Keir Starmer, primer ministro británico.
AFP
Tim Allan, director de comunicación del primer ministro británico, Keir Starmer, anunció este lunes que deja el cargo "para permitir que se construya un nuevo equipo en Downing Street", lo que supone la segunda dimisión tras la crisis relacionada con Peter Mandelson y Jeffrey Epstein.
Si bien no se ha informado si la renuncia de Allan se vincula al caso Epstein y la designación de Mandelson, solo llevaba unos meses en el puesto y dijo en un breve comunicado que desea "muchos éxitos" al primer ministro y a su equipo.
Starmer está en proceso de recomponer su círculo directo después de que su jefe de gabinete y principal asesor, Morgan McSweeney, dimitiera el domingo.
McSweeney admitió que había recomendado el nombramiento en febrero de 2025 como embajador en Estados Unidos de Peter Mandelson, que fue destituido en septiembre al revelarse el alcance de sus vínculos con el fallecido financiero estadounidense y pederasta convicto Jeffrey Epstein.
Si bien la marcha de McSweeney, mano derecha del primer ministro, fue bienvenida por algunos laboristas que criticaban su excesiva influencia, diputados de todos los partidos señalan que es el jefe del Gobierno quien debería asumir la última responsabilidad por la designación.
La líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, declaró este lunes que la posición de Starmer es "insostenible", mientras que el ministro principal del Gobierno escocés, John Swinney, dijo que demuestra "su debilidad" como líder.
En apoyo del primer ministro, la secretaria de Estado de Igualdad, Jacqui Smith, aseguró a la BBC que Starmer "está decidido" a seguir adelante con su mandato, tras llegar al poder con una mayoría absoluta en las elecciones de julio de 2024.
Starmer se reunirá esta tarde con su grupo parlamentario en la Cámara de los Comunes (baja) para tratar de asegurar su apoyo en un momento crítico para su liderazgo.