La economía espacial dejó de ser un sector de nicho y se convirtió en una industria de alcance global, con un impacto creciente sobre las telecomunicaciones, el transporte, la energía, la agricultura y otros servicios esenciales.
Según un informe de la OCDE, sus ingresos alcanzaron entre US$550.000 millones y US$600.000 millones durante 2025, acercándose al tamaño de la industria mundial de los semiconductores.
El crecimiento también se refleja en la infraestructura desplegada y en la competencia entre potencias y empresas privadas. A fines de 2025 había más de 14.000 satélites operativos en órbita, mientras Estados Unidos lideró ampliamente los lanzamientos orbitales y las solicitudes de patentes relacionadas con el espacio.
Paralelamente, la inversión privada y los presupuestos públicos continúan aumentando, consolidando al espacio como un nuevo eje estratégico de la economía mundial.
Más allá del espacio
El espacio dejó de ser un sector de nicho para convertirse en una fuerza industrial en expansión, impulsando la innovación, nuevos servicios y objetivos de política pública, según un documento publicado por la OCDE.
Su publicación coincide con la apertura en París de la Cumbre Espacial Internacional organizada por Francia para reforzar el papel de Europa en la carrera espacial.
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El mayor valor económico, según la OCDE, se concentra en las actividades posteriores al lanzamiento, donde los datos y servicios por satélite están integrados en actividades económicas cotidianas.
Así, los sistemas espaciales respaldan más de la mitad de las infraestructuras y servicios más críticos de los países de la OCDE, incluidos el transporte, la energía, las comunicaciones y el suministro de alimentos.
En algunas economías avanzadas, los servicios habilitados por satélite sustentan cerca de una quinta parte del PIB.
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Los satélites proporcionan, además, más del 90% de las observaciones incorporadas a los sistemas de predicción meteorológica.
Mientras que alrededor del 70% de los datos de las misiones activas de observación de la Tierra están disponibles públicamente para desarrollar aplicaciones en agricultura, transporte, finanzas, gestión de infraestructuras y respuesta ante emergencias.
La infraestructura espacial se expande rápidamente
Más de 14.000 satélites operativos estaban en órbita a finales de 2025 y casi 15.000 a mediados de 2026.
Los registros de la Unión Internacional de Telecomunicaciones y los proyectos de nuevas constelaciones apuntan a más de dos millones de posibles satélites futuros, aunque la OCDE advierte de que solo una fracción probablemente llegará a desplegarse.
El acceso al espacio se amplió a 109 países que habían lanzado al menos un satélite hasta 2025, pero las capacidades de lanzamiento continúan concentradas: Estados Unidos registró 181 intentos de lanzamiento orbital en 2025, frente a 92 de China y ocho de Europa.
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El mercado mundial de lanzamientos orbitales alcanzó entre 12.000 y 16.000 millones de dólares en 2025.
Más de 30 proyectos de pequeños lanzadores fueron anunciados en todo el mundo durante la última década, más de una docena en Europa, aunque la OCDE señala que muchos continúan en fases de demostración, pruebas de vuelo o primeras operaciones.
Concentración comercial y en innovación
Los operadores privados fueron responsables del 88% de los satélites lanzados en 2025, frente al 23% en 2010, y las telecomunicaciones representaron el 82%.
Sin embargo, el sector continúa concentrado: un único operador representaba alrededor del 60% de los satélites activos.
La concentración también se refleja en la innovación.
Estados Unidos representó el 34,2% de las solicitudes de patentes relacionadas con el espacio entre 2020 y 2023, seguido por la UE27, Japón y China.
NASA
La OCDE señala que la actividad inventiva sigue concentrada en economías con programas espaciales consolidados, grandes capacidades públicas de investigación y defensa y ecosistemas industriales desarrollados.
Los gobiernos siguen desempeñando un papel central en el sector.