La última batalla: Lenín Moreno se deshace del "problema" Assange y elimina los vestigios de Correa en Ecuador

El fundador de WikiLeaks se ha vuelto el nuevo foco de enfrentamiento entre el Presidente ecuatoriano y su antecesor, antiguos aliados que asumieron bandos políticos opuestos tanto a nivel nacional como internacional.

11 de Abril de 2019 | 14:31 | Redactado por Valentina Salvo U., Emol
Agencias
"El traidor más grande de la historia ecuatoriana y latinoamericana". Estas fueron parte de las palabras que publicó el ex Presidente de Ecuador, Rafael Correa, para referirse a su sucesor y ex delfín político, Lenín Moreno. ¿La causa? El retiro del asilo para el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, y su posterior detención desde el interior de la embajada de Ecuador en Londres.

"La mayor canallada y cobardía. Esto jamás será olvidado por la humanidad entera. Uno de los actos más atroces fruto del servilismo, la vileza y la venganza", añadió.

Pero esta es solo la más reciente de las rencillas entre Moreno y Correa. Presidente y ex Mandatario, antiguos aliados y correligionarios, se encuentran en pie de guerra desde poco después de que el primero asumiera el liderazgo del país en 2017.

La ruptura, difícil de creer al inicio debido al respaldo de Correa a Moreno en las presidenciales, fue tomando tintes de enfrentamiento a medida de que el actual jefe de Estado comenzó a criticar la compleja situación económica que heredó de los diez años de su antecesor y los diversos casos de corrupción. Moreno decidió dar un vuelco en los lineamientos con los que había llegado a la presidencia y el modelo alineado con el socialismo del siglo XXI fue difuminándose poco a poco.

Sistema económico

Desde la asunción de Moreno, las autoridades ecuatorianas no han ocultado su descontento con la presencia de Assange en la sede diplomática, quien ingresó tras recibir el apoyo de Correa. Según dijo el mismo Mandatario una vez, la situación del periodista se convirtió en "un problema" dejado por su antiguo aliado y que "causa más de una molestia".
Pero el asilo del australiano no fue lo único de lo que debió hacerse cargo. Apenas tres meses de asumido, Moreno aseguró que Correa dejó en sus manos un país con un panorama económico "crítico", excesivamente endeudado, con un déficit fiscal insostenible y una serie de proyectos en obras públicas que fueron gestionados con irregularidades o que quedaron a medio camino.

A partir de entonces, comenzó a implementar una nueva política para las finanzas del país, la que se concretaría en mayo del año pasado con la llegada a la cartera de Economía de Richard Martínez, ex líder del principal gremio de empresarios. El economista orientó la estrategia nacional hacia el liberalismo. Llevó al país a firmar un acuerdo de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por US$4.200 millones por un periodo de tres años y otro por US$6.000 millones con organismos como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

Ese escenario habría sido impensado durante la gestión de Correa. "Por ser malos alumnos del FMI, nos va bien en Ecuador", dijo una vez y recientemente tildó de "garrotazo" al pueblo el pacto con la entidad.

Moreno "se está cuestionando la legitimidad del anterior gobierno", auguraba ya en 2017 el analista y catedrático de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Julio Echeverría, en entrevista con Associated Press.

Casos de corrupción

Otra de las diferencias que gatilló la hostilidad de la actual gestión con la anterior fueron las denuncias de sobornos y desfalcos financieros al estado perpetrados por la administración correísta. En enero recién pasado, Moreno afirmó que su ejecutivo ha presentado más de 500 denuncias de corrupción en contra del gobierno de Correa y que 317 ex funcionarios públicos poseen indicios de responsabilidad penal.

Uno de los casos más notorios fue el del ex vicepresidente del actual Gobierno, Jorge Glas. Moreno despojó de sus funciones al ingeniero, antigua mano derecha de Correa, justo después de que lo cuestionara públicamente por sus acercamientos con la derecha. No obstante, luego se daría a conocer que Glas estaba siendo investigado por corrupción en el marco del caso Odebrecht.

Fue llevado a juicio y finalmente condenado a seis años de prisión por asociación ilícita. Durante el periodo de audiencias, el ex Presidente denunció persecución a Glas y puso las manos al fuego por quien también fue su vicepresidente. "Puedo dar mi vida por un hombre inocente", dijo Correa, según consignó Univisión.

Política internacional

Los dos factores llevaron a un giro en los lineamientos gubernamentales de Moreno, lo que también se tradujo en sus decisiones en el ámbito de política exterior. El Mandatario cortó los lazos con las alianzas impulsadas por Correa, relacionadas a naciones con gobiernos de izquierda, y las cambió por nuevas amistades orientadas a al otro extremo del espectro político.

El Presidente ecuatoriano comenzó a dar discursos llenos de críticas contra el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela y a dar pasos agigantados en su acercamiento con Estados Unidos, uno de los principales enemigos de la era anterior.

Mientras Correa era miembro fiel de las filas de la Comunidad Andina y la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) - del que participan Cuba, Nicaragua, Bolivia y Venezuela, entre otros-, Moreno se ha dedicado a trabajar en su incorporación a la Alianza del Pacífico – integrada por Chile, Perú, Colombia y México - y a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

"Ahora tenemos una relación fluida con Estados Unidos, hemos reconocido a Juan Guaidó como Presidente de Venezuela y hemos condenado a Nicolás Maduro y el fracaso del modelo de gobierno de izquierda de la última década. Hay un cambio muy considerable", comentó Marcelo Fernández de Córdova, ex canciller y ex embajador de Ecuador en Venezuela a El País.

El último y simbólico cambio fue la salida de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), especialmente porque Ecuador era lugar sede de la entidad de cooperación impulsada por el fallecido Presidente venezolano, Hugo Chávez. Con el anuncio de retirada, Moreno incluso ordenó que se removiera una estatua del ex Mandatario argentino, Nestor Kirchner, del edificio que funcionaba como secretaría general del organismo, ubicado en las cercanías de Quito.

El gesto fue visto como una forma de eliminar todos los vestigios del modelo correísta en Ecuador. Ahora, con la salida de Assange de la embajada, Moreno puede decir que se ha desprendido de todo lo que tuviera que ver con el ex Presidente.
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