Almacenes de comercio electrónico bajo la mira: Por qué se han convertido en objeto de ataques en la guerra
Ucrania lanzó una ofensiva contra instalaciones de distribución de Wildberries, el "Amazon ruso"; mientras que desde Moscú ya habían hecho lo propio con Nova Poshta, la empresa de correos más popular del país.
Los almacenes de comercio electrónico se han convertido en un nuevo objetivo de la escalada de ataques aéreos entre Rusia y Ucrania, a través de bombardeos con drones y misiles que han golpeado centros logísticos de ambos países, provocando muertes, daños millonarios y pérdidas para miles de clientes.
Aunque estas instalaciones cumplen funciones civiles y distribuyen productos para particulares y pequeñas empresas, Moscú y Kiev sostienen que algunas también serían utilizadas para transportar componentes militares, repuestos, equipos de navegación e incluso para ensamblar drones de ataque.
El fenómeno ha tenido un antecedente reciente, aunque de características diferentes, en Medio Oriente: Irán afirmó haber destruido en Bahréin el principal centro de datos de Amazon como represalia por bombardeos estadounidenses. El episodio refuerza el debate sobre el uso de infraestructuras tecnológicas y comerciales como blancos dentro de conflictos armados, aunque los supuestos daños no habían sido confirmados por la empresa ni por las autoridades de Estados Unidos o Bahréin.
¿Cómo comenzaron los ataques contra estos centros logísticos?
Ucrania sostiene que el Ejército ruso fue el primero en atacar este tipo de instalaciones, al bombardear desde comienzos de año centros pertenecientes a Nova Poshta, la empresa de correos más popular del país.
A mediados de junio, tres misiles balísticos rusos habrían destruido el centro logístico más innovador de Nova Poshta en Kiev.
Días antes de la más reciente escalada, otro centro de la empresa fue atacado en la región ucraniana de Járkov.
Como respuesta, Ucrania atacó el sábado dos almacenes de Wildberries, una compañía privada de comercio electrónico conocida como el "Amazon ruso".
Instalaciones de Nova Poshta destruidas en Kharkiv, Ucrania. | EFE
Los drones ucranianos han alcanzado al menos cinco instalaciones de distribución de Wildberries dentro del territorio ruso.
Los ataques se han registrado cerca de Moscú y en las regiones rusas de Krasnodar, Stávropol y Tambov.
Wildberries pertenece a Tatiana Kim, considerada una de las empresarias más ricas de Rusia.
La sucesión de bombardeos refleja una ampliación de los objetivos atacados en la retaguardia de ambos países, más allá de las posiciones directamente vinculadas con el frente de combate.
¿Por qué Rusia y Ucrania consideran que estos almacenes son objetivos militares?
A primera vista, los centros de distribución de comercio electrónico son infraestructuras civiles utilizadas por particulares y por pequeños y medianos empresarios.
Sin embargo, ambas partes argumentan que estas instalaciones también pueden ser empleadas para distribuir componentes y piezas de repuesto destinadas a usos militares.
Los dos gobiernos sostienen que algunos de estos centros servirían para transportar materiales necesarios para la fabricación y operación de drones.
También se acusa a determinados almacenes de participar directamente en el ensamblaje de drones de asalto.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que los ataques contra instalaciones en Krasnodar y Stávropol alcanzaron centros logísticos involucrados en el suministro de componentes para drones.
Según Zelenski, esos recintos también distribuían equipos de navegación y otros artículos utilizados por las fuerzas rusas.
El mandatario describió los ataques como parte de las "sanciones de largo alcance" aplicadas por Ucrania contra objetivos relevantes dentro de Rusia.
El Kremlin rechaza que los almacenes atacados sean objetivos militares y acusa a Kiev de bombardear deliberadamente instalaciones civiles.
Infraestructura de Wildberries bajo una columna de humo en Elektrostal, cerca de Moscú. | AFP
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, afirmó que los ataques muestran lo que calificó como la "esencia terrorista" del gobierno ucraniano.
Las posiciones enfrentadas muestran la dificultad de establecer cuándo una infraestructura civil pierde su protección por ser utilizada, al mismo tiempo, para actividades militares.
Un episodio relacionado, aunque distinto de los ataques contra almacenes en Rusia y Ucrania, ocurrió en Bahréin, donde Irán afirmó haber atacado con misiles de crucero el principal centro de datos de Amazon.
La Guardia Revolucionaria aseguró que la instalación había sido destruida por completo, pero no presentó pruebas que respaldaran los daños denunciados.
Amazon y las autoridades estadounidenses y bareiníes no habían reaccionado a las afirmaciones iraníes.
A diferencia de los centros de Wildberries y Nova Poshta, la instalación de Amazon en Bahréin no era descrita como un almacén de productos o una plataforma de distribución, sino como un centro de datos.
¿Cuál ha sido el costo humano y económico de los bombardeos?
Desde el sábado, el Ejército ucraniano ha atacado como mínimo cinco almacenes de Wildberries en distintas regiones de Rusia.
Según fuentes oficiales, nueve personas murieron en esos ataques.
Siete de las víctimas fallecieron en el bombardeo contra una instalación situada en la región rusa de Tambov.
Expertos independientes estiman que Wildberries deberá gastar millones de dólares en reconstruir los centros logísticos dañados.
Las mayores pérdidas económicas, sin embargo, corresponderían a los clientes cuyos productos se encontraban almacenados en las instalaciones atacadas.
Una primera estimación sitúa las pérdidas de los clientes de Wildberries en aproximadamente 1.900 millones de dólares.
De acuerdo con informaciones de prensa, la compañía no tendría previsto compensar a los clientes afectados.
Terminal de correo de Nova Poshta destruido en Kharkiv, al noreste de Ucrania. | EFE
Nova Poshta calcula que cinco de sus centros logísticos han sido dañados o destruidos por el Ejército ruso desde comienzos del año.
La empresa también estima que más de 400 establecimientos y terminales han resultado afectados durante el mismo periodo.
Cuatro trabajadores murieron en el ataque reciente contra sus almacenes en la región de Járkov.
A esas víctimas se suman más de veinte empleados de Nova Poshta que han muerto desde el inicio del conflicto.
La compañía ucraniana ha invertido más de 2.100 millones de grivnas, equivalentes a unos 47 millones de dólares, en reconstruir infraestructuras dañadas por los ataques rusos.
Nova Poshta ha pagado además 194 millones de grivnas (más de 4 millones de dólares) en compensaciones a clientes por paquetes destruidos.
Los daños no afectan únicamente a las empresas propietarias de los almacenes, sino también a trabajadores, proveedores, comerciantes y particulares que dependen de estas redes de distribución.
¿Pueden considerarse crímenes de guerra y qué consecuencias podrían tener?
Los ataques han generado un intenso debate en medios de comunicación y redes sociales sobre si una infraestructura civil puede ser bombardeada por distribuir productos de doble uso, tanto civil como militar.
La Convención de Ginebra prohíbe categóricamente los ataques contra objetivos civiles.
Juristas consultados por distintos medios consideran que no se puede atacar una infraestructura civil cuando no existen pruebas suficientes de que su utilización sea mayoritariamente militar.
Los especialistas advierten que la prohibición resulta aún más relevante cuando el ataque puede provocar la muerte de trabajadores u otros civiles.
El carácter de doble uso de algunos artículos no basta por sí solo para transformar automáticamente todo un centro de distribución en un objetivo militar legítimo.
La Corte Penal Internacional ordenó en 2024 el arresto de cuatro militares rusos por ataques contra infraestructura civil ucraniana.
Entre las personas afectadas por esas órdenes se encontraban el ministro de Defensa ruso y el jefe del Estado Mayor.
Rusia no reconoce la jurisdicción de la Corte Penal Internacional.
Sergey Labrov, ministrio de Relaciones Exteriores de Rusia. | AFP
Además de sus implicancias legales, los ataques podrían desencadenar una nueva intensificación de los bombardeos rusos contra Ucrania.
El presidente ruso, Vladimir Putin, había advertido que los ataques contra la retaguardia de su país serían respondidos con operaciones aéreas más intensas.
Esa intensificación ya estaría ocurriendo, especialmente en Kiev y en los puertos de Odesa, situados en el mar Negro.
Se espera que los ataques contra Wildberries provoquen nuevas represalias por parte de Moscú.
Según Bloomberg, Rusia ya no estaría considerando renunciar a ninguno de los territorios ucranianos ocupados por sus fuerzas.
Esa posición incluiría las cuatro regiones que Moscú declaró formalmente anexionadas y la franja de seguridad que intenta establecer en Járkov, Sumi y Dnipropetrovsk.
En medio de esta escalada, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, confirmó una reunión en Manila con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
El encuentro será el primero entre ambos desde septiembre de 2025 y se producirá en un contexto marcado por el aumento de los ataques contra infraestructuras situadas lejos del frente.