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Chilena que proyectó tasas de obesidad: "Abrir el mercado en los '80 hizo que nuestra alimentación haya cambiado de foco"

Jocelyn Dunstan logró con su equipo determinar la prevalencia de esta enfermedad en 72 países del mundo, utilizando únicamente las ventas de alimentos. Su descubrimiento arrojó una forma más barata de medir el porcentaje enfermo de la población y dibujar un mapa en base al consumo.

30 de Julio de 2019 | 16:00 | Por José Manuel Vilches, Emol
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CMM
SANTIAGO.- Según la última Encuesta Nacional de Salud, que mide —entre otros— el consumo de productos como la sal, el pescado, las verduras y el alcohol, el 74,2% de la población chilena tiene exceso de peso y el 31,2% acumula grasa de forma excesiva en su cuerpo, es decir, es obesa.

Una medición que reflejó un preocupante panorama -con un costo de $1.500 millones para el Estado en su última edición- y que no habría reflejado rigurosamente la realidad. Así lo explica a Emol la investigadora del Centro de Modelamiento Matemático y académica de la Facultad de Medicina, ambos de la Universidad de Chile, Jocelyn Dunstan: "Predecir obesidad a partir del consumo de alimentos es difícil, pues existe lo que se llama el sesgo de autorreporte. Si uno le pregunta a la gente qué comió ayer se puede olvidar de las cosas, y por un deseo de aceptación social podría no nombrarte cuánta comida procesada comió el día anterior".

Por lo mismo la científica que creció en La Pintana -y que a sus 33 años suma un doctorado en Matemática Aplicada de la Universidad de Cambridge y un posdoctorado en Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins de EE.UU.-, ha querido formular alternativas que den cuenta de cómo afecta esta enfermedad a la población. Objetivo que logró junto a su equipo interdisciplinario conformado por Magdalena Bastías, Marcela Aguirre, Felipe Tobar y dos investigadores norteamericanos, utilizando el machine learning o aprendizaje de máquinas en castellano.

Y es que Dunstan con su equipo, en conocimiento de que científicos de la Universidad de Stanford habían intentado cuantificar esta epidemia sopesando el consumo de bebidas azucaradas en la población, y que existía una nutrida base que clasificaba las transacciones de comida en 79 países, se preguntó: "¿Puedo predecir la prevalencia de obesidad basándome solamente en la venta de alimentos?".

La respuesta fue positiva y lo lograron a través de aplicaciones de inteligencia artificial que permiten que las computadoras reconozcan automáticamente patrones después de un periodo de enseñanza. "Yo simplemente puse todas las categorías de alimentos que tenía, que eran 52, todos los países y traté de hacer el ejercicio de que el computador mirando los datos pudiese decirme: ‘Ya, dada estas ventas de alimentos… este es el porcentaje de obesidad que debe haber en este país’", aclara Dunstan.

En Chile, por ejemplo, los algoritmos dieron una tasa de obesidad de 28%, tres puntos por debajo del 31% detectado por la encuesta del Gobierno. Según Dunstan, esta diferencia puede deberse a la forma acelerada en que la dieta de los chilenos ha cambiado en las últimas décadas.

Geografía y conciencia

Junto con calcular la prevalencia de obesidad, el equipo de Dunstan identificó además cuáles eran los alimentos clave que permitían diferenciar las dietas entre los países. Así, dibujaron un mapa en base a su consumo, el cual arrojó a las naciones europeas y asiáticas "bien juntitas" unas de las otras, pero que dejó a Chile al lado de Turquía.

*Los colores indican la prevalencia de obesidad | Imagen referencial cortesía de Jocelyn Dunstan

"Entonces da cuenta de que hay países que han mantenido dietas muy parecidas y otros que no. En otros, abrir el mercado tan fuertemente como lo hizo Chile en los ‘80, donde mucha inversión extranjera vino y empezó a vender comida ultraprocesada, hizo que nuestra alimentación haya rápidamente cambiado de foco con respecto a lo que comían nuestros abuelos", sostiene Dunstan.

Y añade: "Yo me acuerdo que antes había bebida sólo para ocasiones especiales, en una botella de un litro y en vasos chicos. Luego empezaron las promociones de packs con nueve litros y los supermercados empezaron a sacar sus bebidas propias, por lo que se hicieron más accesibles. Lo mismo que las tortas, que antes era para un cumpleaños y uno esperaba el momento de comerlas. Ahora en el supermercado la gente lleva una torta a la casa para tomar once".

$1.500millones costó la última Encuesta Nacional de Salud aproximadamente
Resultados que a Dunstan le han llamado mucho la atención, porque si bien en el extranjero se felicita a Chile por la Ley de Etiquetado o la "Guía de Kioscos y Colaciones Saludables", falta conciencia de qué es lo que comemos y su impacto.

"Abrir los mercados tan fuertemente como lo hizo Chile en los ‘80, donde mucha inversión extranjera vino y empezó a vender comida ultraprocesada, hizo que nuestra alimentación haya rápidamente cambiado de foco"

Jocelyn Dunstan
"Hay países como México, que se pasó un impuesto de $1 por litro a las bebidas azucaradas, donde la gente iba al congreso con fotos de pies amputados, muy 'Esto tiene que cambiar' y el consumo bajó. En Chile, en cambio, hubo un impuesto en las bebidas que pasó con la reforma tributaria en 2014, pero nadie se enteró", comenta.

Para ella, "todos tenemos que poner el grano de arena" y decir "ojo con lo ultraprocesado'".

"Hay un libro llamado El mundo es gordo’ de Barry Popkin y ahí dicen —lamentablemente— que uno de los factores que alteró la obesidad fue que las mujeres empezaron a trabajar y ya no había comida casera. Pero también dice que ocurrió porque los hombres no asumieron un rol más protagónico en las casas", cuenta.

“Un tema bien complejo de cómo hemos ido cambiando la alimentación. ¿Por qué estamos tan ocupados y por qué nunca cocinar es una prioridad?", se pregunta.

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