El pasado
11 de junio, México derrotó a Sudáfrica 2-0 en el partido inaugural del Mundial 2026 en el Estadio Azteca. Ese mismo día,
Carla Gómez (48) salió a las calles del centro de Ciudad de México a vender refrescos y aguas
junto a su familia y a su mascota: un pato de 2 años llamado Merlín.
El ave
vestía la camiseta de la selección mexicana, lo que provocó furor entre los aficionados, quienes compartieron videos y fotos de Merlín, convirtiéndolo en
toda una celebridad.
De hecho,
la FIFA nombró al pato embajador del Mundial en Ciudad de México y el lunes de esta semana, Merlín
incluso asistió junto a su dueña
a la conferencia que ofrece diariamente la
presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum.
"Trajimos a la familia que tiene como mascota al pato Merlín, porque ha sido un símbolo del Mundial", afirmó Sheinbaum.
Sin embargo,
la presencia del también llamado "pato de la suerte" o "pato mundialista" también tenía otro objetivo: que la mandataria ayudara a registrar su nombre. Y es que tras la popularidad alcanzada por Merlín, marcas de todo tipo, desde casas de apuestas hasta aerolíneas, comenzaron a utilizar la imagen del ave, lo que generó molestia en la familia Gómez.
"¿En qué momento nos pidieron permiso?", reclamó su dueña. Y agregó: "
Necesito registrarlo ya porque es mucho abuso (de las empresas) y le vuelvo a repetir están abusando con una familia humilde".
De esta manera,
Carla Gómez acudió al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) para inscribir el nombre de su ave, pero se encontró con una sorpresa:
había cuatro solicitudes de registro de marca ajenas a su familia.
Una mujer con domicilio en la ciudad de Zapopan, en el estado de Jalisco, quería registrar el nombre "El pato Merlín", en tanto que un apoderado con residencia en Ciudad de México tenía la intención de inscribir "El pato de la suerte".
Este último nombre también fue presentado por un hombre con domicilio en el estado de Yucatán, quien además declaró ser el titular y apoderado de la marca, adjuntando una imagen elaborada con inteligencia artificial (IA).
Finalmente, el miércoles,
el IMPI -que se encarga de proteger legalmente las creaciones, innovaciones y signos distintivos en México-
zanjó el tema y resolvió que el registro de la marca le pertenece a la dueña de Merlín.
"Es un hecho público y notorio que el pato Merlín es una mascota de la familia de Carla Ivette Gómez a quien le pertenece la marca", escribió en X Vidal Llerenas, director del IMPI.
Un hombre se toma una selfie con el pato Merlín en Ciudad de México. Crédito: AFP.Vetado del estadio
Sin embargo,
el mismo día en que se anotó el triunfo en cuanto al asunto del registro de su nombre, Merlín también sufrió un revés. Y es que
sus fans habían lanzado una campaña para que el pato pudiera asistir junto a sus dueños a un partido de la selección mexicana, pero el sueño no pudo concretarse.
La idea era que Carla Gómez, su hijo Cristian y el ave pudieran estar en el encuentro entre México y República Checa, y si bien Merlín
circuló por las calles afueras del Estadio Azteca bajo un estricto protocolo de seguridad y en el interior de una caja para su transporte,
finalmente no pudo quedarse al partido. ¿La razón?
La FIFA cuenta con un estricto protocolo que
prohíbe la presencia de animales dentro de los recintos deportivos para preservar su bienestar.
Un portavoz del torneo confirmó que a Merlín se le permitió entrar al perímetro, pero no al estadio, y declinó brindar más detalles.
"Estos últimos días fueron una locura,
nunca vamos a dejar de agradecer lo vivido", declaró Gómez. "De verdad todos están maravillados con Merlín", añadió.
Y, pese a que el pato fue vetado de las gradas, su dueña aseguró que
el hincha número uno de México seguirá apoyando y dándole suerte a su equipo. "Merlín es un amuleto", aseguró.
Merlín junto a su dueña. Crédito: AP.