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El Niño ya está causando daños en la economía chilena, ¿y en el resto del mundo?

Desde la escasez de anchoveta en Perú hasta la sequía del Canal de Panamá, los efectos económicos cruzan fronteras.

07 de Septiembre de 2026 | 08:06 | Por Martín Garretón, Emol.
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Un inusual trío de huracanes azotaba el océano Pacífico el 3 de septiembre de 2026, fenómeno que los científicos atribuyeron al calentamiento de las aguas provocado por un fenómeno de El Niño históricamente intenso.

El Mercurio
El fenómeno de El Niño dejó de ser una amenaza exclusivamente meteorológica. Mientras en Chile sus efectos ya comienzan a reflejarse en la actividad, siendo en buena medida responsable de la dura caída de del Imacec de julio, sus consecuencias también se están propagando por distintos sectores de la economía mundial.

Su nombre, de hecho, se lo debe a los pescadores peruanos, quienes hace siglos notaron que, en ciertos años, la Navidad traía consigo un inusual aumento en la temperatura de las aguas del Pacífico que devastaba sus recursos pesqueros. Por eso lo llamaron "El Niño de Navidad", en alusión al Niño Jesús, nombre que con el tiempo se acortó al que se usa hoy. Se trata, en rigor, de una suerte de danza planetaria de fenómenos climáticos que, cada cierta cantidad de años, comienza con alzas de temperatura en el Pacífico y termina alterando el clima en todos los continentes, provocando sequías en unas zonas e inundaciones en otras.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) sostiene que El Niño está "firmemente establecido" y que continuará fortaleciéndose durante los próximos meses. De hecho, existe una probabilidad cercana al 100% de que persista hasta febrero de 2027 y el organismo anticipa que podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia fines de este año.

La señal que explica esta preocupación está en el Pacífico tropical. El índice Niño 3.4 pasó de una anomalía de 1,5 °C entre mayo y julio a 2 °C en julio, mientras que posteriormente los registros semanales llegaron a entre 2,2 °C y 2,6 °C sobre el promedio. Bajo la superficie, además, se han observado zonas con temperaturas superiores en más de 8 °C a lo habitual.

El escenario tiene una dimensión global porque un episodio intenso puede alterar los patrones de precipitaciones, temperaturas y circulación atmosférica, elevando el riesgo de inundaciones, sequías y olas de calor.

Para el trimestre septiembre-noviembre, la OMM anticipó una mayor probabilidad de temperaturas por sobre lo normal en prácticamente todas las zonas terrestres del planeta.

El golpe ya se siente en Chile


En Chile, la primera señal económica concreta apareció en las cifras de julio, al arranque del segundo semestre. El Banco Central informó que el Imacec sorprendió con una caída 1,5% interanual, mientras que la serie desestacionalizada retrocedió 1,7% frente al mes anterior. La minería explicó buena parte del descenso, acompañada por servicios e industria, en un resultado que estuvo parcialmente condicionado por las condiciones climáticas, según el instituto emisor.

Para Alejandro Weber, decano de la Facultad de Economía, Negocios y Gobierno de la USS y exsubsecretario de Hacienda, el efecto de El Niño sobre Chile no es uniforme. "El fenómeno de El Niño puede tener efectos relevantes sobre la economía chilena, aunque su impacto agregado es difícil de cuantificar y depende de su intensidad, duración, distribución geográfica y de la capacidad de adaptación de los distintos sectores", explicó a Emol.

"El fenómeno de El Niño puede tener efectos relevantes sobre la economía chilena, aunque su impacto agregado es difícil de cuantificar y depende de su intensidad, duración, distribución geográfica y de la capacidad de adaptación de los distintos sectores"

Alejandro Weber
El economista planteó que el fenómeno funciona principalmente como un shock sectorial. La pesca aparece entre las actividades más expuestas, mientras que una mayor disponibilidad de agua puede favorecer a la generación hidroeléctrica. De acuerdo con la evidencia que citó, un aumento de un grado Celsius en el índice de El Niño se relaciona con una caída cercana a 6,9 puntos porcentuales en el crecimiento de la pesca, mientras la generación eléctrica y de agua podría aumentar cerca de 2,9 puntos porcentuales.

Carlos Smith, docente investigador del CIES UDD, es más categórico respecto del momento actual: "El Niño ya está pegando y de forma medible, porque el Banco Central lo dijo en el Imacec de julio". A su juicio, el fenómeno contribuyó a perjudicar a minería, industria y servicios, aunque también produjo un efecto favorable en la generación eléctrica debido al aumento del agua disponible.

"El Niño ya está pegando y de forma medible, porque el Banco Central lo dijo en el Imacec de julio"

Carlos Smith
El impacto tampoco se reduce a la minería. Smith apuntó a que la pesca cayó 5,9% durante el segundo trimestre debido a una menor disponibilidad de jurel y anchoveta, especies que modificaron su desplazamiento ante el aumento de la temperatura del agua.

"Yo estimo entre 1 y 3 décimas del PIB, descontando lo que aporta la generación hidroeléctrica", calcula Smith sobre el costo económico del fenómeno. Sin embargo, advierte que el problema se vuelve más relevante en una economía con poco margen de crecimiento. "Está haciendo visible que ya no tenemos un colchón para aguantar este tipo de cosas", dijo

De la anchoveta peruana a las moscas en Francia


El impacto internacional ofrece una muestra de hasta qué punto una alteración en el Pacífico puede terminar afectando mercados muy alejados de su origen.

En Perú, principal productor de la anchoveta utilizada para elaborar harina de pescado, las autoridades suspendieron anticipadamente la temporada de pesca debido a la preocupación por El Niño. La menor disponibilidad de materia prima llevó la harina de pescado a precios récord y abrió una oportunidad inesperada para empresas que producen proteínas alternativas.

Vista aérea de barcos pesqueros de anchoa anclados frente a la costa de la provincia constitucional del Callao, Perú, el 31 de agosto de 2026.

Ese es el caso de Innovafeed, compañía francesa que cría moscas soldado negras y utiliza sus larvas como ingrediente para alimento de peces y otros productos. Según The Wall Street Journal, la escasez de anchoveta disparó la demanda por esta alternativa: "En los últimos dos meses hemos tenido más demanda que en los dos años anteriores", señaló Ray, ejecutivo de la compañía.

El caso ilustra cómo El Niño puede generar ganadores y perdedores simultáneamente. La alteración de las condiciones oceánicas encarece una materia prima, presiona a una industria y, al mismo tiempo, vuelve más competitiva una alternativa que hasta entonces tenía un precio premium.

Otro de los puntos donde el fenómeno está dejando una huella económica es el Canal de Panamá. El Niño suele asociarse a condiciones más secas en ese país, reduciendo la disponibilidad de agua necesaria para el funcionamiento de las esclusas.

El buque portacontenedores MSC Conakry IV navega por el Canal de Panamá cerca de las esclusas de Pedro Miguel en Ciudad de Panamá el 4 de septiembre de 2026, cuando entra en vigor una reducción en los tránsitos por el canal vinculada al fenómeno de El Niño.

Entre mayo y agosto, las precipitaciones estuvieron 34% por debajo del promedio histórico. Ante la persistencia de la sequía, el operador del canal anunció una reducción del tránsito máximo de 36 a 32 naves hacia mediados de septiembre. Al mismo tiempo, el precio promedio de las subastas para utilizar las esclusas más grandes llegó a unos US$2,5 millones, frente a niveles habituales cercanos a US$800 mil.

"Estamos lidiando con una crisis climática cuando estamos funcionando a máxima capacidad, y tenemos que encontrar nuevas fuentes de agua"

Ricaurte Vásquez Morales
"Estamos lidiando con una crisis climática cuando estamos funcionando a máxima capacidad, y tenemos que encontrar nuevas fuentes de agua", afirmó Ricaurte Vásquez Morales, administrador de la Autoridad del Canal de Panamá.

El problema adquiere una dimensión mayor porque el canal constituye una pieza relevante del comercio mundial. Panamá incluso contrató al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos para mejorar la vía y contempla inversiones por US$2 mil millones para aumentar el suministro de agua.

Cobre, agricultura y alimentos bajo presión


Chile también aparece dentro de este mapa internacional. The Wall Street Journal reportó que Antofagasta redujo su proyección de producción después de que una tormenta depositara cinco millones de metros cúbicos de nieve en Los Pelambres, provocando la paralización de la operación.

El episodio ocurrió en medio de un río atmosférico que afectó a buena parte del país y que meteorólogos consideraron consistente con el fortalecimiento de El Niño.

La interrupción llegó, además, en un mercado del cobre que ya se encontraba ajustado y con precios elevados por la demanda asociada a la electrificación y a la construcción de centros de datos.

Un campesino corta milpas que no se lograron cosechar debido a la sequía provocada por el fenómeno de El Niño, este viernes, en San Esteban Catarina (El Salvador).

El riesgo también se extiende a otros productores mineros. Durante el anterior episodio de El Niño, entre 2023 y 2024, la sequía redujo la generación hidroeléctrica en Zambia y terminó afectando a productores de cobre. En Papúa Nueva Guinea, analistas citados por el medio estadounidense señalaron que las condiciones secas ya estaban afectando la logística fluvial de una importante operación minera.

La agricultura enfrenta otro frente de riesgo. El fenómeno puede alterar las cosechas en Asia, mientras las lluvias monzónicas de India se encontraban 13% por debajo del promedio. En 2023, las consecuencias sobre la producción llevaron a India a restringir algunas exportaciones de arroz, contribuyendo al aumento de los precios internacionales.

A esto se suma el cacao y el azúcar, cuyos precios también están bajo observación. La preocupación es especialmente relevante para países emergentes de Asia: un estudio citado por Bloomberg Economics concluyó que los precios al consumidor pueden aumentar cerca de dos puntos porcentuales en Indonesia y Filipinas después de una sequía asociada a El Niño.

¿Y qué viene para Chile?


El escenario local todavía está abierto. La Dirección Meteorológica de Chile proyecta para el próximo trimestre precipitaciones por sobre lo normal entre Coquimbo y Los Ríos, mientras Aysén y Magallanes enfrentarían condiciones más secas. La intensidad de El Niño, sin embargo, no permite anticipar por sí sola exactamente cómo se comportará el clima en cada zona del país.

El próximo verano aparece como otro punto de atención. Según Smith, existe un riesgo para la temporada agrícola y exportadora si las condiciones lluviosas se mantienen durante la primavera y posteriormente se instala un verano más caluroso.

"Eso significa riesgo agrícola en plena temporada de exportación de fruta y por lo tanto, eso puede también tener efectos en la economía, así como el riesgo de incendio en la época del verano", sostuvo.

Por ahora, la señal más contundente es que el fenómeno todavía no ha llegado a su máximo. La OMM espera que siga fortaleciéndose durante los próximos meses y alcance una intensidad muy fuerte hacia fines de 2026, mientras sus efectos climáticos podrían prolongarse hasta bien entrado 2027.

Para Chile, por tanto, la discusión no pasa solamente por cuánto restará El Niño al crecimiento. También está en juego cómo se distribuirán sus efectos entre minería, pesca, agricultura, energía, infraestructura y precios. Como resumió Weber: "El Niño no debe entenderse necesariamente como un shock recesivo para Chile, sino como un fenómeno que redistribuye sus efectos entre sectores y regiones".