El ingreso de los jóvenes al mercado laboral enfrenta un escenario marcado por el alto desempleo a nivel nacional que, según los últimos datos entregados por Instituto Nacional de Estadísticas (INE), se ubicó en 9,6% en el trimestre móvil de junio-agosto.
A eso se suma los últimos registros de la tasa de desocupación entre las personas de 15 a 24 años alcanzó 24,6%. De acuerdo con los mismos datos, un 21,6% de las personas entre 25 y 34 años no estudiaba ni trabajaba.
A esta realidad se suma la percepción de los propios jóvenes respecto de sus posibilidades de ingresar al mundo laboral. El Estudio Jóvenes 2026 de Trabajando.com muestra que el 84,7% considera difícil o muy difícil conseguir su primer trabajo formal, mientras que un 63,5% identifica la falta de ofertas para personas sin experiencia previa como el principal obstáculo para insertarse en el mercado laboral.
La falta de experiencia aparece así como una de las principales dificultades para quienes buscan iniciar su trayectoria profesional. Para los jóvenes, la exigencia de contar con experiencia previa puede convertirse en una barrera en una etapa en que todavía no han tenido la posibilidad de desarrollar ese recorrido laboral.
“Tenemos una contradicción que debemos resolver: les pedimos experiencia a quienes recién están entrando al mercado, pero al mismo tiempo no siempre les damos las oportunidades para adquirirla. Las empresas tenemos que hacernos el tiempo de formar a esa nueva generación, fortalecer los procesos de inducción y aprendizaje y abrir más espacios para recién egresados y perfiles junior. No es solo una respuesta al desempleo juvenil, también es una inversión en los profesionales que vamos a necesitar en los próximos años”, afirmó Eduardo Marín, gerente general de Trabajando.com.
Inteligencia artificial gana espacio entre las nuevas exigencias
La dificultad para acceder al primer trabajo ocurre, además, en un mercado que está modificando las habilidades que se necesitan en las empresas. Según datos propios de Trabajando.com, los avisos que solicitan de manera explícita conocimientos o manejo de herramientas de inteligencia artificial pasaron de representar 2,4% del total durante el primer semestre de 2025 a 7,2% en el mismo período de 2026.
“Cuando hablamos de inteligencia artificial, no significa que todas las empresas estén buscando expertos en IA. Lo que estamos viendo es que la capacidad de utilizar estas herramientas comienza a transformarse en una competencia cada vez más transversal, de la misma manera que durante años ocurrió con Excel u Office. Por eso es importante preparar a las nuevas generaciones para utilizarlas y complementar ese conocimiento con competencias técnicas y habilidades humanas, como el pensamiento crítico”, explicó Marín.
El uso de estas tecnologías ya forma parte de la búsqueda laboral de quienes están iniciando su carrera. Según el Estudio Jóvenes 2026, un 66,3% ha utilizado inteligencia artificial para preparar su currículum, simular entrevistas o buscar trabajo, mientras que un 63,2% recurre a herramientas como ChatGPT, Gemini o Claude como su principal apoyo para aprender.
Sin embargo, la preparación que reciben para utilizar estas herramientas todavía presenta una evaluación baja. Solo un 26,2% evalúa positivamente —con nota 4 o 5— la formación entregada por su institución educativa para utilizar inteligencia artificial, mientras que la evaluación promedio alcanza apenas 2,65 sobre 5.
De esta manera, el desafío para empresas e instituciones de educación superior se concentra en generar más oportunidades para que los jóvenes puedan adquirir experiencia antes de egresar y prepararlos para un mercado laboral en el que las herramientas digitales tendrán una presencia cada vez mayor.
Talent Connect buscó acercar a jóvenes y empresas
En este contexto, Trabajando.com organizó Talent Connect, encuentro que reunió a cerca de 60 representantes de empresas e instituciones de educación superior para abordar la conexión entre formación académica y primeras oportunidades profesionales.
La instancia buscó impulsar prácticas profesionales, pasantías, programas de trainees y otras alternativas que permitan a los estudiantes adquirir experiencia antes de ingresar formalmente al mundo del trabajo.
“La inserción al mundo del trabajo comienza antes de terminar los estudios. Las instituciones de educación superior tienen un rol fundamental en generar esa vinculación con las empresas, pero las compañías también debemos abrir espacios para prácticas, pasantías y primeras experiencias. Ese esfuerzo tiene que venir de ambos lados”, señaló Marín.