El Museo Renoir de Cagnes-sur-Mer está ubicado donde el artista vivió los últimos años de su vida.
EFE
Dos valiosos cuadros fue el botín de un par de ladrones que en la madrugada de este martes irrumpieron en el
Museo Renoir de Cagnes-sur-Mer, ubicado en el sureste de Francia y dedicado al pintor impresionista. Si bien en un comienzo se habló de
cuatro piezas, dos de estas fueron abandonadas durante la huida de los antisociales, siendo recuperadas por las autoridades.
El robo tuvo lugar poco antes de las 06:00 horas y duró menos de cinco minutos. El comando, "bien equipado y bien informado", hizo un agujero en la valla para penetrar en el parque arbolado de la villa, rompió una ventana para entrar en el edificio y
cortó las sujeciones de los cuadros con una sierra eléctrica, según el alcalde, Bryan Masson.
"Las sirenas del museo y de la policía hicieron que los ladrones se precipitaran y
solo robaran cuatro obras del Museo Renoir
de las doce que alberga", explicó Masson. Dos las abandonaron en los "jardines" en su huida, agregó.
Las obras
recuperadas son
"Madame Pichon" ("Retrato de Madame Pichon") y "Coco lisant" ("Coco leyendo"), célebre retrato del hijo de Renoir, con su larga cabellera rubia. En tanto, las que
siguen desaparecidas son
"Madame Colonna Romano" ("Retrato de Madame Colonna Romano") y "Jeune femme au puits" ("Joven junto al pozo").Todas son óleos sobre lienzos cedidos a préstamo por el Museo d'Orsay.
Los cuadros
"representaban las cuatro piezas de mayor valor del museo", precisó la fiscalía de Marsella, que asumió la investigación. Y al menos dos tienen un historial controvertido.
Se cree que "Jeune femme au puits" fue saqueada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y fue recuperada en Baviera en 1949 y llevada de vuelta a Francia, según la base de datos del Ministerio de Cultura francés sobre arte saqueado.
Un oficial alemán en París entregó "Coco lisant" a un soldado alemán al final de la guerra con órdenes de llevarla a Alemania, según la base de datos. El soldado más tarde se la entregó a un sacerdote alemán, que la entregó a un museo de Berlín en 1972. El gobierno alemán la devolvió a Francia en 1994.
Después de haber hablado inicialmente de un perjuicio de 9 millones de euros, unos 10 millones de dólares, el alcalde de Cagnes-sur-Mer no actualizó el monto de los daños.