Más de 80 años de prisión deberán pasar cinco de los 18 sujetos ligados al grupo Resistencia Mapuche Lafkenche que fueron condenados por el ataque registrado el 29 de agosto de 2022 al fundo Grollmus, en Contulmo (Biobío).
Esta jornada, el Tribunal Oral en lo Penal de Cañete leyó la sentencia para los 18 imputados que recibieron cargos por incendio, homicidio frustrado, robo con intimidación, entre otros.
Entre quienes recibieron las penas más alta está Federico Astete, considerado uno de los líderes del ataque.
Otro grupo de nueve fueron condenados a más de 60 años de presidio y uno a más de 20 años.
Hechos acreditados
El tribunal dio por acreditado que cerca de las 16 horas del 29 de agosto de 2022, una treintena de sujetos, entre ellos los condenados, se reunieron en una cancha ubicada en el sector de Antiquina en Cañete, donde acordaron la forma en que atacarían propiedades de la familia Grollmus, utilizando radios para comunicarse y trasladándose por caminos poco transitados en, al menos, tres camionetas.
Al llegar al fundo, se distribuyeron funciones, se entregaron armas cortas y largas con municiones, chaleco antibalas y radios. Una facción del equipo portaba antorchas y líquido acelerante, prendiendo fuego en una de las casas, que quedó totalmente destruida.
Paralelamente, un segundo grupo compuesto por una docena de sujetos atacó en un camino secundario a las víctimas Mario Hernán González Arce y Celso Hernaldo Carrillo Castillo, quienes realizaban labores forestales y transitaban a bordo de una camioneta.
Le robaron las camionetas a punta de escopeta y se apropiaron de un par de motosierras y los teléfonos celulares de los trabajadores. Luego de amarrarlos de pies y manos, se llevaron la camioneta, la que usaron junto a otro vehículo para bloquear el acceso al molino Grollmus.
Entre las 17:30 y 18 horas, los agresores accedieron violentamente al predio donde se ubica el molino, ubicado en kilómetro 1.220 de la Ruta P-700, y de propiedad de Edward Helmuth Wilfred Grollmus Schröeder. Terreno en que también se emplaza la casa habitación que compartía la víctima con su hijo Christian Pablo Grollmus Fritz, un museo y bodegas.
Los atacantes rodearon la casa familiar y abrieron fuego nutrido en contra del inmueble. Ataque que fue repelido por Christian Grollmus con una escopeta de 12 milímetros y una pistola 9 milímetros; secundado por su padre, con una escopeta calibre 36.
En medio de la balacera, los atacantes prendieron fuego a la leñera, el molino y el museo de la familia, los que resultaron completamente destruidos, al igual que los vehículos de los ocupantes de la casa: una camioneta propiedad del padre y un station wagon, del hijo.
Otra facción ingresó a una vivienda contigua y redujo violentamente a Carlos Enrique Grollmus Thiele (de 79 años), usándolo de escudo para protegerse de los disparos que provenían del inmueble principal. Luego, agredieron al adulto mayor con golpes de pies y puños y, uno de los imputados, le disparó con una escopeta, a corta distancia, en la pierna izquierda, herida que puso en riesgo su vida y que obligó a la amputación de la extremidad.
Durante el ataque, los imputados redujeron a la víctima Ramón Nonato Cid Gutiérrez (de 75 años), quien se encontraba al interior de un automóvil esperando a un hijo. En el momento que lo sacaron del vehículo y arrojaron al suelo, el hijo de la víctima, Christian Rodrigo Cid Ferreira, intervino, pero uno de los agresores le disparó con una escopeta de 12 milímetros en el rostro, provocándole un trauma ocular y pérdida de la visión del ojo derecho, entre otras lesiones por impacto de perdigones.
Arrau valora veredicto
Conocida la sentencia, el ministro de Seguridad, Martín Arrau, valoró la condena. "Atacaron para sembrar terror. Hoy, sus condenas suman más de 1.000 años de cárcel. De los 18 condenados, cinco identificados como líderes de la RML recibieron penas superiores a 80 años cada uno; otros cinco, de 65 años; y otros cinco, de 34 años. De los tres restantes, que eran menores al momento de los hechos, dos fueron sancionados con internación en régimen cerrado y uno con libertad vigilada".
Agregó que "todo, por el brutal ataque armado contra la familia Grollmus y la destrucción de su histórico molino. Como Ministerio de Seguridad Pública fuimos querellantes porque siempre sostuvimos que esto no era un conflicto privado. Fue un ataque contra una familia, contra toda una comunidad y contra el derecho de los chilenos a vivir sin miedo".
Cerró con que "este resultado es fruto de la investigación del Ministerio Público, del trabajo de la PDI, Carabineros y la Armada, y de un Estado que actuó unido. Nada podrá borrar el daño causado a la familia Grollmus ni devolver el patrimonio que destruyeron. Pero hoy hay justicia. La violencia retrocede cuando el Estado avanza con decisión".