Latorre y cargos designados por el Senado: "Chile tiene estándares muy poco transparentes en nombramientos"

El único senador del Frente Amplio cuestiona cómo los partidos se ponen de acuerdo con el Gobierno de turno para ratificar a los postulantes de los altos cargos públicos, considerando no solo su perfil profesional.

20 de Abril de 2019 | 09:11 | Por Verónica Marín, Emol

El senador Juan Ignacio Latorre (RD) asegura que el tema lo ha conversado con sus pares para poder cambiarlo.

Jonathan Mancilla, El Mercurio
SANTIAGO.- El senador Juan Ignacio Latorre (RD) tuvo una opinión bastante crítica sobre la designación del ex fiscal Raúl Guzmán como el próximo secretario general de la Cámara Alta. Él fue uno de los cuatro votos en contra que tuvo el abogado en la Sala y lo hizo asegurando que darle el cargo es "una mala señal", ya que se podría entender que los parlamentarios llegaron a un acuerdo buscando "autoprotegerse" ante futuras investigaciones.

Pero su análisis va mucho más allá de este nombre y apunta a que a su juicio la forma de designarse los cargos públicos que deben ser visados por el Congreso "es muy poco transparente" y solo se basa en "cuoteos políticos y cumplir lealtades" limitando el debate, desprestigiando a las instituciones y prohibiendo a los legisladores tener una posición diferente a la tomada por sus partidos respecto a las propuestas.

El único senador del Frente Amplio, que ya cumplió un año en el Poder Legislativo, asegura que ha planteado este tema a la ex Nueva Mayoría y el Gobierno, "pero solo soy un voto", por lo que reconoce que es muy difícil que al menos por ahora pueda haber cambios.

Todo esto considerando que el Senado no solo ratifica a sus propios funcionarios como al secretario general, también lo hace por ejemplo con los nombres de los ministros de la Corte Suprema y el Tribunal Constitucional, de los miembros de los directorios de TVN y el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), el del Fiscal Nacional, el contralor y el de la Defensoría de la Niñez, entre otros.

"Hay una cultura del binominalismo que en el Senado no se ha superado (...) y eso implica finalmente un acuerdo político. Y como el Senado todavía está en una lógica donde predominan las bancadas tradicionales -los partidos mayoritarios que han pactado de alguna manera la transición desde el '90 hasta esta parte- está la cultura del acuerdo y decir: 'un nombramiento es mío, y el siguiente es tuyo'. Me refiero a la derecha y a la ex Concertación o ex Nueva Mayoría".

-¿En la práctica cómo se sellan estos acuerdos entre esos sectores?

Por ejemplo ahora con la Corte Suprema toca nombrar a uno de derecha, después le toca la centroizquierda y así la conversación sobre los nombramientos se da más bien por abajo, no es una conversación pública y transparente, sino que se designan representantes de la oposición o del Gobierno que hacen la conversación y se condiciona la negociación. Muy en la lógica del cuoteo político.

Se ven perfiles, se chequean nombres: '¿qué te parece este nombre? ¿hay o no acuerdo? Todo muy por abajo, en el fondo. Además hay que ponerse de acuerdo en la interna, por ejemplo de la oposición, es un cupo PS, un cupo DC, un cupo PPD, o sea también hay que buscar los equilibrios internos. Y lo mismo al otro lado, un cupo UDI y otro RN.

-¿Cómo ve que las nominaciones se hagan a través de acuerdos políticos y no solamente o necesariamente por el perfil del postulante y el cargo?

Chile todavía tiene estándares de nombramiento muy poco transparentes. A diferencia de otros países -como los ministros de la Corte Suprema en Estados Unidos- que tienen concursos públicos y postulantes que se exponen al escrutinio público, a un debate público de sus antecedentes y posturas respecto de la institución a la cual van a integrar. Incluso hay apoyos transparentes de quiénes te postulan, quiénes te apoyan, tanto del mundo político como del mundo académico, la sociedad civil, o el mundo empresarial. Esos estándares hay que asumirlos en Chile.

-¿Ha planteado este tema a los otros senadores con la intención de hacer una modificación del sistema?

Lo he planteado más que en la interna, lo he hecho al momento de decidir. Porque yo no soy parte de esas conversaciones, no soy parte tampoco de los comités (...) por lo que lo he hecho con un voto disidente, con un voto de rechazo y con un argumento al respecto o también por la prensa he hecho el debate. Se lo he planteado a los senadores, ellos saben lo que opino y en el Gobierno también. Pero claro, soy un voto, un representante del Frente Amplio y por lo tanto no tengo poder de decisión al inclinar la balanza.

Desde la ex Nueva Mayoría me han dicho 'bueno para el siguiente nombramiento podemos ver a alguien más cercano al Frente Amplio'. Ahí es donde yo creo que no se entiende el planteamiento de fondo; yo no estoy pidiendo que me den una cuota

Senador Juan Ignacio Latorre (RD)
-¿Y cómo es recibido por los otros senadores o el Gobierno su crítica posición sobre cómo se han hecho estas nominaciones hasta ahora?

Tiene acogida parcial diría yo, incluso a veces del Gobierno. Por ejemplo, ahora estamos viendo el tema de TVN y he estado en conversaciones con la ministra (Segegob) Cecilia Pérez y ella me dice que está de acuerdo con lo que he planteado yo. Desde la ex Nueva Mayoría me han dicho 'bueno para el siguiente nombramiento podemos ver a alguien más cercano al Frente Amplio'. Ahí es donde yo creo que no se entiende el planteamiento de fondo; yo no estoy pidiendo que me den una cuota para nombrar alguien, sino que lo que estoy pidiendo es que exista un criterio público de candidaturas.

Buenos ejemplos


-Cuando se ha hecho a través de otro mecanismo que no sea que el Gobierno presente a un candidato y el Senado lo ratifique, de todos modos la decisión termina siendo política. ¿Cuál es su propuesta?

El primer nombramiento en que me tocó participar venía muy bien regulado y era distinto a los anteriores, fue el de la Defensora de la Niñez. En la comisión de Derechos Humanos, que yo integro, hubo un proceso de candidaturas, de postulaciones públicas y abiertas, donde después hubo cartas de organizaciones de la sociedad civil, académicos que apoyaban a una u otra candidatura. Hubo un proceso de audiencias en la comisión donde se escuchó a todos los candidatos y finalmente se llegó a un nombre (Patricia Muñoz).

Obviamente al final igual hay un proceso político, de acuerdo político. Pero previo a eso hubo un proceso de postulaciones, de audiencias y fue muy abierto el proceso, muy transparente también y no cerrado en una cocina entre cuatro paredes entre elegir a la amiga o amigo o al que trabajó en tal Gobierno, sino que todos los antecedentes estaban abiertos a la opinión pública.

-Es parecido entonces a lo que ocurrió con el secretario general, donde hubo un concurso público y abierto, se contrató a una empresa externa que hizo las evaluaciones de los candidatos y finalmente fue la comisión de Régimen Interior la que definió un nombre para que se ratificara en la Sala. ¿Cómo evalúa ese proceso considerando la opinión crítica que tiene de Guzmán?

Yo creo que es un muy buen ejemplo el del secretario general. Tal vez lo que yo le agregaría es que las presentaciones de los candidatos sea más pública, porque hubo un problema con la televisación de las presentaciones, y así todo el mundo tenga acceso a ese debate y hayan muchas opiniones. Pero creo que es un cargo que se dio con bastante escrutinio público. Los medios de comunicación y columnistas opinaron respecto de los pro y los contra de una u otra alternativa y sobre todo la más polémica que fue el fiscal Guzmán.

" Yo creo que es un muy buen ejemplo el del secretario general"

Senador Juan Ignacio Latorre
Al final sí hay un acuerdo político, pero la diferencia esta vez fue, gracias a todo lo anterior, que se votó ese acuerdo político. Porque a mí me contaban que por tradición se preguntaba en la Sala '¿hay unanimidad? y se tocaba la campanita y 'ya está', sin debate. Ahora hubo debate, hubo enfrentamiento de posiciones, hubo cuatro votos en contra y siete abstenciones. Logró los votos suficientes para ser aprobado, pero al límite (necesitaba 28 y obtuvo 30), es decir hubo un cuestionamiento sano, porque lo que está en juego acá es la Corporación del Senado, la gestión de la Corporación, el prestigio de la institución, la relación entre la Fiscalía y el Parlamento.

-¿Sería entonces lo más parecido al ideal de lo que para usted es un proceso transparente?

Yo creo que sí. Hay esta cosa que no tiene por qué ser un acuerdo cuadrado en que tu estás obligado a respetar y que va en contra de tus convicciones. Creo que tiene que estar abierta esa posibilidad de decir 'esta candidatura no me gusta', 'no me parece' aunque mi comité haya negociado tal o cual persona.

-¿Cómo lo hizo por ejemplo el senador Ricardo Lagos Weber (PPD) que no siguió el acuerdo impulsado por el presidente Jaime Quintana, de su mismo partido?

Como lo hizo Lagos Weber que se descuadró del acuerdo de comité y se enfrentó a (Guido) Girardi (PPD) que fue el que negoció y a Quintana que es el presidente del Senado. En la derecha (Francisco) Chahuán (RN) hizo lo mismo, y en la DC (Carolina) Goic y (Ximena) Rincón también se desmarcaron y se abstuvieron. En el PS Rabindranath Quinteros puso el antecedente de los derechos humanos y se abstuvo, también lo hizo Isabel Allende.

Busco que haya esa diversidad, porque finalmente somos representantes de la ciudadanía y no tenemos por qué actuar de manera monolítica y con esta cultura del acuerdo que cierra el debate, que lo hace menos transparente (...) más que decir el cupo es mío, pon a mi militante o a un amigo mío o hay que hacer pago de favores.

-¿Cree que al ser ahora el único senador del Frente Amplio haga que esto no vaya a cambiar en el corto plazo?

Nosotros cuestionamos muy fuertemente el nombre de Ángela Vivanco para la Corte Suprema y logramos generar un cambio en la votación, si bien se aprobó igual, hubo una votación más dividida porque el perfil de Vivanco atentaba contra los derechos de las mujeres y en plena ola feminista la centroizquierda la estaba avalando.

Espero que estos cambios se vayan haciendo por un acuerdo y porque hay una necesidad cultural de hacerlos. Es decir también por el prestigio de las instituciones. Son muchos años de operar de esta manera, de repartirse la torta y creo que está bien cuestionarlo e ir generando cambios culturales y con la presión de la sociedad civil. Yo espero que eso vaya cambiando, pero es lento, porque hay una inercia de funcionar casi 30 años de esa manera.
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