Hace exactamente un año el Banco Central removió el tablero al advertir que medidas como las importantes alzas del sueldo mínimo y la ley de 40 horas estaban impactando al mercado laboral chileno. Y este miércoles, el instituto emisor presentó un nuevo análisis al respecto.
La entidad presidida por Rosanna Costa dedicó un recuadro especial en el Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre al mal desempeño del mercado del trabajo en Chile, en donde dio cuenta de los factores que tienen al desempleo en 9,5%, una cifra solo comparable con la crisis de la pandemia de covid-19, y expuso por qué la anhelada recuperación sigue esquiva.
"El débil desempeño del mercado laboral chileno de los últimos años se explica, de manera relevante, por factores persistentes", sentencia el instituto emisor en el documento.
Entre esos factores persistentes, el Banco Central pone en el centro el encarecimiento de la mano de obra combinado con una revolución tecnológica que avanza más rápido que la capacidad del mercado para absorberla. El documento identifica "aumentos importantes de los costos laborales, en medio de un proceso de adopción tecnológica que se ha acelerado".
"Diversos actores señalan que la incorporación de nuevas tecnologías está provocando un menor dinamismo en la contratación de trabajadores, ya sea por un menor ritmo de creación de empleo ante aumentos en la producción o, en algunos casos, por la sustitución de tecnología por empleo", advierte el Banco Central.
Una fuerza laboral más expuesta que el resto de la OCDE
"Estos procesos podrían tener un efecto relevante en la fuerza laboral chilena por su mayor exposición a la automatización respecto de otros países de la OCDE", señala el documento, citando un estudio propio elaborado por el economista Elías Albagli y otros investigadores del instituto emisor.
Ese estudio —identificado en el IPoM como Albagli et al. (2026a)— analizó las transiciones laborales de los trabajadores entre 2022 y 2025, diferenciándolos según el grado de exposición de sus empleos a la automatización y su edad. El hallazgo sugiere que quienes en 2022 se encontraban en ocupaciones de alta exposición a la automatización tuvieron una menor probabilidad de seguir ocupados en el sector formal tres años después, en comparación con los trabajadores en empleos menos expuestos.
El fenómeno golpea con más fuerza a los más jóvenes. En los trabajadores menores de 30 años, esa caída en la probabilidad de mantenerse empleados es aún mayor.
La evidencia también se replica a nivel de empresas. Aquellas con mayor exposición a la automatización —medida en función de la proporción de sus trabajadores en ocupaciones de alta exposición— redujeron más su empleo que las menos expuestas, según el mismo análisis.
En todo caso, el Banco Central acota que "en la evolución más reciente del empleo también se conjugan factores cíclicos", en línea con la debilidad que ha mostrado la actividad económica y que —proyecta— debiese disiparse en la medida que se vaya cerrando la brecha de actividad.
El Banco Central también indicó que "el mercado laboral chileno no ha logrado recuperarse por completo tras la pandemia".
Comparado con mediados de 2019, la tasa de ocupación es 2,1 puntos porcentuales menor, la participación laboral es 0,9 puntos menor, y la tasa de desempleo es 2 puntos mayor. En la comparación internacional, remata el Banco Central, "Chile destaca por la evolución desfavorable de las variables laborales desde 2020".
El diagnóstico se enmarca en un IPoM que además recortó las proyecciones de crecimiento del PIB para este año, desde el rango de 1,0%-1,75% estimado en junio a uno de apenas 0,25%-0,75%, atribuyendo parte del ajuste a este mismo deterioro persistente del empleo.