EMOLTV

Thales UK: La empresa británica apuntada por Argentina por "vuelo ilegal" entre Malvinas y Punta Arenas

El gobierno de Milei anunció denuncias penales en contra de la firma.

29 de Septiembre de 2026 | 22:01 | Por Agustín Monsalve Palominos, Emol.
imagen
AFP
Una gigante con más de seis décadas de historia en la industria de defensa se convirtió en el nuevo foco de tensión entre Buenos Aires y Londres, y que ha salpicado a Chile en los últimos días.

El Gobierno argentino acusó este lunes a Thales UK Limited de operar vuelos no autorizados entre las Islas Malvinas y Punta Arenas, en la región chilena de Magallanes, y anunció que iniciará procedimientos sancionatorios y denuncias penales en su contra.

Según el comunicado de la Presidencia, las operaciones se habrían realizado con una aeronave de matrícula británica y sin el permiso de las autoridades argentinas.

En el texto, la Casa Rosada afirmó que el mandatario, Javier Milei, ordenó a sus equipos "dar inicio de forma urgente a los procedimientos sancionatorios y las denuncias penales correspondientes", además de las gestiones diplomáticas pertinentes.

El comunicado no detalló el propósito de los vuelos ni su frecuencia. La prensa argentina, en todo caso, vincula el caso a un vuelo "sin autorización" que la empresa realizó entre las Malvinas y Punta Arenas en los últimos días, con el objetivo de trasladar a integrantes de la delegación isleña a un foro que se desarrolló entre ayer y hoy en la ciudad patagónica de Chile.

¿Qué es Thales UK?


Thales UK no es una aerolínea, ni tampoco un empresa cualquiera: tiene un contrato vigente con el ministerio de Defensa del Reino Unido para sostener, en la base militar de Mount Pleasant, el sistema que permite el despegue inmediato de los cazas británicos en el archipiélago.

Se trata de la filial británica del conglomerado francés Thales, uno de los mayores grupos de tecnología para defensa, aeroespacio y seguridad del mundo.

Según su sitio web, "Thales es un líder tecnológico global con más de 85.000 empleados en cinco continentes". El grupo tiene presencia en 65 países, entre ellos Chile y Argentina.

Sus orígenes se remontan a 1968, cuando nació Thomson-CSF tras la fusión de la Compagnie Générale de Télégraphie Sans Fil (CSF) con las actividades de electrónica profesional de Thomson-Brandt. En 2000, la compañía adoptó el nombre de Thales y adquirió la división de defensa del grupo británico Racal, que dio origen a la actual Thales UK.

Hoy, el conglomerado opera en los mercados de defensa, aeroespacio, ciberseguridad y tecnologías digitales.

Invierte en áreas como big data, inteligencia artificial, conectividad y tecnología cuántica, con el fin de ofrecer "servicios y productos para ayudar a sus clientes a llevar a cabo sus misiones críticas", según indica la propia empresa.

En el Reino Unido, la filial opera en nueve sedes y el grupo emplea a más de 7.800 personas. Desde noviembre de 2024 está a cargo de Phil Siveter, exejecutivo de Nokia.

La casa matriz, que cotiza en la Bolsa de París, atraviesa un buen momento. En el primer semestre de 2026 reportó pedidos por 12.500 millones de euros, un alza de 21% impulsada por el aumento del gasto militar en Europa.

Ofensiva por el petróleo


La denuncia contra la empresa se enmarcó en una ofensiva más amplia de la Casa Rosada. En el mismo comunicado, el gobierno argentino anunció que solicitará un arbitraje con el Reino Unido, amparado en la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar. El objetivo es frenar el proyecto petrolero Sea Lion, en la cuenca Malvinas Norte.

Buenos Aires dio a Londres un plazo de dos semanas para detener las actividades de explotación de hidrocarburos en lo que considera su plataforma continental. De lo contrario, acudirá al Tribunal Internacional del Derecho del Mar para pedir medidas provisionales.

El propio Milei reforzó el mensaje en X, donde acusó al Reino Unido de practicar el "saqueo ilegal de nuestros recursos". La Presidencia, en tanto, calificó de ilegítima la presencia británica en Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. Cerró el texto reafirmando el reclamo de soberanía sobre el archipiélago.