La seguridad no es un detalle cuando se trata de preparar alimentos para personas celíacas. Para
Maureen Rossel, chef y socia de
Pastelería La Celeste, esa certeza se convirtió en el punto de partida para transformar por completo la propuesta del negocio.
En 2016, al advertir el riesgo de trabajar con productos con y sin gluten en una misma cocina, decidió convertir todas las recetas y apostar por una elaboración 100% libre de gluten.
Desde entonces, el desafío no ha sido simplemente quitar un ingrediente, sino demostrar que lo "sin gluten" también puede ser atractivo, delicado y, sobre todo, rico. La Celeste trabaja recetas clásicas buscando conservar sus sabores y jugar con distintas texturas, desde lo crocante hasta lo cremoso, con una premisa que Rossel mantiene hasta hoy: si una preparación no queda tan buena como la original, no llega a la carta.
Ese principio también ha significado tomar decisiones difíciles. La pérdida de un proveedor que abastecía una crema vegetal clave para una de sus preparaciones más vendidas llevó al emprendimiento a retirar productos antes que reemplazar el insumo por otro que no entregara el mismo resultado.
Ahora, el objetivo es crecer y llegar a más personas, especialmente fuera de Santiago, donde, según cuenta, existe una demanda por alternativas sin gluten que no siempre encuentran respuesta.
La apuesta pasa por recuperar sabores que muchos han debido dejar de consumir y ampliar la variedad sin perder el sello artesanal. En una nueva edición de Lo pensó/ lo hizo de Emol, Maureen Rossel cuenta cómo nació La Celeste, los obstáculos que ha enfrentado y hacia dónde busca llevar el negocio.