El movimiento juvenil Cockroach Janta Party (CJP), más conocido como las "Cucarachas", se ha tomado los últimos días la política de India luego de saltar de las redes sociales a las calles, con intensas protestas que están complicando al Gobierno de Narendra Modi.
Las protestas de las "Cucarachas" han escalado esta semana en el país, con miles de personas en una acampada permanente en el centro de Nueva Delhi al tiempo que las manifestaciones se han extendido a grandes ciudades como Mumbai, Bangalore, Pune y Calcuta.
Manifestante detenido por la policía en Nueva Delhi (Foto: EFE).
El lunes, la Policía de Nueva Delhi reprimió con palos y gases lacrimógenos contra los manifestantes. A lo largo de esta semana, las autoridades han cortado internet y cerrado estaciones de metro numerosas veces en el centro de la capital.
Las protestas del CJP comenzaron como una sátira digital, pero se han transformado en una movilización juvenil contra lo que sus simpatizantes describen como una ruptura de la confianza en las instituciones que regulan el acceso a la educación y a las oportunidades profesionales.
Estas son las claves de las manifestaciones:
Origen y motivaciones
El Cockroach Janta Party no es de momento un partido político tradicional, sino un movimiento juvenil nacido en redes sociales a partir de una polémica local en la India.
Su nombre procede de una frase atribuida al presidente del Tribunal Supremo, Surya Kant, quien durante una audiencia en mayo comparó a algunos jóvenes desempleados o activistas con "cucarachas" y "parásitos", una expresión que provocó indignación en redes.
Protesta en Nueva Delhi (Foto: EFE).
Sus simpatizantes adoptaron después el insulto como emblema de protesta, convirtiéndolo en una identidad satírica contra el poder judicial y político.
El movimiento exige la renuncia del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, a quien responsabiliza políticamente de las filtraciones e irregularidades denunciadas en varios exámenes oficiales, entre ellos la prueba nacional de acceso a medicina, el NEET-UG, uno de los exámenes más competitivos del país. En India, estas pruebas no solo deciden el ingreso a universidades o empleos públicos, para millones de jóvenes representan una de las pocas vías de movilidad social.
Los exámenes nacionales funcionan para millones de familias como una promesa de movilidad basada en el mérito. Por eso, las filtraciones o irregularidades se perciben como una ruptura de confianza en el sistema que debe garantizar igualdad de oportunidades en un país de más de 1.400 millones de habitantes.
Los manifestantes han expresado su descontento con el Gobierno de Narendra Modi (Foto: EFE).
Esa frustración convive con un mercado laboral que no absorbe al mismo ritmo a los jóvenes. Según datos oficiales, la tasa de desempleo en 2025 fue del 3,1 % a nivel general, pero llegó al 9,9 % en el grupo de entre 15 y 29 años
Y aunque el detonante son los escándalos en exámenes oficiales, la protesta ha servido también como cauce para un descontento juvenil más amplio, alimentado por la falta de oportunidades, la presión por acceder a empleos públicos y una frustración acumulada con el Gobierno de Modi, que lleva ya doce años en el poder.
De las redes a la calle
La indignación en redes se cristalizó en el CJP, una página satírica creada por un estudiante indio, Abhijeet Dipke, que alcanzó más de 22 millones de seguidores en la red social Instagram en cuestión de días.
Aunque nació como una reacción viral, en las últimas semanas Dipke trasladó su protesta a Jantar Mantar, el principal espacio de manifestaciones de Nueva Delhi, y a otras ciudades del país.
Foto: EFE.
Desde allí convocó una marcha hacia el Parlamento indio, coincidiendo con el inicio de la sesión legislativa, para elevar la presión política sobre el Gobierno. La Policía limitó las concentraciones al área autorizada de protesta y desplegó fuertes medidas de seguridad para impedir el avance de los manifestantes.
Las protestas fueron incrementando e incorporaron a Sonam Wangchuk, una figura con reconocimiento nacional. Activista de la región de Ladakh, ingeniero y reformador educativo, en 2018 ganó el premio Ramon Magsaysay, considerado a menudo el Nobel de Asia, por su trabajo en educación, sostenibilidad y desarrollo comunitario.
Wangchuk inició una huelga de hambre para exigir la renuncia del ministro de Educación y se convirtió en una de las caras más visibles de la protesta. Su caso conectó las demandas estudiantiles con una forma de presión muy arraigada en la historia india: el ayuno como protesta moral.
El fundador del CJP, Abhijeet Dipke, junto a un retrato del activista Sonam Wangchuk, quien inició una huelga de hambre (Foto: AP).
El pasado sábado, la Policía lo trasladó por la fuerza a un hospital de Nueva Delhi tras 21 días de huelga de hambre a base de agua y sal, agitando aún más el movimiento.
Ahora el CJP convocó a una protesta nacional contra la brutalidad policial este viernes, la cual promete ser multitudinaria.