Blog de Sexualidad: Incompatibilidad sexual, un punto que puede llevar al quiebre

¿Qué ocurre cuando hay desencuentros en las preferencias sexuales de una pareja? ¿Puede afectar eso la continuidad de ésta? Un caso más habitual de lo que se cree y que algunas veces se puede hasta confundir con una disfunción.

22 de Septiembre de 2015 | 16:25 | Por Karen Uribarri, @karenuribarri
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“Pese a que nos amamos profundamente y llevamos un año y medio casados estupendamente, en materia sexual todavía no llegamos a un equilibrio. Y aunque el resultado es bueno, no es de lo mejor ni cómo yo esperaría que fuera. Por ejemplo, si fuera por mí, lo haría todos los días y hasta dos veces, pero mi mujer es más reacia, así que con suerte, pasa tres veces a la semana. No tenemos hijos, vivimos solos y tenemos trabajos decentes que nos liberan a las 6 en punto. O sea, no es que no se pueda, sino que no se quiere. Además, ella es muy conservadora y se niega a hacer muchas cosas por considerarlas casi que desviadas. No le gusta el sexo oral, mucho menos el anal, y de posiciones no es muy variada. Por ella lo haríamos siempre en la cama, conmigo encima y sin mucha novedad. Yo pienso todo lo contrario. Somos definitivamente opuestos en lo que a sexo se refiere”. Así define angustiosamente Andrés, su vida sexual de hoy.

Con estos hechos, no es extraño que de vez en cuando se pregunte si su vida marital se extenderá en el tiempo o definitivamente, esta es la primera señal de su fin. Y aunque eso lo conocía cuando pololeaban, siempre tuvo la esperanza de lograr encantar a su señora con el sexo. Otras veces, en cambio, cree que estará junto a ella de por vida, pero que deberá buscar otras personas que le dejen vivir el sexo en su amplitud. A sus 34 años, éste es un tema en su vida y, probablemente, es un tema para muchos chilenos y chilenas: la incompatibilidad sexual con su propia pareja.

Síntomas de desencuentros

Pese a ser común, la incompatibilidad sexual muchas veces está envuelta en un aura confusa. Se cree que no es grave o que se solucionará con el tiempo, a breve plazo. Sin embargo, a la larga afecta de sobremanera la relación como tal y su mantención o fortaleza.

Este problema, frecuente en aquellos que están juntos por otros motivos (seguridad, ideales compartidos o caminos similares) se suele dar en parejas que no contabilizaron la importancia de la sexualidad como tal. Y sobre esto mismo, se cree que existen muchos factores que entran en juego a la hora de declararse la incompatibilidad. Estos son:

-Bajo o nulo nivel de comunicación en la pareja en materia sexual.

-Existencia de roles tradicionales, donde solo él es activo.

-Existencia de una mujer insatisfecha sexualmente que desarrolla agresividad al momento de intimar.

-Existencia de una mujer que desea dejar de ser objeto sexual y que comienza a exigir su propio placer.

-Evasión inconsciente de la relación sexual debido a ansiedades o culpabilidades.

-Preocupación en exceso sobre el rendimiento sexual.

Desarmonía en la pareja

El psiquiatra y sexólogo clínico, Enrique de Rosa, recibe semanalmente muchos casos con este origen. “Es una de las consultas y quejas más frecuentes en la consulta: la diversidad en la pareja frente a la sexualidad, en las modalidades, en la intencionalidad, en la frecuencia, etcétera. Y es que parecen las diferencias por momentos irreconciliables. El lugar común más usual es el hombre que pide demasiado, todo el día, y la mujer ‘no se siente’, no quiere, no accede o finalmente tiene ‘otras cosa que hacer’. Es interesante ver cómo esto, luego del primer relato, no es siempre así, sino que en muchos casos son demandas culturalmente impuestas al hombre. Aquí caemos en un lugar que las parejas no quieren o prefieren ignorar, ‘¿no quiere o no quiere conmigo?’. Quizás planteado de otra manera: ‘¿Es él/ella o soy yo que no puede generar otros espacios eróticos y lúdicos?’”.

En este mismo sentido, el también neurólogo explica: “También ocurre, extrañamente a la época actual, que la mujer se situé en un rol de recibir y no plantee sus propias necesidades. Hace un tiempo, una paciente nos ‘trajo’ a su marido -ambos en sus 30/35 años-. La idea de la mujer era ‘explicarle’ al marido que en el matrimonio, el sexo era ‘completamente diferente’ a lo que él creía, es decir, que era una necesidad casi menor”.

¿Solucionable?

“Desgraciadamente, la gente no toma en cuanta realmente su vida sexual y su modo relacional. Establece relaciones sin ver realmente quién tiene enfrente. Lo que ocurre es que esta falta de comunicación y la fuerte unión que significa el sexo, deja lugar a los mismos espacios que lleva a la falta de objetivos o de creencias comunes. Al ser vacíos estos espacios, esa pareja deja de conocerse, reconocerse y saber quién es el otro. En una terapia, muchas veces nos damos cuenta que los problemas vienen por dificultades elementales en cuanto a educación sexual básica. A veces, cuando pensamos en la educación sexual, nos remontamos a cómo ponerse un preservativo. Pero realmente saber cómo poder lograr que nuestra pareja desee y goce el momento del encuentro, puede ser una enorme materia que permitiría mejorar nuestra relación nuclear fundamental y en la pareja”, explica De Rosa.

Pero existen maneras de evitar la incompatibilidad. ¿Cómo? Pues dando rienda suelta a las emociones, permitiéndose disfrutar, aceptar que cada día se puede aprender algo nuevo, que el conocimiento sexual es un arma para mejorar la vida y que de esa manera se permite elegir una ideal sexual con plena libertad, sin presiones sociales, familiares u obligaciones culturales. Y si ya se está inserto en una relación como la que describimos, se debe quitar el automático y decidirse a eliminar los grises que conforman su convivencia. Es necesario crear espacios para la intimidad mental de la pareja y compartir humildemente y con esfuerzo. Pues la compatibilidad sí se puede lograr.

Saludos,

Karen Uribarri, periodista diplomada en Sexualidad.

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