El "elefantino", como se le conoce, fue diseñado por Gian Lorenzo Bernini y realizado en 1667.
EFE
La icónica
escultura del elefante del gran artista del barroco italiano
Gian Lorenzo Bernini que sostiene un obelisco en la céntrica
plaza de la Minerva en Roma, apareció anoche con
uno de sus colmillos rotos.
La alarma se dio este martes a las 21:00 horas locales cuando se alertó a la superintendencia municipal al comprobar que uno de los colmillos estaba roto y
se pudo encontrar el fragmento desprendido.
La parte recuperada fue entregada a los técnicos de la superintendencia, y ahora se ocuparán de
analizar el daño y posterior restauración.
Esta no es la primera vez que el elefante ha sido sometido a una intervención, pues en
la noche del 13 al 14 de noviembre de 2016, el colmillo izquierdo fue también roto por desconocidos y abandonado en el suelo.
Queda por determinar si el daño fue por vandalismo intencionado, un
accidente o debido a las
condiciones meteorológicas con fuertes lluvias de los últimos días.
La policía solicitó
imágenes de las cámaras de videovigilancia de la zona y las examinará en los próximos días
para reconstruir con exactitud lo sucedido.
"Es inaceptable que el patrimonio artístico y cultural de la nación vuelva a sufrir daños tan graves", declaró el ministro de Cultura, Alessandro Giuli, quien aseguró que brindará su apoyo a la Superintendencia de Roma "para la restauración de la escultura:
uno de los símbolos más significativos de la capital, afectado por un absurdo acto de barbarie".
El "elefantino", como se le conoce en Roma, sostiene un obelisco, tiene una
altura de aproximadamente 5,5 metros, pero alcanza los 12 metros con la cruz. Fue diseñado por Gian Lorenzo Bernini y
realizado en 1667 por su alumno Ercole Ferrata.
El papa Alejandro VII Chigi decidió colocar la estatua frente a la iglesia de los Padres Dominicos para que recordara la exaltación de la Sabiduría Divina.
Eligió el diseño de Gian Lorenzo Bernini, el más grande arquitecto y escultor de la Roma barroca, quien propuso la construcción de una estatua con forma de elefante.
El animal simbolizaba la fuerza, como lo evoca la inscripción en la base: "Quien observa las imágenes esculpidas de la sabiduría egipcia en el obelisco que porta el elefante, el más fuerte de los animales, se da cuenta de que se necesita una mente robusta para portar una sabiduría sólida".
Los dominicos, resentidos por la decisión del papa, criticaron abiertamente a Bernini: en su opinión, el elefante que había diseñado se habría derrumbado bajo el peso del enorme obelisco, al carecer de un soporte central. El artista se opuso tenazmente a la construcción de un elemento que habría arruinado la estética de la composición, pero finalmente tuvo que ceder a la insistencia del pontífice, y el relleno se colocó bajo el vientre del elefante, pero debía camuflarse.
Bernini esculpió entonces un jaez muy elaborado que casi tapa por completo al animal y para vengarse de la intromisión de los dominicos que habían arruinado su proyecto,
orientó el voluminoso trasero del animal hacia su convento.