En el mundo del emprendimiento, muchas veces lo que comienza como un hobby puede convertirse en una fuente adicional de ingresos y, eventualmente en un futuro, pasar a ser un negocio formal. Desde la repostería hasta el diseño, algunos servicios pueden encontrar un mercado nicho.
Sin embargo, los expertos aseguran que entre vender por gusto o por hobby a construir una pyme con sus procesos claros y formales, existe una gran diferencia. Según dicen, no basta con que una persona tenga una habilidad o incluso consiga algunos clientes. Para dar el paso hacia un negocio sostenible es necesario comprobar que existe demanda, que la actividad es rentable y que tiene posibilidades de crecer.
Pablo Morales, director de la carrera de Contador Auditor de la Universidad de Las Américas, detalla que una de las primeras señales a las que debería estar atenta una persona en este camino es la recurrencia.
“Si una persona comenzó haciendo algo por gusto, como repostería, estampados, fotografía, artesanía o algún servicio, y empieza a recibir pedidos constantemente, aparecen clientes que vuelven a comprar y existe una disposición real a pagar por lo que ofrece, probablemente ya existe una oportunidad de negocio”, señala.
A su juicio, otro indicador aparece cuando la actividad comienza a requerir una mayor organización. “Manejar inventario, administrar pedidos, invertir recursos, establecer horarios o incluso rechazar clientes porque ya no existe capacidad para atenderlos. Ahí probablemente estamos frente a algo que comenzó como hobby, pero que ya tiene características de una pequeña empresa”, agrega.
No obstante, el aumento de las ventas por sí solo no garantiza que exista un negocio rentable. El siguiente paso es determinar cuánto dinero queda después de cubrir todos los costos asociados.
“Pero vender no necesariamente significa tener un buen negocio. También hay que revisar si existe margen. Es decir, después de considerar materiales, traslados, comisiones, publicidad, embalaje y otros costos asociados, cuánto dinero realmente queda”, plantea Morales.
De probar el mercado a construir un negocio
La experiencia de quienes han recorrido el camino desde un hobby a un negocio muestra que para transformar una afición en una empresa se necesita cambiar la forma de mirar la actividad.
Un ejemplo es Safari Zone, emprendimiento dedicado al mundo de las cartas Pokémon y que nació a partir de la afición de dos amigos de infancia por coleccionar e intercambiar cartas. Actualmente, cuentan con una tienda en el primer piso del centro comercial Apumanque, donde comercializan productos y accesorios, participan de lanzamientos y realizan actividades para la comunidad.
Para Diego González, dueño y fundador, una de las primeras señales que les permitió visualizar una oportunidad comercial fue comprobar que el interés por este hobby no se limitaba a un grupo reducido.
“Para nosotros hubo un par de señales que fueron claves, la primera es ver la cantidad de personas que comparten y participan de este hobby en el que estábamos insertos (gente ‘mayor’ que lleva años en él) y la segunda y más importante creo yo, la cantidad de personas que va ingresando en el hobby y se queda”, relata.
A eso, agrega, se sumó la posibilidad de proyectar que ese interés se mantendría en el tiempo a partir de nuevos lanzamientos relacionados con la franquicia. “Con todos esos antecedentes o señales pudimos decidir lanzarnos a la piscina y formalizar lo que era hasta entonces nuestro hobby”, recuerda.
El emprendedor plantea que antes de dar el salto es necesario conocer cómo funciona el mercado y observar qué competidores ya existen. En su experiencia, identificar un espacio propio puede ser determinante para evitar entrar a competir directamente en un mercado donde otros actores ya tienen una posición consolidada.
Cinco pasos antes de crecer
Para quienes deciden avanzar, Danilo Rojic, socio director de W-UP (empresa especializada en acompañamiento laboral, outplacement y evolución organizacional), propone ordenar el proceso en cinco etapas: validar el mercado, determinar la rentabilidad, definir una propuesta de valor y modelo de negocio, formalizar y ordenar la gestión, y finalmente escalar.
“Una regla que considero recomendable es: primero validar, después ordenar y finalmente escalar. Muchos emprendedores hacen exactamente lo contrario: invierten mucho antes de comprobar que existe un mercado suficiente”, plantea.
Morales tiene una visión similar con respecto a la necesidad de comenzar por los números y evitar uno de los errores más habituales entre quienes recién comienzan como lo es considerar como ganancia todo el dinero que reciben.
“Lo primero es sacar las cuentas. Hay que identificar cuánto se vende, cuánto cuesta producir el producto o prestar el servicio y cuánto realmente se gana. Uno de los errores más frecuentes es pensar que todo el dinero que entra corresponde a una ganancia”, explica.
También recomienda separar desde el comienzo las finanzas personales de las del emprendimiento. Aunque la actividad todavía sea pequeña, llevar registros independientes permite determinar con mayor precisión si el negocio genera utilidades.
La formalización, además, no implica necesariamente realizar de inmediato grandes inversiones. “Y hay algo que me parece especialmente importante: formalizar no significa necesariamente endeudarse, arrendar un local o realizar inmediatamente una gran inversión. Se puede comenzar pequeño, validar que existen clientes y avanzar ordenadamente. La formalización y el crecimiento son procesos relacionados, pero no son exactamente lo mismo”, sostiene Morales.
González, en tanto, recomienda visualizar y mantener el foco, es decir, “normalmente la venta ocasional es un ingreso adicional y por ende el tiempo que uno le dedica y la cabeza que le mete es proporcional a eso. Si uno ve que el negocio crece de manera orgánica, que aparecen oportunidades y que se ve una posibilidad de real de dedicarse a eso”.
“Mi consejo es que se realice una estructura que permita colocar tus fuerzas, ganas y tiempo en el proyecto, por un tiempo limitado antes de que puedas sacar una ganancia importante, para que puedas darle el impulso inicial del orden, crecimiento y estructura que necesita cualquier negocio para poder operar de forma exitosa. Suena fácil en el papel, pero en la realidad es duro y complejo, por lo que parte de la planificación es clave para no depender de factores externos o de la "suerte" que claramente ayudan pero no pueden ser una pieza fundamental de la ecuación”, sentencia.