Pese a su regreso al Reino Unido, Harry y su esposa, Meghan, siguen siendo considerados miembros no activos de la familia real.
AP
El príncipe
Harry y su esposa
Meghan han mantenido un
perfil bajo desde su regreso a Reino Unido hace tres semanas, pero al
acercarse sus primeras actividades públicas, surgen tensiones por su seguridad y su relación con la monarquía.
El duque y la duquesa de Sussex se trasladaron desde California el 26 de agosto y
no han hecho pronunciamientos públicos.
Sin embargo, en los últimos días
Meghan compartió en Instagram imágenes de su nueva vida británica, en coincidencia con el cumpleaños número 42 del príncipe, el martes.
Radicada en la región de Cotswolds en el centro de Inglaterra, según medios, Meghan publicó un montaje de videos con su hijo Archie, de 7 años, y su hija Lilibet, de 5, disfrutando del campo inglés.
Antes de eso,
el hijo menor del rey Carlos III solo fue visto en público el 7 de septiembre cuando aparecieron en Instagram fotos de una
visita a un estudio de grabación de Londres.
Harry tiene previsto aparecer esta semana en varios eventos de su organización de beneficencia Invictus Games, para veteranos de guerra heridos.
El 21 de septiembre asistirá a la ceremonia de premiación de la organización de caridad WellChild, a la que apoya desde hace casi 20 años.
Inesperado
El inesperado regreso de la pareja despertó el interés de la prensa británica. Por ahora,
los medios han acatado la solicitud de no revelar su paradero exacto o la escuela de sus hijos.
Sin embargo, varios medios reportaron el lunes que
los niños cambiaron de escuela a pocos días del inicio de las clases por motivos de seguridad.
Según la BBC, que citó a fuentes cercanas a la pareja, el equipo de seguridad privada de los príncipes expresó su preocupación por la duración de los trayectos diarios y el intenso tráfico en la ruta.
La prensa británica informó también que el organismo independiente encargado de decidir qué políticos o miembros de la realeza reciben protección policial,
evalúa si la pareja debe volver a contar con seguridad financiada por el Estado.
Harry había descartado volver a Reino Unido por preocupaciones de seguridad, después de perder una batalla legal por mantener la protección estatal mientras vivía en California.
Se le retiró después de su decisión de 2020 de renunciar a sus deberes reales, en medio de una áspera disputa con otros miembros de la familia real.
Posteriormente, Harry se reconcilió con su padre pero al parecer sigue distante de su hermano mayor, el heredero al trono William.
Su repentina mudanza "sorprendió en cierta medida a la casa real", comentó a la AFP el experto en realeza Ed Owens.
Harry y Meghan no son considerados "miembros en activo de la familia real", según una carta emitida por el Lord Chamberlain, el funcionario de mayor rango del Palacio de Buckingham.
Carta del rey
Jennie Bond, una excorresponsal de la BBC para asuntos reales, señaló que la carta -enviada por instrucción de Carlos a "figuras clave" del gobierno, el ejército, así como a Harry y Meghan- es una
"declaración de hechos contundente".
Revela que
"la puerta sigue claramente cerrada a cualquier ambición de la pareja de reanudar sus vidas como miembros activos de la realeza", publicó Bond en el diario digital iPaper.
"El rey no será forzado a aceptar cualquier cambio en su estatus solo porque escogieron regresar", señaló.
Según Owens,
responsables del palacio temen que la pareja desvíe la atención del trabajo de otros miembros de la realeza.
Los británicos parecen poco entusiasmados con el posible regreso de Harry y Meghan a las tareas reales: solo el 16% lo respalda, contra la mitad que lo rechaza, según una encuesta reciente de YouGov.
"Independientemente de que trabajen oficialmente en nombre de la familia real británica,
sus actividades repercutirán en la imagen de la monarquía", explicó Owens.
Las posibles consecuencias de la tensión actual entre la pareja y la monarquía se hicieron evidentes las últimas semanas con la participación de Uganda en los Invictus Games, de Harry.
El jefe militar del país africano, el general Muhoozi Kainerugaba, anunció su retiro de los juegos para "no dar la impresión de que se opone a su majestad el rey Carlos III".
Pero luego revirtió la decisión tras una supuesta llamada del principal secretario privado de Carlos, quien le aseguró que el rey "no tenía ningún problema" con su participación.