Un alpinista austríaco, de 37 años, fue condenado este jueves a una pena condicional de cinco meses de cárcel por haber dejado morir en enero de 2025 a su pareja en la alta montaña durante la subida al Grossglockner, la cima más alta de Austria con 3798 metros.
Tras trece horas de interrogatorios del acusado y los testimonios de 15 personas, el juez declaró culpable de homicidio imprudente grave al hombre, cuya novia -de entonces 33 años- murió congelada y exhausta tras 18 horas de ascenso en medio de adversas condiciones meteorológicas.
El caso, que se juzgó en un Tribunal de Innsbruck, en Austria, había despertado enorme interés mediático. Además de la pena condicional de cárcel, el hombre fue condenado a una multa de 9.600 euros (alrededor de 11.300 dólares).
El juez, con formación de guía de montaña, aseguró al presentar la sentencia que la fallecida estaba a "años luz" del acusado en cuanto a sus capacidades alpinistas.
"Explícitamente, lo que le faltaba era experiencia en invierno", señaló.
El juez reconoció como atenuante la "condena mediática anticipada" del hombre y la pérdida de su compañera sentimental. En todo caso, destacó que la mujer se puso bajo la "custodia" del acusado, por lo que dio por hecho que él asumiría la "responsabilidad" por ella en la alta montaña.
El acusado se declaró como no culpable, destacó durante su declaración, que duró dos horas, que estuvo en un "estado de emergencia" ese día. Además, manifestó que "sentía infinitamente" la muerte de su entonces novia y destacó que planificaron juntos la expedición.
Las acusaciones
La acusación señaló que el imputado ignoró que su pareja no tenía experiencia en ascensos de alta montaña y le recriminó de una serie de "negligencias" al tener más experiencia que su acompañante.
Por ejemplo, la pareja inició el ascenso demasiado tarde ese fatídico 26 de enero de 2025, lo que causó que se hiciera de noche antes de culminar el trayecto, o que no advirtiera a la mujer de que el calzado que llevaba no era el más adecuado.
Según la Fiscalía, la pareja debería haber detenido el ascenso y regresado ante las duras condiciones meteorológicas, con vientos de hasta 74 kilómetros por hora y temperaturas de ocho bajo cero. El hombre tampoco lanzó ninguna señal de socorro cuando dio cuenta de que se encontraban en peligro, y ni siquiera hizo señales a un helicóptero que sobrevoló a la pareja sobre las 22.50 de la noche.
El alpinista no volvió a contactar a los rescatistas hasta tres horas más tarde, cuando sí pidió ayuda, tras haber dejado sola a la mujer, sin equipo especial de abrigo, a escasos metros de la cumbre.
Los equipos de rescate localizaron a la mujer, ya muerta, a las 10.00 horas de la mañana del día siguiente.