El Banco Central publicó este miércoles su esperado Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre, confirmando un deterioro mayor al previsto para la actividad económica chilena.
El instituto emisor redujo su rango de crecimiento para 2026 desde 1%-1,75% hasta 0,25%-0,75%.
El Banco Central explicó que "la economía local se ha debilitado en el transcurso del año, con una demanda interna que se desaceleró durante el segundo trimestre". A esto se sumaron el deterioro del mercado laboral y de los indicadores de confianza, además del efecto que el encarecimiento de los combustibles ha tenido sobre los ingresos de hogares y empresas.
El instituto emisor sostuvo que, mientras durante los primeros meses del año el comportamiento del PIB estuvo marcado principalmente por factores de oferta, en el período más reciente comenzó a adquirir mayor relevancia el debilitamiento del gasto interno.
"Así, mientras a principios de año predominó el impacto de factores de oferta en el PIB, su evolución reciente incorpora el bajo desempeño del gasto interno", señaló el Banco Central.
La revisión para este año también incorpora las consecuencias de las condiciones climáticas adversas que han afectado a distintos sectores durante el trimestre en curso, además de una menor producción minera.
En su comunicado de política monetaria, el organismo ya había advertido que la economía se ubicó por debajo de lo previsto en el IPoM de junio y que tanto el consumo privado como la formación bruta de capital fijo se contrajeron en el segundo trimestre.
El escenario se produce además en un contexto de mayor presión sobre los precios de los combustibles. El IPC anual llegó a 4,1% en agosto, mientras la inflación subyacente se ubicó en 3,3%, de acuerdo con el Banco Central.
Se mantiene en trayectoria hacia el 3%
Pese al fuerte recorte en las perspectivas de actividad, el Banco Central no realizó cambios sustantivos en su proyección de inflación. El escenario combina el impacto todavía relevante del shock de costos asociado al conflicto en Medio Oriente con una demanda interna más debilitada en el corto plazo.
"La proyección de inflación no presenta cambios sustantivos, en lo que se combinan un shock de costos que continúa siendo relevante y una demanda más debilitada en el corto plazo, pero que se recuperaría dentro del horizonte de proyección", sostuvo.
El organismo prevé que la inflación total se ubique en torno al 3% durante el segundo trimestre de 2027. A dos años plazo, tanto la Encuesta de Expectativas Económicas como la Encuesta de Operadores Financieros mantienen una expectativa de inflación de 3%.
Recuperación en 2027 y cautela para la TPM
Para el próximo año, el escenario del Banco Central contempla una recuperación de la actividad. Uno de los factores detrás de esa mejora será la implementación de la Ley de Reconstrucción, que "proveería un mayor impulso a la actividad, principalmente a través de la inversión".
En ese sentido, la entidad liderada por Rosanna Costa prevé rangos de crecimiento del PIB entre 2 y 3% en 2027 y entre 2,25 y 3,25% en 2028 (2-3% y 1,75-2,75% en junio, respectivamente).
Sin embargo, el instituto emisor mantiene una mirada cautelosa respecto de la evolución de la política monetaria. En su reunión de septiembre, el Consejo decidió mantener la TPM en 4,5%, decisión adoptada por unanimidad.
El Banco Central advirtió que el escenario macroeconómico enfrenta una incertidumbre superior a la habitual, especialmente por la evolución del conflicto en Medio Oriente y por la posibilidad de que la debilidad de la economía chilena se prolongue más de lo previsto.
"El Consejo estima que será necesaria la constante evaluación de escenarios alternativos en que la respuesta de la economía mundial y local pueda configurar trayectorias de la inflación distintas de las esperadas y requiera cambios en la política monetaria", indicó.
En esa línea, agregó que "la evolución futura de la Tasa de Política Monetaria (TPM) seguirá evaluándose Reunión a Reunión en función del desarrollo de los acontecimientos".