Criar a un hijo en Chile hasta los 25 años puede costar entre $78,5 millones y $223,7 millones, dependiendo del nivel socioeconómico de la familia, de acuerdo a un estudio de Clapes UC titulado: "Crisis de natalidad: ¿es buen negocio tener hijos en Chile?", que busca dimensionar el peso económico que tiene la decisión de tener hijos en un contexto marcado por la caída de la natalidad en el país.
El análisis no se limita a calcular cuánto gastan las familias, también aborda una pregunta menos habitual: si tener un hijo puede resultar "rentable" desde un punto de vista económico, considerando factores como los ingresos que tendrá en el futuro, la evolución de los salarios, las tasas de interés y las posibilidades de movilidad social.
A partir de estos resultados, el estudio pone sobre la mesa el impacto que pueden tener el crecimiento económico, el empleo, los salarios, la educación y medidas destinadas a reducir los costos asociados a la maternidad. Estas son las principales preguntas y respuestas que deja el análisis de los investigadores Leonardo Hernández y Anja Uslar, autores del estudio.
¿Cuánto cuesta criar un hijo en Chile?
El estudio utiliza datos de la IX Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) para estimar el costo acumulado de crianza desde el nacimiento hasta los 25 años.
El cálculo diferencia a las familias según su quintil socioeconómico.
En el quintil 1, el costo total estimado alcanza los $78,5 millones, equivalentes a UF 1.979,7.
Glenn Arcos, El Mercurio
En el quintil 5, el costo llega a $223,7 millones, equivalentes a UF 5.637,6.
Parte del costo más alto observado en los hogares de mayores ingresos se explica por la brecha salarial de la madre, que es del orden de 23% respecto de un hombre con iguales características.
Este costo aumenta a medida que se incrementan los ingresos laborales de la madre.
¿Es "rentable" tener un hijo?
Además de calcular el costo de la crianza, el estudio plantea si tener un hijo puede ser económicamente rentable desde una perspectiva privada.
Para responder esta pregunta, calcula el Valor Presente Neto (VPN) del proyecto de tener un hijo.
Este indicador permite comparar los costos asociados a la crianza con los beneficios económicos futuros considerados en el modelo.
Macarena Pérez, El Mercurio
En el ejercicio, los salarios futuros de los hijos son incorporados como beneficios del proyecto.
El resultado depende principalmente de dos variables: el crecimiento futuro de los salarios y la tasa de interés o tasa de descuento.
De acuerdo con las estimaciones, el VPN aumenta cuando crece la tasa de crecimiento de los salarios futuros.
En cambio, el VPN disminuye a medida que aumenta la tasa de interés.
¿Qué papel juega la movilidad social?
El análisis considera la movilidad social como la posibilidad de alcanzar los salarios del quintil inmediatamente superior, manteniendo los costos de crianza correspondientes al quintil de origen.
Una mayor movilidad social mejora significativamente el resultado económico del proyecto de tener un hijo.
Este efecto es especialmente relevante para los hogares de menores ingresos.
A partir de este resultado, el estudio vincula el debate sobre natalidad no solo con las ayudas directas a las familias, sino también con: las perspectivas de crecimiento, el empleo, los salarios, la educación y la movilidad social.
¿Qué políticas podrían incidir en la natalidad?
El estudio plantea que las políticas destinadas a elevar el crecimiento económico, generar empleos de calidad y favorecer aumentos salariales sostenibles podrían mejorar los incentivos económicos asociados a la decisión de tener hijos.
También menciona medidas orientadas a disminuir la brecha salarial que afecta a las mujeres cuando se convierten en madres.
Entre ellas se encuentran el acceso a sala cuna universal y una mayor corresponsabilidad.
Macarena Pérez, El Mercurio
Asimismo, medidas que contribuyan a aumentar el ahorro nacional y reducir las tasas de interés de largo plazo podrían tener un efecto favorable.
En este ámbito, se menciona como ejemplo el reciente aumento de la tasa de cotización previsional.
El estudio destaca el papel de la educación: mejoras en su calidad podrían favorecer la movilidad social, elevar la productividad y aumentar los salarios futuros de los trabajadores.