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El decrecimiento económico, la polémica teoría que se deja entrever en los debates de la Convención

Algunos constituyentes llaman a “atreverse” a incluir este modelo de desarrollo controlado en la discusión constitucional, mientras otros lo miran con desconfianza, por el impacto que puede generar en la actividad económica, como aumento del desempleo y menor recaudación del fisco.

21 de Noviembre de 2021 | 11:54 | Por Daniela Paleo, Crónica Constitucional
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"Creo que hay que atreverse a hablar de decrecimiento. Es una opción económica posible y que busca un bienestar, una mejora social y ambiental, y no lo contrario". La frase es del coordinador de la comisión de Medio ambiente y modelo económico, el convencional Juan José Martin (INN).

¿De qué se trata el decrecimiento? Es una corriente de pensamiento que cuestiona la conveniencia de promover un crecimiento económico ilimitado en un mundo con recursos naturales finitos, que a su vez plantea que es posible vivir mejor con menos. Así lo explica Pablo Pincheira, economista y académico de la U. Adolfo Ibáñez, quien agrega que entre los principios que postulan quienes lo promueven está el no deteriorar los ecosistemas, practicar la economía circular y reducir consumo, entre otros.

Se trata de un concepto polémico. Hace pocos días, en el marco de Puerto de Ideas, expuso en Chile el científico Danny Dorling, quien —según recoge El Mostrador— sostuvo que "sería terrible si la economía creciera con la velocidad que se vivió en los años 40, 50 y 60. Sería terrible si tuviéramos el crecimiento poblacional que se dio en los 60. La desaceleración es una buena noticia, es difícil asegurar que seguirá sucediendo y necesitamos que ocurra en áreas como la contaminación y las emisiones, donde aún no ocurre".

Pero Pincheira advierte: "En Latinoamérica los problemas de la pobreza y el empleo precario son una realidad indiscutible. Y los anhelos de superación de la pobreza parecen reñidos con la teoría del decrecimiento. La idea de vivir mejor con menos también puede generar grandes holguras en el mercado laboral, llevando a más desempleo, a más pobreza y a peor distribución de la riqueza".

Opiniones divididas


Aunque sin mencionarlo, algunas ideas que van en la línea del decrecimiento se dejan entrever al escuchar los discursos de algunos convencionales de la comisión de Medio ambiente, varios de los cuales están por impulsar modelos económicos no extractivistas y con fuerte resguardo a los derechos de la naturaleza. Al consultárselos, no hay una sola mirada sobre el asunto.

Juan José Martin afirma que el concepto podría llegar a ser necesario en el futuro; sin embargo, advierte que no se debe aplicar a nivel país, sino que a escala, para probar sus efectos. "Creo que los principios del decrecimiento están bien encaminados, y tienen que ver con que crecer por crecer no tiene ningún sentido", comenta.

Fernando Salinas (Pueblo Constituyente) coincide y señala que para entender este tema se precisa conciencia planetaria, "porque hay mucho consumo innecesario". "El decrecimiento no tiene que ver con calidad de vida, sino que es una nueva manera de enfrentarla. Debemos avanzar hacia un sistema económico más ecológico", expone.

¿Hay que impulsarlo en la discusión constitucional? Aunque Salinas asegura que sí y que así lo hará él "introduciendo conceptos cualitativos en la economía", la mayoría de la comisión de Medio ambiente no está de acuerdo con hacerlo.

Martin indica que no es deseable fomentar ni este ni ningún otro modelo en la Carta Fundamental. "Creo que es un error. No hay que consagrar modelos económicos, sino que estándares que cualquiera de ellos pueda adoptar. Estos deben ser los derechos de la naturaleza y humanos", dice.

En tanto, Carolina Sepúlveda (INN) dice no estar de acuerdo con la teoría, pero sí con el crecimiento sustentable: "La comisión tiene la oportunidad de instalar muchos derechos, pero si no tenemos los recursos para garantizarlos, vamos a quedar en lo mismo. Por lo tanto, el crecimiento es importante; el punto es cómo crecer de ahora en adelante: que sea sostenible y pensando en las generaciones que vienen después".

Bessy Gallardo (Colectivo del Apruebo) opina que la economía chilena no debiera suscribir ningún modelo en particular. "Las realidades son dinámicas y los modelos siempre quedan cortos a la hora de enfrentar las necesidades de un Estado. Sí creo que se debe fomentar principios que son abordables desde cualquier ideología, como crecimiento, competitividad, sustentabilidad, probidad y resiliencia", dice y añade que, si bien es posible ver una buena intención en el concepto de decrecimiento, "el camino al infierno está tapizado de ellas".

Gallardo tiene una mirada más bien crítica con las consecuencias que podría tener el decrecimiento: "Si se limita la producción, inevitablemente disminuirán las inversiones, grave error, ya que así se impedirían las recaudaciones necesarias para satisfacer las demandas sociales, como mejores pensiones, salud y educación".

El convencional Bernardo Fontaine (Ind. RN-Evópoli) se suma a la discusión y afirma que es "de sentido común" tener presente que Chile es un país de ingresos medios "con demasiadas carencias sociales para darse el lujo de siquiera pensar en espantar o reducir la actividad económica".

Coincide Rodrigo Álvarez (UDI): "Creo que es un concepto errado y altamente ideologizado. Chile tiene necesidad de crecimiento, de empleo, de enfrentar unas enormes necesidades sociales, como vivienda, pensiones, educación y salud". Agrega que lo que sí impulsará es un crecimiento sustentable.

Cambiar la medición a través del PIB


Una de las medidas más concretas que surgen en el debate entre los convencionales al hablar de crecimiento —y decrecimiento— es la forma en que se mide el desarrollo de un país, que hoy mundialmente se hace a través del Producto Interno Bruto (PIB).

Salinas, por ejemplo, señala que el decrecimiento se instala en los sistemas económicos, debido al PIB. "El concepto solo es válido en un sistema neoliberal. En otros modelos se registran otras mediciones que no son a través del PIB, que no son económicas, sino que cualitativas y con multicriterio, y necesitamos instalar eso en el país, una nueva forma de medir desarrollo", dice.

Sepúlveda defiende la misma idea. "Debemos buscar una forma de medir bien el crecimiento de nuestro país en desarrollo. Generalmente esto se mide mediante el PIB, pero eso ve solo niveles económicos. No se ve qué pasa con la naturaleza, socialmente y cómo está la distribución de la riqueza. No es una forma correcta de medir el crecimiento real", explica y adelanta que, en la comisión, trabajarán en instalar variables distintas para medir el crecimiento.

Martin, en tanto, manifiesta que lo más valioso que tiene el concepto del decrecimiento es un argumento para cambiar el indicador del PIB como medidor de bienestar de un país. "Este es un indicador que exacerba el extractivismo, porque permite justificar decisiones extractivistas en pos de hacerlo crecer", dice el abierto opositor a ese tipo de actividad económica.

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