Adriano, la mejor figura de la Copa América

El brasileño no sólo se consagró como máximo anotador del certamen con siete tantos, sino que además fue fundamental para dar vuelta un partido dramático frente a Argentina.

25 de Julio de 2004 | 19:10 | EFE
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    Adriano marcó siete goles para Brasil.
    LIMA.- El delantero brasileño Adriano se convirtió, a los 22 años, en la gran figura y el goleador de la Copa América de Perú 2004, al anotar el impresionante gol del empate 2-2 con Argentina en los descuentos, y después iniciar con una tranquilidad de escalofrío la lotería de los penales

    El "Emperador", justo apelativo que se ganó en este torneo continental, confirmó sus grandes dotes de demoledor atacante y el sueño de estar llamado a ser el sucesor del astro Ronaldo, al que se parece no sólo en presencia física, sino en condiciones para arrasar con cuanta defensa se le plante al frente.

    Un balonazo impresionante a los 93 minutos que se clavó en la portería defendida por Abbondanzieri, cerró la consagración del atacante del Inter de Milán, conocido desde ahora hasta en los confines más remotos del mundo.

    Adriano, alto, fornido y de tez morena, exhibió los atributos impresionantes de ligereza al correr, saltar y rematar que sorprenden a todos por ir contra su fornida naturaleza.

    Enemigo acérrimo de la violencia, el número 7 brasileño demostró que no se intimida ante la marca temeraria que le imponen algunos defensas, como los recios argentinos Zanetti, Ayala y Coloccini.

    Ya a los dos minutos apareció dibujando a dos argentinos y fue detenido en el área en una jugada discutida como penal. Se dio tiempo, además, para colaborar de manera impecable con su defensa, sobretodo para despejar con la cabeza cualquier riesgo para la meta de su selección.

    De sus botines tamaño 43 surgieron indiscriminadamente violentos remates hacia el mismo objetivo con que muchos defensas brasileños e italianos sufrieron en el Flamengo, Fiorentina, Parma e Inter.

    Un balazo suyo sobre los 11 minutos pasó cerca de la portería, mientras Coloccini hacía lo indecible para detenerlo, algo que no logró ninguno de los argentinos a los 93, cuando la alegría argentina se derrumbó como un castillo de naipes con el balonazo del "Emperador".

    En la ronda de penales, Adriano tomó el balón para comenzar la ruleta rusa con una tranquilidad de infarto, muy consciente de que ya le había ganado la moral y el ánimo a los argentinos con su anotación agónica.

    Después, una vez confirmada su consagración, Adriano sacó el niño que tiene dentro y lloró con la misma intensidad con que dispara a portería.

    "Agradezco a Dios por este momento increíble", alcanzó a decir en el primer discurso de su reinado, mientras la alegría se desbordaba, quizá soñando con que empieza a pasar la meta de ser "la mitad de Ronaldo" para ser feliz, como declaró hace unos días.

    "Estoy muy feliz por esta participación, porque le hemos puesto corazón. Tengo que agradecer mucho a mis compañeros, ha sido muy importante las ganas de continuar y remontar este resultado", dijo el delantero.

    A sus 22 años, el goleador del Inter italiano no olvidó que su familia y el balón ocupan el primer puesto de la clasificación en su corazón, mientras su cara de adolescente perlada por las lágrimas mostraba la alegría del nuevo rey, del goleador de este torneo con siete anotaciones.

    Quizá pensaba, como el indomable Julio César, que al final de esta Copa América de Perú 2004 puede decir "vine, vi y vencí".
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