Kiev y otras ciudades ucranianas enfrentan su invierno más crudo desde el inicio de la guerra, con temperaturas bajo cero y cortes masivos de electricidad que han dejado a miles de familias sin calefacción ni agua caliente. Los ataques diarios por parte de Rusia al sistema energético, sumados a daños acumulados durante casi cuatro años de conflicto, han convertido la crisis en una emergencia humanitaria de alcance nacional que se ha extendido en los últimos días.
Según el presidente Volodimir Zelenski, la estrategia rusa busca debilitar la voluntad de resistencia ucraniana, lo que las autoridades de Kiev llaman “usar el invierno como arma”.
En paralelo, anunció que una delegación ucraniana se dirige a Estados Unidos para intentar finalizar acuerdos relacionados con garantías de seguridad posguerra y recuperación económica. Si Washington aprueba las propuestas, los documentos podrían firmarse la próxima semana en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, según Zelenski, en conferencia de prensa junto al presidente checo Petr Pavel.
Impacto humano y testimonios
La agencia de la ONU para la infancia, Unicef, advirtió este viernes que las embestidas a la infraestructura energética han dejado a los niños especialmente vulnerables al frío extremo.
Munir Mammadzade, representante de Unicef en Ucrania, detalló que muchas familias deben improvisar soluciones para protegerse: "Las familias han debido recurrir a rellenar las ventanas con muñecos de peluche para bloquear el frío extremo", señaló, advirtiendo que “millones de familias en todo el país pasan días sin calefacción, electricidad ni suministro de agua. Los recién nacidos y los lactantes son los más vulnerables y corren un mayor riesgo de hipotermia y enfermedades respiratorias”.
La Cruz Roja ucraniana, por su parte, señaló que solo en Kiev unas 200.000 personas llevan más de una semana sin servicios básicos, con temperaturas que han descendido hasta los -18°C. La entidad agregó que la situación es similar en todo el país.
Según Jaime Wah, subjefe de la delegación de Kiev de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja "las bajas temperaturas y la falta de calefacción y electricidad están afectando a millones que ya habían sido llevados al límite por años de violencia y dificultades económicas", indicó en un informe en Ginebra.
Además, los medios internacionales reportan el impacto directo sobre los civiles. El diario El País recolectó testimonios de civiles en Ucrania "He intentado aguantar, pero esto es demasiado deprimente", dijo Alina Sorochka, quien solo tuvo cuatro horas de luz en su casa mientras el termómetro marcaba -22°C.
“vVvimos en un tren de emergencia porque en nuestra casa no hay electricidad ni agua caliente. Es la única manera de que mi hija y mi madre puedan sobrevivir al frío extremo”, relató por su parte Svitlana Melnikova, residente de Kiev.
Respuesta de las autoridades y medidas en curso
El recientemente nombrado ministro de Energía de Ucrania, Denys Shmyhal, señaló que las situaciones más críticas se registran en Kiev, Járkov, Odesa y localidades cercanas a la línea del frente. Miles de hogares han permanecido sin luz ni calefacción durante días: “No hay una sola planta eléctrica que el enemigo no haya atacado. La intensidad de los ataques rusos solo aumenta y ocurren diariamente. En algunas ciudades, la preparación para el invierno ha fallado. He visto que muchas cosas claramente se están estancando,” afirmó ante el Parlamento.
Ucrania ha incrementado significativamente las importaciones de electricidad desde la Unión Europea, aunque la capacidad máxima es de apenas 2,3 gigavatios. Shmyhal instó a que las principales empresas estatales, como Naftogaz, Ukroboronprom y Ukrzaliznytsia, aumenten las importaciones y pidió "a las empresas a apagar la publicidad exterior y, si tienen energía de sobra, dársela a la gente. Esto es lo más importante hoy".
En el plano internacional, el viceprimer ministro británico David Lammy visitó Kiev para conmemorar el aniversario de la “asociación centenaria” entre Gran Bretaña y Ucrania, y anunció 20 millones de libras adicionales (alrededor de $24 mil millones) para reparar la infraestructura energética del país.
Mientras tanto, la Cruz Roja y Unicef mantienen puntos de calefacción, distribución de comidas calientes y apoyo psicosocial, y la población civil continúa enfrentando las consecuencias del invierno más frío del conflicto, con millones en situaciones de alta vulnerabilidad.