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Menor confianza, empleo frágil y "bencinazo": El deprimido consumo que está arrastrando a la economía

"Hay una actitud de mayor cautela", sostuvo la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa.

10 de Septiembre de 2026 | 18:00 | Por Martín Garretón, Emol.
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El Mercurio
La economía chilena enfrenta un escenario más débil de lo previsto y, esta vez, el problema ya no está únicamente en la oferta. El Banco Central recortó con fuerza su proyección de crecimiento para 2026 y advirtió que durante el segundo trimestre la demanda interna perdió dinamismo, en paralelo con un deterioro del mercado laboral, de la confianza y del poder adquisitivo de los hogares.

El giro es relevante. En el IPoM de junio, el instituto emisor esperaba una expansión del PIB de entre 1% y 1,75% para este año. Tres meses después, ese rango cayó a 0,25%-0,75%. El menor desempeño minero y los efectos de condiciones climáticas adversas explican parte del ajuste, pero el Banco Central incorporó además un factor que empieza a adquirir mayor peso: un gasto interno que se está enfriando.

La señal aparece también en la confianza. En agosto, el Índice de Confianza del Consumidor de Ipsos cayó a 38,1 puntos, su nivel más bajo del año y muy por debajo del umbral de neutralidad de 50 unidades. El retroceso fue de cuatro puntos frente a julio y dejó a Chile último de la región en el indicador para el mismo mes. (Ver gráfico 1).

En paralelo, el financiamiento bancario destinado al consumo creció apenas 1% real en doce meses al cierre de julio. El dato contrasta con una mejora en la morosidad de esta cartera, que bajó 11 puntos base hasta 2,39%, mientras la tasa promedio de las nuevas operaciones de consumo se ubicó en 26% anual.

La mayor cautela de los hogares


La presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, apuntó directamente al cambio de comportamiento de consumidores y empresas. Según explicó, durante el segundo trimestre se observó "una actitud de mayor cautela", asociada, entre otros factores, al deterioro de la confianza, la pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre provocada por el conflicto en Medio Oriente y el aumento de los combustibles.

El mercado laboral aparece como otro elemento central. Costa sostuvo que "la sensación de la probabilidad de perder el empleo aumenta" y que ese escenario termina modificando las decisiones de las familias: "Todo eso hace que las familias sean más cautelosas".

"Por el lado de los consumidores y las firmas, ha habido en el segundo trimestre una actitud de mayor cautela. Por el lado de los consumidores hay un deterioro en la confianza asociado al perdida del poder adquisitivo"

Rosanna Costa
El cambio se refleja en las estimaciones del instituto emisor. Para 2026, el Banco Central redujo de 1,8% a 1,5% su proyección de crecimiento del consumo privado, aunque espera que posteriormente recupere dinamismo.

Para Priscila Robledo, economista jefa de Fintual, la lectura del último IPoM muestra que la debilidad dejó de concentrarse en factores de oferta. "El IPoM de septiembre reconoce que la debilidad de la economía no se limitó a shocks de oferta, sino que también alcanzó al consumo, la inversión, la confianza y el empleo", sostuvo a El Mercurio.

A su juicio, el mercado laboral puede convertirse en una restricción relevante para la recuperación. "El empleo muestra una debilidad más persistente y pone un techo al consumo", afirmó Robledo, quien plantea que esto hace que la recuperación dependa en mayor medida de la inversión y de la implementación de la Ley de Reconstrucción.

Un consumidor más selectivo


Desde el comercio también observan el cambio de conducta. Bernardita Silva, gerenta de Estudios de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), señaló a Emol que las ventas minoristas continúan mostrando resultados positivos, pero a un ritmo más moderado y con diferencias entre categorías.

"Desde el comercio hemos visto claramente esa mayor cautela", dijo. La economista describe a un consumidor "mucho más selectivo, sensible al precio y que aprovecha promociones y oportunidades de compra".

"Desde el comercio hemos visto claramente esa mayor cautela"

Bernardita Silva
La composición del gasto también entrega pistas. Mientras los servicios explicaron buena parte del crecimiento durante el segundo trimestre, los bienes tuvieron un desempeño considerablemente más débil. Para Silva, detrás de ese comportamiento están un mercado laboral frágil y una masa salarial que ha perdido dinamismo.

La incertidumbre laboral, explicó la representante de la CNC, "no implica necesariamente dejar de consumir, pero sí lleva a postergar compras, especialmente las de mayor valor y a cuidar más el presupuesto".

Así, el escenario dista de un desplome generalizado del consumo. Más bien, se observa una recuperación que avanza con freno de mano: hay gasto, pero los hogares comparan más, buscan promociones, priorizan determinadas categorías y retrasan decisiones de mayor magnitud.

El empleo como techo para el gasto


El deterioro del mercado laboral aparece como uno de los principales riesgos para que esa cautela se prolongue. Andrés Pérez, economista jefe para Latam de Itaú, recuerda que el aumento de los costos laborales llevó a mantener una visión de holgura en el mercado del trabajo, aunque reconoce que el deterioro terminó siendo mayor al esperado.

Pérez espera que la desocupación disminuya paulatinamente, pero advierte que una recuperación del consumo requiere algo más que una mejora en el empleo. "El crecimiento del consumo privado requiere una mejora en otros determinantes, tales como la confianza de hogares, dinamismo de los salarios reales junto a caída de la inflación, y el crédito, entre otros", señaló a El Mercurio.

Ignacio Mieres, Head of Research de XTB, coincide en que el nuevo escenario muestra una desaceleración más transversal. "Si bien en informes anteriores buena parte de la desaceleración se explicaba por factores asociados a la oferta, en esta oportunidad se incorpora también un desempeño más débil del gasto interno", sostuvo.

"Si bien en informes anteriores buena parte de la desaceleración se explicaba por factores asociados a la oferta, en esta oportunidad se incorpora también un desempeño más débil del gasto interno"

Ignacio Mieres
El economista agregó que el mercado laboral sigue entregando señales de deterioro y que los combustibles continúan representando una fuente de volatilidad para los precios. De esta forma, el menor gasto de los hogares se suma a un escenario en que las empresas también están adoptando decisiones más defensivas.

Empresas también ajustan sus decisiones


La cautela no se limita a las familias. El análisis incluido en el IPoM muestra que las empresas también han reaccionado ante una menor demanda percibida, moderando reajustes de precios y buscando contener sus costos mediante cambios de proveedores, eliminación de gastos prescindibles y compras más parceladas de insumos.

La menor confianza también ha tenido consecuencias sobre la inversión y el empleo. El Banco Central señala que las preocupaciones empresariales han llevado a postergar proyectos y que alrededor de la mitad de las compañías ha retrasado o cancelado contrataciones de personal.

El resultado es un círculo de cautela: los hogares enfrentan mayor incertidumbre sobre sus ingresos y empleo, mientras las empresas perciben una demanda menos dinámica y contienen gastos e inversiones. Esa interacción termina debilitando el impulso de la demanda interna que, hasta ahora, había permitido sostener parte de la actividad.

El propio Banco Central concluyó que las expectativas económicas de empresas y hogares se han deteriorado, especialmente durante el segundo trimestre, como resultado de una combinación de factores externos e internos que incrementaron la cautela en las decisiones de consumo, inversión y contratación.

Revisa el gráfico




Índice de Confianza del Consumidor Ipsos – 2026 (Índice: 50 = umbral neutral)
Chile
Brasil
México
Argentina
Perú
Colombia
EE.UU.
Umbral neutral
Fuente: Ipsos
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