A poco más de dos meses desde que fue removida de su cargo, la exministra vocera de Gobierno, Mara Sedini, rompió el silencio sobre su paso por La Moneda, el que duró 69 días.
En entrevista con el programa Sin Filtros -donde fue panelista antes de asumir como ministra- Sedini develó la "trastienda" de varias situaciones que la dejaron en el foco de la polémica cuando fue ministra, atribuyendo responsabilidades a terceros respecto de su desempeño.
Sedini aseguró haber estado preparada para el cargo, pero dijo haber recibido "presiones" y "sabotaje desde el oficialismo" para que ella abandonara la vocería, cargo que, en sus palabras, era muy deseado.
La exministra, sin militancia política, dijo mantener una lealtad con el Presidente José Antonio Kast -quien apostó por ella para el cargo-, pero los dardos y pasajes que reveló en la entrevista, no hicieron pensar lo mismo a personeros del oficialismo, quienes la han acusado de no respetar los códigos de la política.
Así lo planteó Pía Margarit, una de las vicepresidentas de la UDI, quien en el programa Próceres sostuvo que Sedini "no solamente viola códigos de cómo funciona la política, sino que son códigos de cómo funciona la vida".
"Cuando uno ha tenido la oportunidad, como ser ministra de Estado, más allá de los problemas que uno puede tener en el ejercicio del cargo, que son completamente naturales (...) uno tiene que entender que esto no es solo una deslealtad con el gobierno, con quienes te tocó trabajar; es una deslealtad con el Presidente de la República, con quien te dio la oportunidad de ejercer un cargo de ministra de Estado, y eso es de una gravedad que yo no había visto en la democracia. Creo que además, adolece de una falta de autocrítica, porque ella habla de muchos factores externos por los cuales se termina yendo, pero a uno le hubiera gustado ver, en un plana más digna, un diario, reconociendo los errores que también cometió", aseveró.
En conversación con Emol, expertos desglosan el impacto de los dichos de Sedini, cuánto de "error de cálculo" hubo por parte del Presidente José Antonio Kast en nombrar a Sedini en la vocería de Gobierno, y si sus revelaciones constituyen una deslealtad política.
Cuánto impacta al gobierno
Felipe Vergara, analista político de la UNAB, comenta que si bien Sedini ya está fuera del Gobierno, sí deja entrever aspectos como que "hay poderes al interior del gobierno que pesan más que los propios ministros, y eso genera cierta incomodidad. Muestra también cierto descontrol entre las temáticas, una incapacidad de defenderse entre los mismos ministerios y el Presidente, y por ende, está mostrando un cierto desorden al interior del propio Gobierno".
Para Karina Doña, analista política y directora de Administración Pública, de la Universidad Autónoma, hay un impacto en lo de Sedini que está en el plano mediático, puesto que "escuchar a una exministra relatar su incomodidad en el gabinete, habiendo tenido un rol clave en él, despierta interés porque, más allá de sus sensaciones personales, da pie a reflexionar sobre eventuales quiebres internos y pone en evidencia que el núcleo más cercano al Presidente no es tan monolítico como se esperaría".
Sin embargo, remarca que "hoy la agenda política está concentrada en el trámite legislativo de la 'megarreforma' y en la gestión de la crisis derivada de los recientes temporales".
Error de cálculo
El hecho de que Mara Sedini no fuera militante, provoca que en esta arremetida no haya ningún partido que pueda salir a "enfrentar" las consecuencias de sus dichos; ningún partido político la puso en el cargo, sino que finalmente fue el propio Presidente Kast quien apostó por ella.
Para Vergara, hubo un error de cálculo de parte del Presidente, aunque no por el hecho de que Sedini sea independiente, sino que "por haberla puesto en una función sin tener las competencias necesarias para desarrollarla. No es un tema de partido político, sino que ser vocera es un rol muy complejo".
Por su parte, Doña comenta que el hecho de que Sedini sea independiente evita que el conflicto político se instale dentro de la coalición de Gobierno, "pues, de haber pertenecido a alguna de sus colectividades, la crisis se habría desatado no por su salida, sino por el alcance de sus declaraciones".
De todos modos, también cree que fue un error de cálculo designarla en el cargo, por dos razones principales: "en lo político, porque su desempeño forzó su salida del gabinete a tan solo tres meses de iniciado el mandato; y en lo conceptual, porque nos invita a reflexionar sobre los límites de la 'confianza política', que es la facultad que permite al Presidente de la República nombrar a sus ministros".
"Resulta oportuno abrir un debate sobre este concepto, en especial porque incide en la designación de los cargos más relevantes del Ejecutivo. Lo esperable es que se elija a personas idóneas, de trayectoria destacada y probada competencia —tal como se exige, por ejemplo, a quienes postulan a la Alta Dirección Pública—, avanzando así hacia una discusión que revalorice la figura de políticos profesionales frente al dinamismo amateur", subrayó.
Guillermo Bustamante, director del Doctorado en Comunicación de la Universidad de los Andes, plantea que Sedini justificó su paso por el Gobierno como algo que obtuvo por mérito propio con lo que intentó bloquear las críticas en su contra por no contar con un respaldo institucional. "El problema es que ahora, tras su salida y con estas declaraciones, parece que es una voltereta y que estar sin el apoyo de un partido fue lo que en definitiva le pasó la cuenta, porque no tenía ni las redes ni la defensa colegiada en las crisis", enfatizó.
Códigos y "deslealtad"
Los expertos coinciden en que hubo deslealtad por parte de Sedini hacia el Presidente, aunque para algunos lo más evidente es la falta de códigos en el juego político.
Vergara no tiene dudas de que "hay una deslealtad" en lo que hizo Sedini. "Hay ciertos códigos que se deben respetar en la política. El que sale del gobierno sale agradeciendo la oportunidad y la confianza del Presidente y se lleva los secretos a la tumba; aquí no pasó eso. Da para pensar lo que hubiera pasado si hubiese estdo los cuatro años, la cantidad de información que hubiera empezado a ventilar; no se ventilan las diferencias en un gobierno, cualquiera sea", sostuvo.
En la misma línea, Bustamante enfatiza que Sedini "siempre se mostró como una de las personas más leales a la figura de José Antonio Kast y estas declaraciones no solo dan cuenta de una ruptura en eso, sino que además son críticas veladas al liderazgo que tiene el Presidente al interior de su equipo y de la existencia de otras figuras que pueden estar influyendo en las decesiones".
"Lo que podemos ver en este punto, es una tensión a nivel de relatos por un lado lo que intenta exponer Sedini y por otro la postura institucional sobre su salida", remarca.
No obstante, para Doña no hubo deslealtad hacia Kast puesto que Sedini no lo criticó a él, sin embargo, concidie en la idea de que no respetó códigos, "ya que sus palabras denotan un profundo desconocimiento de las 'reglas del juego político'".
Primera dama, María Pía Adriasola, junto a Mara Sedini y Trinidad Steinert en el cambio de gabinete. Foto: Aton.
El abrazo de Adriasola
En la entrevista, Sedini también dio a conocer la incomodidad que le generó el abrazo que le dio la primera dama, María Pía Adriasola, cuando salió del gabinete.
"Pía es una persona muy cariñosa, que siempre está tratando de mostrar cariño y apoyo, pero creo que ese era un momento que no era para manitos ni abracitos, creo que era un momento muy complejo, solemne, que uno no quería estar ahí (...). No quiero que esto se traspase a una crítica a la Pía (Adriasola), sino que el montaje de la situación no correspondía. Además de ser súper incómodo, tienes que ir, pararte, despedirte, sentarte, es un proceso o una ceremonia solemne. Creo que todo lo demás está de más", dijo Sedini en la entrevista.
"Es un golpe indirecto al Presidente, porque lo hace es politizar la figura de Pía Adriasola y su rol al interior del Gobierno".
Guillermo Bustamante, UNAB
Sobre estos dichos, Vergara concuerda en que "el rol de la Primera Dama en el cambio de gabinete fue complejo, incómodo. Yo me atrevería a decir que toda la ciudadanía se sintió muy incómoda con ese momento".
"Sin embargo, yo no habría respondido esa pregunta, como muchas otras que le hicieron, porque caemos en el mismo tema: hay que respetar ciertos códigos, y ahí perfectamente se puede decir 'yo agradezco el apoyo de la primera dama y respeto a la institucionalidad'. Pero plantear que se sintió incómoda cuando es algo evidente que así era, es ir un poco más allá", zanjó.
Bustamante plantea que los dichos de Sedini sobre este punto "es un golpe indirecto al Presidente, porque lo hace es politizar la figura de Pía Adriasola y su rol al interior del Gobierno. Esta crítica lo que hace es deslegitimar la imagen con la que La Moneda quiso dar una sensación de unidad entre las figuras salientes del Ejecutivo y el mismo Presidente a través de la Primera Dama".
Por su parte, Doña reflexiona que es muy poco frecuente que en un espacio de tanta trascendencia política, como lo es un cambio de gabinete, ocurran expresiones de afecto como el abrazo de Pía Adriasola.
"Una incomodidad similar surgió cuando, en un ajuste ministerial del expresidente Boric, la entonces ministra del Interior, Izkia Siches, rompió en llanto. Me parece que en estas instancias deben mantenerse los códigos y el protocolo institucional a la altura del mensaje político que se busca proyectar. Comprendo la incomodidad expresada, pero no estimo que esto golpee la figura del Presidente", subrayó.