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Celulosa, imperio de celulares y ahora IA: La metamorfosis de Nokia en sus 160 años de historia

La compañía finlandesa volverá este mes al Euro Stoxx 50 luego de que sus acciones más que duplicaran su valor durante el último año.

04 de Septiembre de 2026 | 11:19 | Agencias/Editado por José Tomás Guzmán, Emol.
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EFE
Pocas compañías tecnológicas pueden exhibir una historia de transformación como Nokia.

La empresa que durante años fue prácticamente sinónimo de teléfono móvil, que llegó a concentrar cerca del 40% del mercado mundial y que convirtió su característico tono de llamada en uno de los sonidos más reconocibles del planeta, vuelve ahora a ocupar un lugar entre las principales compañías de la bolsa europea.

Nokia se incorporará nuevamente al Euro Stoxx 50 antes de la apertura del mercado del próximo 21 de septiembre, según anunció Stoxx Ltd. en su revisión anual del índice. El fabricante finlandés de equipos para redes móviles regresará después de un año de ausencia, acompañado por la francesa Engie.

Su retorno ocurre después de una fuerte recuperación bursátil.

Las acciones de Nokia se han más que duplicado durante el último año, impulsadas por las expectativas en torno a su exposición a la inteligencia artificial, la computación en la nube y la infraestructura necesaria para conectar centros de datos.

Dominio mundial al derrumbe


Fundada originalmente como una fábrica de papel en Finlandia en 1865, Nokia terminó convertida más de un siglo después en uno de los grandes protagonistas de la revolución de la telefonía móvil.

Según CCS Insigth, para el año 2000 controlaba el 26,4% del mercado mundial de celulares y llegó a estar valorizada en unos US$332.000 millones. En su momento de mayor expansión, se estimaba que aportaba aproximadamente el 4% del PIB de Finlandia.

El Nokia 3310, uno de los modelos que definió esa época, vendió cerca de 126 millones de unidades. Hacia 2008, la participación global de la compañía se acercaba al 40%.

Ese dominio comenzó a desmoronarse con la irrupción de los smartphones.

El lanzamiento del primer iPhone en 2007 y el posterior avance de los dispositivos con Android modificaron radicalmente la industria. Nokia reaccionó tarde al cambio tecnológico y tuvo dificultades para adaptar su plataforma de software al nuevo escenario.

En 2011 apostó por Windows Phone, de Microsoft, para desarrollar los teléfonos Lumia. La estrategia tampoco consiguió recuperar la posición perdida.

El deterioro terminó siendo profundo. Los ingresos del negocio habían caído desde un máximo de US$43.700 millones en 2007 hasta cerca de US$12.400 millones cuando, en 2014, Nokia vendió su división de dispositivos y servicios a Microsoft por US$6.300 millones.

La compañía que había ayudado a transformar la telefonía mundial dejaba así el negocio que la había convertido en un fenómeno global.

La renovación


La supervivencia dependía entonces de encontrar otro núcleo sobre el cual reconstruir la empresa.

Ese proceso había comenzado un año antes, cuando Nokia adquirió por US$1.972 millones la participación de Siemens en su negocio conjunto de redes. Una vez vendida la división de teléfonos móviles, esa actividad pasó a representar alrededor del 90% de los ingresos del grupo.

Bajo la conducción de Rajeev Suri, Nokia profundizó esa apuesta en 2015 con la mayor adquisición de su historia: la compra del fabricante francés de equipos de telecomunicaciones Alcatel-Lucent por US$18.096 millones.


La operación transformó nuevamente la compañía y la consolidó como uno de los grandes proveedores globales de infraestructura de telecomunicaciones.

El nuevo camino tampoco estuvo libre de dificultades. El avance de Huawei y ZTE fortaleció la competencia en redes móviles y presionó la participación de mercado de Nokia. Paralelamente, la maduración del despliegue de infraestructura 5G comenzó a reducir las expectativas de crecimiento del negocio tradicional.

La respuesta volvió a ser una transformación.

El giro hacia la IA


Durante los últimos años, Nokia comenzó a trasladar recursos hacia redes ópticas, centros de datos, servicios en la nube y tecnologías vinculadas a la inteligencia artificial.

La compra de Infinera por US$2.300 millones reforzó su posición en redes ópticas precisamente cuando la expansión de la IA empezó a multiplicar la necesidad de transportar enormes cantidades de información de manera rápida y eficiente entre centros de datos y clústeres computacionales.

El movimiento comenzó a reflejarse en los resultados.

Las ventas relacionadas con inteligencia artificial crecieron 49% durante el primer trimestre y, en abril, Nokia elevó sus perspectivas para los segmentos expuestos a clientes de servicios en la nube.

La transformación recibió además un tremendo respaldo de Nvidia.

El gigante estadounidense de semiconductores anunció una inversión de US$1.000 millones en Nokia como parte de una alianza estratégica destinada a incorporar inteligencia artificial a las redes de telecomunicaciones. El acuerdo considera el uso de chips de Nvidia para acelerar el software de Nokia en redes 5G y 6G, además de explorar la utilización de tecnología de centros de datos de la compañía finlandesa dentro de la propia infraestructura de IA de Nvidia.

El anuncio hizo subir las acciones de Nokia alrededor de 25%.

Hoy, la compañía está valorizada en unos US$37.120 millones. Sigue lejos de los US$331.760 millones que llegó a alcanzar durante la época dorada de sus teléfonos móviles, aunque nuevamente está capturando la atención de los mercados.

Los ojos vuelven a ella


La recuperación bursátil ha sido suficientemente intensa como para modificar la forma en que los inversionistas valoran la empresa.

Durante este año, las acciones llegaron a acumular un avance superior al 140% y se ubicaron entre las de mejor desempeño del Stoxx Europe 600. Su ratio precio-beneficio proyectado a 12 meses pasó desde cerca de 17 veces a comienzos de año hasta aproximadamente 36 veces.

Parte del mercado comienza así a preguntarse si Nokia debe continuar siendo valorada principalmente como un fabricante tradicional de equipos de telecomunicaciones o como una compañía de infraestructura tecnológica expuesta al crecimiento de la inteligencia artificial.

Morgan Stanley ha planteado que mirar exclusivamente las utilidades del próximo año podría subestimar el potencial de largo plazo si el crecimiento de la demanda vinculada a la IA se mantiene. UBS, por su parte, ha sugerido analizar la compañía mediante una suma de sus partes, asignando distintas valoraciones a los negocios de redes vinculados a inteligencia artificial y a las operaciones tradicionales de menor crecimiento.


Entre los inversionistas incluso ha comenzado a circular la idea de que dentro de Nokia podría existir una suerte de "mini-Arista" y una "mini-Ciena", en referencia a dos compañías estadounidenses estrechamente relacionadas con las redes de datos y la infraestructura digital.

Respecto a los desafíos que enfrentará, pues a la metamorfosis de la finlandesa todavía le quedan.

El negocio de redes móviles continúa representando más de la mitad de las ventas y posee márgenes operativos inferiores a los segmentos vinculados con inteligencia artificial. La actividad lleva años enfrentando presupuestos de inversión más acotados por parte de las operadoras de telecomunicaciones y la pérdida de contratos relevantes.

Además, la exposición directa de Nokia al negocio de IA y computación en la nube todavía representa una porción relativamente pequeña del grupo. En el primer trimestre correspondió alrededor del 8% de sus ventas.

El fuerte aumento de la valoración bursátil también elevó las exigencias. El precio objetivo promedio de los analistas se ubicaba alrededor de 25% por debajo de la cotización de mercado y menos de la mitad recomendaba comprar la acción.

El desafío para Nokia será demostrar que el crecimiento en pedidos provenientes de proveedores de servicios en la nube puede ampliarse, sostenerse y traducirse en una mayor rentabilidad.
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