Los representantes de la firma china CHEC, Marcelo Consolo (a la izquierda) y otro que fue identificado como “Javier” (a la derecha).
Felipe Báez, El Mercurio
Hasta las 12:50 horas de ayer, todo marchaba bien en el auditorio del Ministerio de Obras Públicas (MOP), en el tercer piso de la calle Morandé 71. Hasta ese lugar llegaron cuatro grupos internacionales para presentar sus ofertas técnicas y económicas para la relicitación de la Ruta 57 Santiago-Colina-Los Andes, una iniciativa de más de US$ 1.000 millones. Esta ceremonia estaba originalmente prevista para el 21 de julio pasado, pero se aplazó para ayer. A ese lugar arribaron antes de mediodía las empresas de origen español Vías Chile —ligada a Abertis, actual concesionario de la ruta— y Sacyr Concesiones Chile. También asistió el consorcio de la firma de origen austriaco Strabag y la española Acciona, y finalmente, China Harbour Engineering Company (CHEC), ligada al demorado embalse Las Palmas. Hasta ahí, el escenario era positivo para el MOP, ya que la industria de las concesiones había respondido a la convocatoria para este proyecto vial —uno de los más cuantiosos de la cartera— y no se advertía un mayor impacto tras el reciente conflicto que se generó en el sector por la decisión del Gobierno de paralizar las obras concesionadas de los corredores de transporte público Ruta 160 y Ruta 150 y Autopistas Concepción-Talcahuano Tramo II, en la Región del Biobío.