En sus seis meses, el Gobierno de José Antonio Kast apostó -según expertos- buena parte de su capital político y económico a reformas cuyos principales resultados espera recoger más adelante.
La Ley de Reconstrucción, los cambios al mercado laboral, la reciente presentación de la reforma al mercado de capitales y el ajuste de las finanzas públicas forman parte de una estrategia que apunta a elevar la capacidad de crecimiento de Chile en el mediano y largo plazo.
El problema es que esa apuesta convive hoy con una economía que está entregando señales difíciles de ignorar. El desempleo llegó a 9,5% en el trimestre mayo-julio, el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) retrocedió 1,5% en comparación con igual mes del año anterior, anotando así su peor desempeño en más de tres años y la inflación registró un aumento de 0,6% en agosto. A ello se sumó el último Informe de Política Monetaria (IPoM), que redujo con fuerza la proyección de crecimiento para este año: desde un rango de 1%-1,75% hasta 0,25%-0,75%.
En ese escenario, entre economistas comienza a instalarse una crítica común: sin desconocer la necesidad de reformas estructurales, el Ejecutivo habría puesto demasiado énfasis en el horizonte de los próximos años y no habría reaccionado con suficiente rapidez a los problemas que golpean a la economía en el presente.
La tensión entre ambos plazos se vuelve especialmente visible en el mercado laboral. Mientras las reformas destinadas a flexibilizar y modernizar las relaciones de trabajo apuntan a generar efectos más permanentes, el desempleo acumula 43 meses sobre 8% y cuatro meses por encima del 9%. El propio Presidente Kast reconoció recientemente que "hay un tema que todavía no hemos podido solucionar, que es el desempleo", aludiendo también al "desánimo" que percibe entre los ciudadanos.
A su vez, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha defendido la estrategia, aunque reconoció que el escenario actual es complejo y que los resultados no aparecerán de un día para otro.
"Uno no puede cambiar la economía de la noche a la mañana. Estamos trabajando en ello. Tenemos muy buenas expectativas, pero también no nos olvidamos del presente", afirmó a El Mercurio.
Una estrategia pensada para cambiar la tendencia
Alejandro Weber, decano de Economía, Negocios y Gobierno de la USS y ex subsecretario de Hacienda, sostuvo que el sello económico del Ejecutivo ha estado puesto en modificar las condiciones estructurales de la economía.
"El foco del gobierno con las reformas económicas ha estado en modificar el PIB de tendencia, con una mirada de mediano plazo. Todo su capital ha estado puesto en salir de la mediocridad económica que ha imperado en Chile los últimos 10 años a partir de cambios estructurales y, progresivamente, culturales", sostuvo a Emol.
"Todo su capital ha estado puesto en salir de la mediocridad económica que ha imperado en Chile los últimos 10 años a partir de cambios estructurales y, progresivamente, culturales"
Alejandro Weber
A su juicio, esa orientación no es necesariamente equivocada. La apuesta, plantea, puede traducirse en mayores niveles de inversión, crecimiento y empleo en los próximos años. En ese marco, considera que la denominada megarreforma constituye uno de los principales cambios regulatorios de la actual administración.
"Así, la megareforma es el cambio regulatorio en materia económica más importante en la última década al menos. A eso se sumarán encadenadamente otras reformas que espero se aprueben: mercado laboral, mercado de capitales y modernización del Estado", señaló.
Pero Weber advirtió que "lo importante debe ser complementado con lo urgente", afirmó, poniendo el foco precisamente en la situación del empleo.
El costo de una economía que no espera
La principal dificultad para la estrategia oficial es que los problemas actuales no necesariamente pueden esperar a que las reformas comiencen a producir resultados.
Patricio Rojas, economista de Rojas y Asociados, es particularmente crítico de la secuencia adoptada por Hacienda. A su juicio, el ministro Jorge Quiroz concentró sus esfuerzos en políticas cuyos efectos se esperan más adelante, mientras la actividad mostraba señales de debilitamiento.
"Quiroz se jugó todo a políticas de mediano plazo con la ley de reconstrucción, pero hizo muy poco en el corto plazo. Creo que eso fue un error que ahora probablemente le van a cobrar, porque la economía está mostrando un desempeño muy débil", dijo en entrevista con Diario Financiero.
"Quiroz se jugó todo a políticas de mediano plazo con la ley de reconstrucción, pero hizo muy poco en el corto plazo"
Patricio Rojas
El economista tampoco anticipa una mejora rápida del mercado laboral. La debilidad de sectores intensivos en empleo, como la construcción, junto con el bajo dinamismo de la inversión pública, las concesiones y la vivienda, limitarían la capacidad de absorber trabajadores durante los próximos meses.
"La posibilidad de que la tasa de desempleo baje significativamente durante los próximos meses es reducida, porque la construcción está paralizada. Las concesiones están estancadas y la inversión de los ministerios de Obras Públicas y Vivienda permanece débil", sostuvo.
Por eso, planteó que la discusión no debería trasladarse simplemente hacia 2027. "Tiene que actuar ahora, no esperar hasta 2027. Para que el desempleo comience a bajar el próximo año, se necesita dinamizar desde ahora la construcción, la inversión pública, las concesiones y la vivienda".
En tanto, Viviana Vejar, investigadora de Faro UDD afirmó a Emol que comparte "parcialmente" la lectura de Rojas. "La orientación de largo plazo no es un error, porque recuperar inversión, productividad y disciplina fiscal requiere reglas estables cuyos efectos no son inmediatos. El problema ha estado en la transición", aseveró.
"Comparto parcialmente esa lectura. La orientación de largo plazo no es un error, porque recuperar inversión, productividad y disciplina fiscal requiere reglas estables cuyos efectos no son inmediatos. El problema ha estado en la transición
Viviana Vejar
Empleo, la urgencia
El deterioro laboral llevó al Ministerio del Trabajo a complementar su agenda estructural con una batería de medidas de impacto más inmediato. La cartera prepara cinco iniciativas para esta última parte del año: contrato a prueba, bandas horarias, polifuncionalidad, contrato de aprendizaje y modalidades híbridas de teletrabajo.
Estas propuestas se suman a proyectos que ya se encuentran en discusión, como sala cuna, contratos por horas y modificaciones al cálculo de la jornada, iniciativas que apuntan a elevar la participación laboral y entregar mayor adaptabilidad al mercado, aunque sus efectos más relevantes se proyectan hacia el mediano plazo.
La nueva ofensiva busca, precisamente, atacar la urgencia del desempleo mientras las reformas estructurales avanzan. El desafío es que una legislación más flexible no puede por sí sola contrarrestar una economía que todavía presenta bajos niveles de actividad.
Tomás Izquierdo, economista y gerente general de Gemines, coincidió en que las reformas de fondo son necesarias, pero advierte que no pueden desplazar la respuesta frente a la coyuntura.
"Reformas estructurales de largo plazo son fundamentales para mejorar la tendencia de mediano y largo plazo. Pero estamos con urgencias de corto plazo, particularmente en el mercado laboral, que requieren de acción rápida"
Tomás Izquierdo
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Reformas estructurales de largo plazo son fundamentales para mejorar la tendencia de mediano y largo plazo. Pero estamos con urgencias de corto plazo, particularmente en el mercado laboral, que requieren de acción rápida", afirmó.
Entre las alternativas menciona inversión intensiva en mano de obra, destrabar programas de subsidio a la vivienda y crear mecanismos focalizados para apoyar la contratación.
El bencinazo y el ajuste fiscal abren otro flanco
La discusión sobre los tiempos de la política económica también quedó expuesta con el fuerte incremento de los combustibles. Weber considera que sincerar los precios internacionales era una decisión necesaria dadas las restricciones fiscales, pero advierte sobre el impacto que tuvo sobre las expectativas y el consumo.
"La principal, un shock negativo de expectativas muy fuerte, que junto con elevar el pesimismo contrajo el consumo, aletargando nuestra economía", sostuvo.
Por ello, aseveró que el mayor espacio fiscal que, a su juicio, hoy tiene el Gobierno debería permitir amortiguar eventuales nuevas alzas. "Dado a que el gobierno ha hecho un buen trabajo recortando gasto fiscal y porque aumentaron los ingresos fiscales, hoy hay más espacio para pensar en amortiguar más futuras alzas de los combustibles".
Desde el OCEC-UDP, la economista Valentina Apablaza entregó una mirada más matizada. Según aseveró, parte del deterioro actual responde a factores que el Ejecutivo no podía controlar, entre ellos las condiciones climáticas y el conflicto en Medio Oriente.
"Si bien es posible que el gobierno esté quedando corto para apoyar la economía el corto plazo, también hay que reconocer que nadie esperaba un inicio de año tan complejo", señaló.
"Si bien es posible que el gobierno esté quedando corto para apoyar la economía el corto plazo, también hay que reconocer que nadie esperaba un inicio de año tan complejo"
Valentina Apablaza
Sin embargo, sí identificó decisiones en las que el Gobierno pudo haber reaccionado de otra manera. Entre ellas menciona el mecanismo utilizado para traspasar el incremento de los combustibles.
"Donde sí me parece que hay responsabilidad de parte del gobierno es en la determinación de cómo enfrentar estas eventualidades. Así por ejemplo, un mejor manejo del alza en el precio de los combustibles probablemente hubiese limitado sus efectos negativos en la economía", sostuvo.
Apablaza también cuestionó la oportunidad y composición del ajuste fiscal en un escenario de bajo crecimiento. "Esto último es particularmente relevante, porque las cifras indican que el recorte se está haciendo a costa de inversión pública, lo que finalmente es más costoso en términos de crecimiento económico, y que incluso puede ser perjudicial también en el más largo plazo".
El horizonte que el Gobierno apuesta a alcanzar
Mientras las cifras actuales alimentan la discusión sobre el corto plazo, el Gobierno insiste en que buena parte de sus resultados se verá durante los próximos años.
Esa expectativa encuentra cierto respaldo en el último IPoM del Banco Central. Aunque el instituto emisor recortó drásticamente su proyección de crecimiento para 2026, al mismo tiempo mejoró sus perspectivas para los dos años siguientes. Ahora estima una expansión del PIB de entre 2% y 3% en 2027 y de entre 2,25% y 3,25% en 2028.
Uno de los elementos detrás de esa recuperación sería la implementación de la Ley de Reconstrucción, que, según el Banco Central, "proveería un mayor impulso a la actividad, principalmente a través de la inversión".
El propio Kast ha defendido que las medidas impulsadas terminarán dando resultados. Durante la presentación de la reforma al mercado de capitales y financiamiento para la Casa Propia, sostuvo que el país atraviesa "una situación crítica", pero manifestó confianza en que las iniciativas de reconstrucción, infraestructura y empleo permitan revertir el escenario.
"Es un momento difícil, pero si nos aplicamos todos, logramos coincidir en temas fundamentales, como la vivienda, la seguridad, la infraestructura, estoy seguro que vamos a tener un muy buen próximo año"
José Antonio Kast
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Es un momento difícil, pero si nos aplicamos todos, logramos coincidir en temas fundamentales, como la vivienda, la seguridad, la infraestructura
, estoy seguro que vamos a tener un muy buen próximo año", afirmó.