappallini, presidente de la UIA
El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA),
Martín Rappallini, sostuvo que "no son declaraciones felices que ayuden al diálogo que tanto se necesita para sacar este país adelante".
"Defender la industria no es incompatible con defender la estabilidad macroeconómica, la baja de inflación, el equilibrio fiscal y la normalización de la economía", señaló.
Según Rappallini, Argentina necesita "una industria competitiva, integrada al mundo y capaz de exportar", pero actualmente las empresas enfrentan problemas tributarios, laborales, de infraestructura y financiamiento, además de tasas de interés elevadas, menor consumo y una creciente presión de las importaciones.
"No defendemos privilegios, sino que queremos tener las mismas condiciones para competir. Este es el punto", enfatizó.
Pymes elevan el tono
A las críticas de la UIA se sumó Industriales Pymes Argentinos (IPA).
Su presidente, Daniel Rosato, pidió conformar una "mesa de diálogo urgente" para analizar los costos que enfrentan las fábricas y sostuvo que existe un "desconocimiento" respecto de la carga que soportan las empresas locales.
"El ministro plantea temas sensibles, pero hay un evidente desconocimiento de lo que ocurre portones adentro de las fábricas", afirmó.
Rosato señaló que los mayores precios de algunos bienes producidos en Argentina responden a la estructura tributaria, los costos logísticos y de energía.
"Nos exigen competir con el mundo, pero nos mandan a la cancha sin las mismas reglas de juego", agregó.
El dirigente también cuestionó el ingreso de productos extranjeros en condiciones que calificó como competencia desleal y afirmó que "la salida no es la descalificación hacia los que invertimos todos los días sino revertir la falta de diálogo y la falta de herramientas que padecemos hoy las pymes".
La Federación de Industriales de Santa Fe también reaccionó y sostuvo que "la descalificación y el agravio no constituyen una respuesta a los problemas que atraviesa el aparato productivo".
Según el gremio, las empresas enfrentan caída de actividad, mayores costos, problemas de competitividad e incertidumbre para sostener inversiones y empleo.
"La industria no necesita agravios", afirmó la organización.
Las cifras detrás de la polémica
La discusión se produce en un escenario complejo para una parte relevante del sector manufacturero argentino.
Según cifras procesadas por la consultora I+D, consignadas por La Nación, durante los primeros cuatro meses de 2026 dejaron de operar 1.070 empresas industriales y, de mantenerse la tendencia actual, podrían cerrar otras 2.000 compañías durante el resto del año.
Desde diciembre de 2023 hasta abril de 2026 se contabilizan 3.759 empresas industriales menos, de acuerdo con datos privados elaborados sobre cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.
Las proyecciones plantean además que durante 2026 podrían perderse otros 105.000 puestos de trabajo vinculados a la industria, considerando 60.000 empleos directos y 45.000 indirectos.
El sector opera actualmente con cerca de 40% de capacidad ociosa promedio.
El director de I+D, Diego Coatz, describió la situación como un "efecto sándwich", debido a que las empresas enfrentan simultáneamente una demanda interna debilitada y mayores presiones derivadas de sus costos en dólares y de las importaciones.
"La industria está atrapada en un efecto sándwich: por un lado, una demanda interna debilitada que limita las ventas y, por el otro, costos en dólares e importaciones desleales, más contrabando, crecientes que comprimen los márgenes", afirmó.
A mayo, la producción industrial acumulaba una caída de 3,1%, mientras que el último registro disponible mostraba un descenso interanual de 5,7%.