El proyecto de reforma al sistema político impulsado por el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, enfrenta un escenario cuesta arriba en la Cámara de Diputados tras el ingreso de 54 indicaciones, de las cuales 44 provienen del propio oficialismo, lo que presiona el intento del Ejecutivo por despacharlo antes del fin del mandato del Presidente Boric. El proyecto del Gobierno apunta a fortalecer la representatividad de los partidos políticos, sin embargo, sus detractores temen que ello se transforme en la muerte de colectividades, por no lograr los nuevos requisitos. Varias de las propuestas buscan flexibilizar los requisitos de existencia y disolución de los partidos, por ejemplo, se plantean fórmulas alternativas como federaciones de partidos o considerar resultados en elecciones locales para evitar la disolución. De esta forma, se obliga a Elizalde a una compleja negociación para sostener el diseño original del proyecto y evitar que la reforma pierda su sentido político.
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