ESTOCOLMO.- El premio Nobel de Economía 2001 fue atribuido conjuntamente este miércoles a los estadounidenses George Akerlof, A. Michael Spence y Joseph Stiglitz, precursores de la economía de la información moderna, anunció la Real Academia de Ciencias de Suecia.
Los tres laureados fueron recompensados "por sus investigaciones sobre los mercados con asimetría de información", indicó el comunicado.
La "asimetría de información" describe el fenómeno según el cual algunos agentes económicos tienen más información que su contrapartida.
Los que piden un préstamo, por ejemplo, tienen un mejor conocimiento de su solvencia que los prestamistas, los directores generales de una empresa tienen un mejor conocimiento de la rentabilidad de esa firma que los accionistas, y los que suscriben una póliza de seguros conocen mejor el riesgo de accidente que sus aseguradores.
Durante los años 70, los economistas sentaron las bases de una teoría general de los mercados con asimetría de información, lo que abrió la vía a un amplio abanico de aplicaciones: desde el análisis de los mercados agrícolas tradicionales a los mercados financieros contemporáneos.
Las contribuciones de los galardonados han constituido el núcleo de la teoría moderna de la economía de la información, señala la academia.
George Akerlof, de 61 años, demostró que cuando los vendedores disponen de más información que los compradores sobre la calidad de un producto, puede suceder que sólo los bienes de poca calidad lleguen al mercado. Se habla entonces de un problema de "antiselección".
El economista, profesor en la universidad de California en Berkeley (oeste), analizó igualmente la frecuencia y la importancia de los problemas de información, problemas aplicados a la deuda del Tercer Mundo, a las dificultades de las personas enfermas para obtener un seguro médico, a las discriminaciones que sufren las minorías en su puesto de trabajo.
Michael Spence, de 58 años, fue decano de las universidades de Harvard (Massassuchets, nordeste) y de Stanford (California, oeste). Sus trabajos se han centrado en las respuestas de los agentes mejor informados al problema de la antiselección.
Con el objetivo de aumentar sus ingresos, esos agentes económicos destinan costosas compañas para informar de manera creíble a los agentes menos informados.
Sus investigaciones demuestran que el nivel de formación de una persona le da una "señal" de su productividad en el mercado laboral, o que los dividendos que reparte una empresa son una "señal" de su productividad destinada a los inversores en el mercado bursátil, a pesar de la consecuente carga fiscal que implican.
Joseph Stiglitz, de 58 años, es desde este curso profesor en la universidad de Columbia (Nueva York), después de haber enseñado en Yale, Princeton, Oxford y Stanford.
Stiglitz precisó las respuestas al problema de antiselección de parte de los agentes menos informados, es decir, la contraparte en una transacción comercial (frente a los agentes mejor informados).
Por ejemplo, las compañías de seguros clasifican a sus clientes según diferentes grados de riesgo, y les proponen un abanico de contratos donde las pólizas menos elevadas se corresponden a exenciones más elevadas.
Las numerosas contribuciones de Joseph Stiglitz se centran en diferentes mercados, y han demostrado que la asimetría de información es crucial para permitir la comprensión de numerosos fenómenos del mercado, en particular el desempleo y el racionamiento del crédito, señala la Academia.
Los tres galardonados se repartirán la suma de 10 millones de coronas suecas (unos 900.000 dólares), aportados por el Riksbank, el banco central sueco, que creó el Premio de Economía en 1968.
Los tres profesores recibirán su premio el 10 de diciembre en Estocolmo.