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Denuncian sobornos de Telefónica por US$ 6 MM para arreglar tarifas

Documentos constatan que Telefónica pagó US$ 2,9 millones de dólares por un supuesto informe sobre "Programa de Propiedad Participada", referido a la colocación de acciones de la compañía en Argentina.

29 de Marzo de 2001 | 11:52 | ValorFuturo
BUENOS AIRES.- La filial argentina de la multinacional española Telefónica pagó, durante 1997 y 1998, sobornos por un mínimo de US$ 6 millones a autoridades judiciales y políticas argentinas con el objeto de conseguir el llamado "rebalanceo de tarifas" aprobado en el gobierno de Carlos Menem, denunció hoy el diario español El Mundo.

"Bajo la presidencia de Juan Villalonga, (Telefónica Argentina pagó) al menos 870 millones de pesetas a sociedades de su accionista Raúl Moneta, financiero argentino procesado por diversos delitos económicos. Moneta exigió esos pagos a Telefónica para compensar las comisiones pagadas por él a jueces y políticos",indicó el periódico.

Telefónica Argentina, tras efectuar fuertes inversiones, consiguió en 1997 de Menem un cambio en el sistema de tarifas muy favorable a sus intereses económicos, lo que se denominó "rebalanceo de tarifas".

Sin embargo, Villalonga se encontró con la desobediencia de miles de usuarios, quienes se negaron a pagar los nuevos recibos. Incluso, algunos jueces admitieron a trámite las reclamaciones de los particulares. Finalmente, las protestas contra Telefónica llegaron hasta la Corte Suprema y al Congreso.

La dirección de Telefónica Argentina, ante la gravedad de los hechos, encargó a Raúl Moneta, conocido en Argentina como el banquero de Menem, la compra de voluntades a fin de reconducir la situación, informa Juan Ignacio Irigaray. Moneta era entonces accionista de Telefónica Argentina a través de la sociedad CEI y participaba en un holding de empresas controladas por el grupo bancario norteamericano Citibank. Además, el amigo de Menem era uno de los propietarios del Banco República, que en aquellos momentos había entrado en crisis y estaba intervenido por el Banco Central de Argentina.

Las gestiones de Moneta y el lobby menemista consiguieron una sentencia favorable sobre el balanceo de tarifas de la Corte Suprema, cuando todas las instancias judiciales habían dado la razón a las asociaciones de denunciantes, y controlaron a los componentes de las comisiones parlamentarias de Comunicaciones y Privatizaciones.

La publicación en los diarios Clarín y Página 12 de un supuesto pago de una comisión de 100 millones de pesetas a un magistrado argentino por parte de Telefónica Argentina y Telecom ha provocado esta semana un escándalo en los círculos políticos y judiciales de Buenos Aires.

El economista Luis Balaguer, un experto en los negocios sucios de Moneta y el Federal Bank, acusó al magistrado Enrique Petracchi de haber cobrado US$ 650.000 a través de la entidad financiera del banquero de Menem.

Telefónica, cuyo responsable en Argentina era Luis Martín Bustamante, canalizó el dinero para el pago de las comisiones a través de las cuentas del Banco República, la entidad financiera de Moneta. Para justificar los pagos, acudió a un sistema similar al de la Filesa del PSOE: pagar fuertes sumas de dinero por informes que nunca se realizaron o, si se elaboraron, no tenían ninguna utilidad.

Telefónica adelantó al amigo de Menem US$ 6 millones, cantidad que justificó por el pago de unos supuestos informes técnicos.

Además, Telefónica Argentina realizó un depósito de unos US$ 10 millones en un banco offshore de Moneta: el Federal Bank de Bahamas, investigado por varios casos de corrupción.

Villalonga también compensó a Moneta con su promoción dentro de la sociedad. En junio de 1998, nombró al empresario argentino consejero de Telefónica Internacional, cargo del que tuvo que dimitir meses después por su implicación en diversos delitos económicos en Argentina. Incluso, durante unos meses fue prófugo de la Justicia.

El Mundo tuvo acceso a documentos que prueban algunos de los pagos que Telefónica realizó a Moneta. Estas entregas están recogidas en una auditoría efectuada por el Banco Central de Argentina (BCRA) al banco de Moneta, que se inició poco después de la operación pago de comisiones.

En la inspección del BCRA figuran como ingresos del banco de Moneta varios pagos a lo largo de 1997 y 1998 por el concepto de elaboración de los estudios:
"Telecomunicaciones en América", "Programa de propiedad participada" y "Rebalanceo de las tarifas telefónicas".

Según fuentes del Banco República, todos estos informes fueron
ficticios: "Además, el banco jamás dispuso de infraestructura ni equipo profesional capacitado para elaborar estos trabajos», afirman los técnicos del Banco Central argentino.

Los documentos constatan que Telefónica pagó US$ 2,9 millones de dólares por un supuesto informe sobre "Programa de Propiedad Participada", referido a la colocación de acciones de la compañía en Argentina; US$ 800.000 por el trabajo «Rebalanceo de las tarifas telefónicas» y US$ 2 millones por un informe sobre "Telecomunicaciones en América".

Villalonga encargó, entonces, a un alto cargo de la compañía un informe sobre los pagos a Moneta. El ejecutivo de la compañía verificó el desvío de dinero a las cuentas de Moneta para comprar voluntades e informó por escrito a su presidente. Villalonga, tras ser informado, adoptó una decisión sorprendente: nombró consejero de Telefónica Internacional a Moneta y trasladó a España a Bustamante para designarlo número dos de la compañía.
La estrella de Raúl Moneta comenzó a brillar en 1992 cuando se convirtió en el banquero de Menem. En esa misma fecha el consorcio Citicorp se asoció con Moneta para adquirir un grupo de empresas que el Gobierno argentino iba a privatizar.

Para llevar a cabo la operación el Citibank le prestó a Moneta US$ 85 millones a fin de asociarse con el CEI (la corporación que adquirió las empresas privatizadas).

El siguiente paso de Raúl Moneta consistió en que el CEI, del que ya era socio, desembarcara en los medios de telecomunicaciones. Esta operación se efectuó a través de Roberto Dromi, ex ministro de Menem.

El propio Dromi también se encargó, en 1999, de que Menem prorrogara la exclusividad a Telefónica. La amistad entre Raúl Moneta y Luis Martín Bustamante, director de Telefónica Argentina, era de dominio público en Buenos Aires.
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