Bush y Gore se atacaron mutuamente en último debate presidencial

Bush, del Partido Republicano, y Gore, del Demócrata, han quedado así listos para las elecciones que se efectuarán dentro de tres semanas, el 7 de noviembre. De ahora en adelante, ninguno podrá darse el lujo de cometer un error.

17 de Octubre de 2000 | 23:06 | Reuters
SAN LUIS, Missouri.- George W. Bush y Al Gore tuvieron esta noche su último debate político, y a diferencia de lo ocurrido en los dos previos, entraron a algunos asaltos de esgrima no con el florete, sino con la lanza.

Bush, del Partido Republicano, y Gore, del Demócrata, han quedado así listos para las elecciones que se efectuarán dentro de tres semanas, el 7 de noviembre. De ahora en adelante, ninguno podrá darse el lujo de cometer un error.

Gore acusó a Bush de ponerse de lado de las compañías farmacéuticas y otros poderosos intereses a expensas de la clase media. Bush lo negó y contraatacó afirmando que luego de ocho años de indecisiones del gobierno demócrata en Washinton, "yo puedo decir que he hecho algo positivo a nombre del pueblo".

"Si buscan a alguien que apoyará... a las grandes compañías farmacéuticas, éste es el hombre", insistió Gore, parado a poca distancia de su rival de campaña en el escenario del debate. "Si desean a alguien que luchará por ustedes... yo deseo luchar por ustedes".

El debate, último de una serie de tres, ha estado ensombrecido por la muerte anoche del gobernador de este estado, Mel Carnahan. Este murió al estrellarse en medio de la niebla y lluvia el avión que conducía su hijo, durante un viaje de proselitismo: Carnahan era candidato a senador federal.

Los dos chocaron también en cuestiones económicas, de salud, y fuerzas militares en un debate que tuvo un desarrollo ágil, con preguntas que partieron de los asistentes sin compromiso político del área de St. Louis.

Bush dijo que Gore estaba proponiendo "el más grande incremento en el gasto federal en años, y que no habrá dinero capaz que pueda pagarlo". Gore replicó diciendo que Bush estaba equivocado, y que el plan de impuestos de su rival de 1.300 millones de dólares irá a favorecer a los ricos quitando posibilidades de financiamiento de los programas domésticos más críticos.

Al promediar el debate, ambos políticos se interrumpieron en varias ocasiones. Gore pareció un poquito más ansioso de salirse de las reglas del debate, tanto que el moderador Jim Lehrer llegó a llamarle la atención.

El debate de esta noche ha sido crucial en lo que hasta ahora se presenta como una reñida elección. Los sondeos de opinión presentan a Bush adelante con un máximo de hasta 3 puntos, en encuestas que tienen un margen de error de hasta 3 puntos.

Gore tenía grandes esperanzas en el formato informal del debate, que consistió en una serie de preguntas y respuestas directas con el público en el campus de la Universidad Washington de St. Louis.

El vicepresidente tiene por delante un reto mayor debido los tropiezos que enfrentó en los primeros dos debates.

En el primero, Gore fue criticado por ser demasiado agresivo e impaciente, mientras que en el segundo se lo consideró muy cauto y reservado a la hora de atacar los puntos de vista de su adversario.

Entonado por su desempeño en los dos debates, Bush vaticinó que se ganará la simpatía de los indecisos.
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