Los (sin) amores de Carolina Rivas

Este jueves se lanza "Dama en el jardín", un compilado de cuentos de la chilena Carolina Rivas. En un lenguaje sencillo e intimista, la autora deambula por la muerte, los sueños, narradores incógnitos, finales sorpresivos, para hablar de todas las relaciones que se unen a través del corazón.

18 de Abril de 2001 | 18:06 | Marcelo Cabello, emol.com
SANTIAGO.- Es casi una década lo que se demoró en publicar (o decidirse a ello), pues tenía acumulados textos de distintas experiencias y etapas de su vida y de las que observaba. Pero, Carolina Rivas (1961, Chile) vio un puente entre los manuscritos: el afecto narrado en cuento, "género del que nuestro país no tiene cultura", asegura.

Algunos de ellos incluidos en antologías (Relatos y resacas, Voces de eros, por ejemplo) y premiados, como la mención honrosa en Revista Paula 1999. "Me permitieron ordenarlos, corregirlos, y fue un gran regalo de este año", sostiene la autora, desde su oficina en el Consejo Nacional del Libro y la Lectura, y no de su casa, en las cercanías del cerro Santa Lucía.

Son historias íntimas, pero eso de lo autobiográfico te diría que los primeros cuentos que escribí eran bastantes desfachatados, irresponsables, escribía cosas del alma, de corazones sangrantes, tenían su rédito por lo sincero que eran, dice la autoraHay una frase que se repite en dos cuentos: "Me llevas hasta el fondo de la cama donde el amor no se escribe con letras"... ¿inspiración personal o salió de algún texto u otra persona?

"Esa frase sale en dos cuentos que están interconectados. Tiene que ver con la trama del cuento, la emoción del protagonista, una metáfora, una imagen, de lo que ocurre con los protagonistas. En Para amarte mejor es una mujer a quien le enseñan a leer, a aprender, hay una intención del otro de educar, para que ella tenga más posibilidades. Ella crece pero él sigue siendo él mismo, y ve que hay lugares donde las palabras no corren. En Puertas adentro, como corolario, ella escribe, las palabras empiezan a tener sentido, pero él no escucha ni gusta que le lean".

Abordas el amor en distintos niveles de relación, y surge la pregunta: ¿hay que entregarse sin pensarlo o andar con mucho recelo?

"No quiero hablar como si hubiese un mensaje. Definitivamente el tema es de los afectos globales; hay cuentos que no tienen que ver con la relación de pareja, afectos serán siempre fuente inagotable para generar historias. Cada uno de los cuentos, independientes de la trama, son cruzados por lo afectivo, filiales, entre hermanos, dentro de la amistad. El tema afectivo presente no necesariamente es erótico, descarnado; hay historias comunes y corrientes, en varios cuentos hay muchas voces masculinas, hay un trabajo de no revelar al narrador masculino".

Varios cuentos hablan de amor-muerte, ¿explicas tal puente como parte de lo fragmentario, repentino, que puede ser ese sentimiento?

"Nunca lo había pensado así, por lo débil o fragmentario. En Acto de presencia, hay una escena muy triste en que la protagonista está haciendo cosas que no son suyas, de su edad, un poquito esa cosa de te lo dije, te estás muriendo. En el texto Morir de mañana está la muerte de un sentimiento, conlleva lo que tú decías, es una gran metáfora en que matas todas las imágenes, dejar morir amores prescindibles, y el único, el que provoca la muerte, en la lágrima, queda para siempre y con ella, en un cadáver, en la vereda".

Y agrega la autora, con pareja y sin hijos: "En Amores que matan no hay una muerte propiamente tal, es otra metáfora, a mí me mataste, me pusiste el gorro, es coloquial. Es un asesinato por la espalda, donde también hay un juego, en que dicen no recuerdo botado el cuchillo al agua, ni visto en los diarios. Es el concepto de haber matado".

Usas el clásico recurso del final sorprendente, como un símil de lo que ocurre en ocasiones de amor...

"Es una cosa infinita, me encanta el tema de la pareja, cómo se construyen las relaciones de las personas. Uso el final efectista, como en el primer cuento (Dama en el jardín) con una resolución al más puro estilo de los maestros... pero no sé si los amores son también así, dan para todo. Puertas que se abren de formas distintas, acercamientos de las personas, el hombre del cual sospecho, la mujer que me está abandonando, son problemas en que se esconde su verdadero sentimiento".

Tu forma de narrar es lineal, de pocos puntos apartes. No hay diálogos entre los personajes, si es que no salen de sus mismas reflexiones, o de las tuyas.

"Son historias íntimas, pero eso de lo autobiográfico te diría que los primeros cuentos que escribí eran bastantes desfachatados, irresponsables, escribía cosas del alma, de corazones sangrantes, tenían su rédito por lo sincero que eran. Con el correr de los años, me hice más meticulosa, de narrar desde la observación el comportamiento, que es tremendamente interesante".

Y recuerda Carolina Rivas un cuento ambientado en Buenos Aires, ciudad donde residió durante su juventud: "El narrador es testigo, debe hacerse cargo de la ex polola deshecha que dejó su hermano, participa como observando y ayudando, reflexiona lo que observa, hay un compromiso, un diálogo".

También incluyes a la naturaleza, más allá de la manoseada primavera, ¿por qué si es tan intimista?

"No es solamente conocimiento de las flores, que le dan cuerpo, olor, aromas a los textos, muchos cuentos son en espacios amplios, con cielos, jardines, playas; tampoco están desesperadamente descriptivos, permite al lector visualizar un aire literario, espacio abierto, algunos textos también son en espacios cerrados, son pocos, pero quiero que la gente respire, camine, se olvide de la oficina, que se devuelvan a buscar algo... la realidad de cualquier persona. Además dime que no son preciosas las azaleas, el otoño, lleno de hojas, los parques. Hay mínimas pautas para la imaginación del lector".

Tras este libro, ¿hay un receso o ya estás trabajando en algo?

"Estoy trabajando en una novela, debo llevar unas 29 páginas, es lento pero una interesante investigación histórica de ciertos personajes del milenio pasado. Son cuatro personajes emblemáticos, cada uno monstruo de la música, el arte... no te puedo contar mucho, pero he leído cuanta biografía y material hay de ellos, y los he llevado al tiempo presente con nombres de pila y una relación curiosa que sucede entre ellos. Habrá un personaje que le dará unión a la historia, para hacerla más cercana, naif, en una dinámica distinta".
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