Movimiento comenzó a generarse en el Palacio de La Moneda a las 9:30 de este jueves. En medio de la cena que el Presidente José Antonio Kast sostenía con los timoneles del oficialismo, desde la cartera de Interior anticiparon que el ministro Claudio Alvarado realizaría una declaración por motivos no asociados al encuentro con los líderes de los partidos.
La razón se oficializó con el comunicado de Presidencia que daba cuenta de la renuncia presentada por el subsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez. En su reemplazo, se informó que asumía el actual Coordinador de Regulación Económica y Jefe de Asesores, Tomás Bunster.
Minutos después de su difusión, en su vocería, Alvarado precisó que Rodríguez fue removido por resultar positivo a un examen de detección de consumo de drogas al que se sometió en junio.
Si bien explicó que "queda pendiente el análisis de la contramuestra", aseveró que "tal como lo hemos señalado, el gobierno ha establecido un compromiso claro de actuar con total transparencia. Y si bien este resultado no es definitivo, esta notificación legal nos obliga a actuar en consecuencia".
El criterio que zanjó la salida de Rodríguez, radica en un estándar que el Presidente Kast definió desde la Oficina del Presidente Electo (OPE). Allí instruyó a futuros ministros y subsecretarios a realizarse exámenes desde enero, y encargó hacer un seguimiento sobre dicho proceso.
Los personeros de la OPE que se sometieron al test en esa fecha, las asimilaron con los exámenes obligatorios que pide Contraloría para las autoridades entrantes. Otros, como el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, se los efectuaron posteriormente, dentro del marco de 30 días que dispone la entidad para realizar el procedimiento. Posterior al test de entrada, Contraloría exige dos exámenes al año.
Si bien en Palacio hay quienes ven factible que la contramuestra de Rodríguez dé negativo, dicen haber optado por ser "excesivamente precavidos" sobre el flanco que su situación pudiera haber abierto al gobierno. Además, subrayan que la instrucción del Presidente en la OPE, fue una advertencia para los cargos de confianza, sobre la severidad con la que se actuaría ante eventuales resultados positivos.
De hecho, en La Moneda comentan que en el caso de algunos seremis, sí se espero la contramuestra para definir la posición de las autoridades, pero que aseveran que el caso de ministros y susbecretarios, el estándar es más riguroso por el impacto que significa.
Sí el gobierno ya había aplicado este criterio en junio con el seremi de Agricultura de la Región de Arica, Jorge Heiden Campbell, luego de que diera positivo en el test de drogas aplicado a autoridades regionales. La cartera informó que aceptó su renuncia, mientras la exautoridad sostuvo que dejó el cargo por trabajo en el extranjero.
Como sea, la remoción del subsecretario de Hacienda no es baladí en el gobierno. En Hacienda dicen que su salida generó "conmoción" y que había una buena evaluación sobre su desempeño en el cargo. "Él ha sido un tremendo aporte al ministerio, un tremendo profesional, muchas cosas que hemos hecho no habrían sido posibles sin su colaboración", dijo Quiroz esta mañana.
En Radio Duna, el ministro de la Secretaría General de la Presidencia, José García Ruminot, señaló que "el gobierno naturalmente en esto estableció un estándar, y ese estándar es que cuando alguien está con una situación como esa, en que un resultado de un examen de pelo, para determinar si hemos consumido alguna droga durante el último tiempo es positivo, esa persona tiene que dejar el gobierno".
"Ese ha sido el estándar que se definió por parte del Presidente de la República desde antes incluso de que asumiéramos", relevó.
En tanto, el ministro de Seguridad, Martín Arrau, aseveró que "todos los funcionarios públicos y este gobierno ha sido muy enfático en eso, estamos efectivamente expuestos a este escrutinio. Yo personalmente ya llevo dos exámenes de droga en estos tres o cuatro meses, y todos estamos expuestos".