El escenario económico recibió durante agosto una serie de señales negativas. El desempleo llegó a 9,5% en el trimestre móvil mayo-julio, su mayor nivel desde julio de 2021, acumulando además 43 meses consecutivos sobre el 8% y cuatro por encima del 9%. A ello se sumó el IPC de agosto, que avanzó 0,6%, el doble de lo que esperaba el mercado, llevando la inflación acumulada en el año a 3,6% y la de doce meses a 4,1%.
La actividad tampoco dio tregua. El Imacec de julio cayó 1,5% interanual, anotando su peor desempeño en más de tres años y revirtiendo el "respiro" registrado en junio, cuando la economía había crecido 2,5% y había puesto fin a cinco meses consecutivos de contracciones.
El panorama se complejizó aún más por el comportamiento de los combustibles y del petróleo. Las gasolinas de 93 y 97 octanos subieron $35 por litro esta semana y acumulan un alza de $102,7 en las últimas tres semanas, mientras el diésel registra un incremento de $214,9 en igual período. En el mercado internacional, el brent -de referencia internacional- se estacionó por sobre los US$100 el barril, lo que implica más presión para los combustibles y, por ende, la inflación en el país.
El mal dibujo económico del Banco Central para este 2026
Las nuevas cifras terminaron reflejándose en el diagnóstico del Banco Central. En su Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre, el instituto emisor redujo desde un rango de 1%-1,75% hasta 0,25%-0,75% su proyección de crecimiento para 2026, confirmando un deterioro de la actividad mayor al previsto anteriormente.
El Banco Central explicó que "la economía local se ha debilitado en el transcurso del año, con una demanda interna que se desaceleró durante el segundo trimestre". A este escenario agregó el deterioro del mercado laboral y de los indicadores de confianza, además del impacto que el encarecimiento de los combustibles ha tenido sobre los ingresos de hogares y empresas.
El instituto emisor también advirtió un cambio en los factores detrás de la debilidad económica. Mientras durante los primeros meses del año el comportamiento del PIB estuvo determinado principalmente por factores de oferta, más recientemente comenzó a ganar importancia el debilitamiento del gasto interno.
¿Cómo ha reaccionado el Gobierno ante este panorama?
El Gobierno ha reconocido la complejidad del escenario, aunque plantea que existen herramientas para comenzar a revertirlo. El Presidente José Antonio Kast señaló que "estamos en una situación crítica pero tenemos la esperanza" y vinculó esa expectativa al trabajo que se está realizando en materia de empleo, reconstrucción, infraestructura y vivienda.
"Es un momento difícil, pero si nos aplicamos todos, logramos coincidir en temas fundamentales, como la vivienda, la seguridad, la infraestructura, estoy seguro que vamos a tener un muy buen próximo año", afirmó el Mandatario.
En materia laboral, el ministro del Trabajo, Tomás Rau, calificó el 9,5% de desempleo como "una cifra que nos interpela y nos exige más, porque detrás de cada décima hay personas y familias que están buscando una oportunidad". Hacienda, en tanto, mantiene una mirada de recuperación gradual. Su titular, Jorge Quiroz, dijo a El Mercurio: "Uno no puede cambiar la economía de la noche a la mañana (…) tenemos buenas expectativas, pero no nos olvidamos del presente".
¿Qué medidas está implementando el Ejecutivo?
Hacienda está evaluando medidas para acelerar la ejecución presupuestaria durante los últimos meses del año y preparar un mayor ritmo de gasto para 2027, especialmente en construcción y obras públicas. Quiroz señaló que se busca llegar al próximo año con una ejecución "muy cercana al 100%" en estas áreas.
La cartera también estudia una inyección focalizada de recursos fiscales. Según explicó el ministro, se analiza "inyectar recursos, pero de modo muy quirúrgico, allí donde se genere más empleo", privilegiando iniciativas que impulsen la construcción y la contratación y que puedan complementarse con el efecto estacional favorable al empleo hacia fin de año.
En paralelo, el Ejecutivo presentó su reforma al mercado de capitales, conocida como "casa propia", cuyo eje es ampliar el ecosistema financiero y facilitar el acceso a la vivienda. En Trabajo, además, se prepara una batería de iniciativas de corto plazo para enfrentar el desempleo, entre ellas proyectos sobre contrato a prueba, bandas horarias, polifuncionalidad, contrato de aprendizaje y modalidades híbridas de teletrabajo. A estas se suman medidas sobre sala cuna, contratos por horas y modificaciones al cálculo de la jornada, pero esas tendrían impacto de mediano plazo.
¿Cómo se ve el panorama hacia el futuro?
Pese al fuerte deterioro de las perspectivas para 2026, el Banco Central espera una recuperación durante los próximos dos años. Para 2027 proyecta un crecimiento del PIB de entre 2% y 3%, mientras que para 2028 anticipa una expansión de entre 2,25% y 3,25%, ambos rangos superiores a los estimados en junio.
Una de las principales razones detrás de esta mejora sería la implementación de la Ley de Reconstrucción, que, según el instituto emisor, "proveería un mayor impulso a la actividad, principalmente a través de la inversión".
Las expectativas de los expertos son algo más pesimistas para los próximos años. Según la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE), para 2027 se espera un crecimiento de 2,9% y para 2028 de 2,6%.