Supo ser uno de los futbolistas más cotizados del fútbol europeo. Jugó en gigantes como Inter de Milán, Chelsea y Juventus, e incluso llegó a ser nominado al Balón de Oro, en una carrera marcada por las adicciones y polémicas fuera de la cancha.
Se trata del rumano Adrian Mutu, que con 46 años hoy dirige al Petrolul Ploiesti de la SuperLiga rumana, tras dejar atrás una serie de episodios controversiales para reinventarse en el fútbol.
El exatacante se dio a conocer en el Dínamo de Bucarest antes de dar el salto a la Serie A con 20 años. El Inter fue el primero que contó con sus servicios, donde llegó a coincidir con Iván Zamorano en la temporada 1999-00.
Sin oportunidades en el club nerazzurro, salió cedido al Hellas Verona y luego al Parma. En el club parmesano formó una letal dupla con Adriano y fue nominado al Balón de Oro en 2003, por lo que el Chelsea se fijó en él y pagó 22,5 millones de euros. Fue uno de los primeros grandes fichajes de la era Roman Abramovich.
En el elenco londinense no tuvo buenas relaciones con los entrenadores Claudio Ranieri y José Mourinho. Pero el primer gran traspié ocurrió en septiembre de 2004, tras dar positivo por cocaína. Ese escándalo le costó siete meses de suspensión, el despido y una millonaria demanda del club inglés.
Mutu negó tener una adicción a las drogas. "Lo niego categóricamente. La única razón por la que tomé lo que tomé fue porque quería mejorar mi rendimiento sexual. Puede que sea gracioso, pero es cierto. No consumí cocaína. Tomé algo que me hizo sentir bien", explicó.
En enero de 2005 firmó por la Juventus y tras cumplir la sanción jugó una temporada en el cuadro turinés. Sin regularidad en los bianconeros, en 2006 fue vendido a la Fiorentina por 8 millones de euros.
En la Viola registró las mejores cifras de su carrera (70 goles en 143 partidos), hasta que en enero de 2010 volvió a dar positivo en otro control antidopaje y terminó siendo despedido.
Ese mismo año volvió a hacer ruido fuera de los terrenos de juego. Protagonizó una pelea en un bar de Florencia tras golpear a un camarero y fue investigado por supuestos vínculos con la mafia rumana.
Su vida sentimental también fue motivo de controversia. Tres matrimonios distintos con conocidas modelos o actrices, y hasta la publicación de un video sexual con una actriz porno. De acuerdo a él, filtrado sin su consentimiento.
Cesena, Ajaccio, Petrolul Ploiesti, Pune City y ASA Targu Mures fueron sus últimos clubes hasta su retirada en 2016. Tras dejar la actividad se licenció en derecho, admitió una afición por la poesía e inició la carrera de entrenador.
En diciembre pasado asumió en el Petrolul Ploiesti, que marcha en el séptimo lugar de la primera división rumana. Una trayectoria en los banquillos que comenzó en 2018 y busca estabilidad, tras pasos por diversos clubes de Rumania, entre los que destacan Rapid de Bucarest y Cluj, además del Neftchi Bakú de Azerbaiyán.