Convertir una fila interminable de autos en una oportunidad de negocio puede parecer una casualidad, pero para los fundadores de Safecard fue el punto de partida para controlar los accesos.
La escena ocurrió en el verano de 2014, cuando una congestión vehicular terminó exponiendo las debilidades de un sistema que dependía completamente de la reacción de un guardia.
De ese episodio nació una pregunta simple: ¿por qué el acceso a un recinto debía seguir dependiendo de llaves, tarjetas físicas o de una decisión humana bajo presión? La respuesta fue crear Safecard, una empresa chilena que desarrolló su propia tecnología para automatizar y digitalizar el proceso, combinando software, hardware y electrónica en una misma plataforma.
Más de una década después, la apuesta tomó escala. La compañía opera en más de 450 recintos a nivel nacional, suma más de 1,4 millones de usuarios activos y supera las 55 millones de transacciones mensuales. Su tecnología incorpora desde códigos QR dinámicos y reconocimiento facial hasta lectura de patentes, videoportería IP y monitoreo en tiempo real, con aplicaciones en edificios, empresas, colegios, industrias y clubes deportivos.
En una nueva edición de Lo pensó/ lo hizo de Emol, Ilic Alarcón, socio, gerente comercial y gerente de operaciones de Safecard cuenta cómo una experiencia cotidiana terminó convirtiéndose en una empresa tecnológica con ambiciones de expansión hacia Latinoamérica y Estados Unidos.