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Mineras Glencore y Xstrata concretan megafusión tras 15 meses de negociaciones

De la operación resultará una compañía con un volumen de negocio potencial de US$ 220.000 millones y 130.000 empleados en el mundo.

02 de Mayo de 2013 | 08:25 | EFE

GINEBRA.- Las compañías mineras anglo-suiza Xstrata y la también anglo-suiza Glencore se fusionaron hoy tras 15 meses de negociaciones, y crean así una de las firmas más poderosas en el sector de las materias primas del mundo.


El anuncio lo ha hecho esta mañana Glencore en un comunicado publicado en su página web, en el que señala que la nueva empresa se llamará "Glencore Xstrata plc".


De la operación resultará una compañía con un volumen de negocio potencial de 220.000 millones de dólares, 86.000 millones de dólares en capitalización bursátil, y 130.000 empleados en el mundo.


El comunicado indica que los accionistas de Xstrata recibirán por cada una de sus acciones el equivalente a 3,05 acciones de la nueva compañía.


Asimismo, el acuerdo implica que las acciones de Xstrata dejen de cotizar en la Bolsa de Londres a partir de las 7:00 horas GMT del 3 mayo, y en la Bolsa de Zurich a partir del 6 de mayo.


Por su parte, las acciones de la nueva empresa comenzarán a cotizar en la Bolsa de Londres a partir de las 7:00 horas GMT del 3 de mayo.


El pasado 30 de abril el Tribunal Supremo de Justicia de Inglaterra y del País de Gales aprobó la fusión entre los dos gigantes, siguiendo a las autoridades chinas que dieron su luz verde el pasado 16 de abril, y levantando así los dos últimos obstáculos a la unión.


Le precedieron autorizaciones de las autoridades de la competencia de Australia, gran productor de metales, África del Sur, muy dependiente de los minerales, y la Comisión Europea, que impuso que Glencore redujera a menos del 40% su participación en el mercado europeo de zinc.


El gigante tuvo que renunciar a su acuerdo exclusivo con el primer productor mundial de zinc, Nyrstar, y vender su participación en esta sociedad.


Además de solventar los problemas con las autoridades de la competencia, la fusión tuvo que enfrentarse a la oposición de los accionistas, dado que Glencore propuso inicialmente que cada poseedor de un título de Xstrata obtuviera 2,8 de la entidad fusionada.


Catar, que posee más del 12 % de las acciones, se oponía, y tras mucho negociar, el ratio quedó en 3,05 nuevas acciones por cada una de Xtrata.


Asimismo, los accionistas rechazaron un plan de remuneración de 232 millones de dólares destinados a unos setenta responsables de Xstrata, incluido su consejero delegado Mick Davis.


Este hecho, entre otros, a forzado a que, a pesar de haber sido anunciado previamente, Davis no sea el consejero delegado de la nueva compañía por un periodo de seis meses, sino que el cargo lo asumirá, Ivan Glasenberg, actualmente consejero delegado de Glencore, quien tomará las riendas del nuevo grupo fusionado.


La nueva compañía tendrá un tamaño parecido al de otros líderes mundiales de la rama extractiva (Rio Tinto, BHP Billiton, Vale) y dominará el comercio de las materias primas.


Hasta la fecha Glencore era el primer productor mundial de zinc, además de explotar cobre, plomo y níquel, aunque también participaba en el negocio del petróleo, gas, carbón y derivados.


Sus intereses se extendían a la agricultura, especialmente en la comercialización de granos, plantas oleaginosas, algodón y azúcar, productos de los que es uno de los principales abastecedores mundiales.


En la explotación de minerales, Glencore operaba en todos los continentes y tiene amplia presencia en América Latina, con actividades en Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, México Perú y Ecuador.


Xstrata era el primer exportador de carbón térmico y el cuarto productor mundial de cobre, producto en el que centra su actividad en los países latinoamericanos, con tres explotaciones en Perú y otro tanto en Chile, una en Argentina, mientras que en Brasil se centra en el níquel.


Sin embargo, sus actividades en la región no han sido fáciles en los últimos años y algunas de sus operaciones mineras están paralizadas por la oposición -en varios casos violenta- de las comunidades locales.


Estas les acusan de contaminar el medio ambiente, las fuentes acuíferas y de no aportar suficientemente al desarrollo a cambio de los productos naturales que extraen.

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