De Colombia a México y de México al Mundial.
Emol/Agencias
Pudo no jugar por México. Pudo no jugar el Mundial. Incluso pudo no jugar al fútbol. Pero la vida regala historias únicas. Y una de ellas es la de Julián Andrés Quiñones Quiñones (29 años).
A los 9 minutos hizo explotar el Estadio Azteca. Marcó el primer gol del Mundial 2026. El primer gol del triunfo del anfitrión México ante Sudáfrica (2-0). Un momento histórico.
Pero Quiñones no es mexicano. Al menos de sangre. Nació en la localidad de Magüí Payán, Colombia. Jugaba descalzo y en canchas de tierra. Justo en medio de la guerrilla.
El hoy delantero del
Al-Qadisiyah de Arabia Saudita se crió en la localidad que pertenece al "Triángulo de Telembí", zona afectada por el conflicto armado colombiano. Creció entre balas y de tráfico de drogas.
Pero siempre vio el fútbol como una salida. "No llegaba ni a la casa a comer a veces, me iban a buscar y yo no quería salir de la cancha. Jugábamos descalzos y esa era nuestra felicidad", contó en una entrevista hace años.
El deporte precisamente le cambió la vida. A los 17 años dejó su pueblo natal escapando del conflicto armado. Llegó a Cali y comenzó a jugar en el club amateur Futbol Paz.
"Vino a prueba a nuestra institución y desde el primer día nos cautivó muchísimo; incluso, en el día de la prueba hizo cuatro goles. Nos causó una gran impresión y por eso se quedó con nosotros", recordó un directivo.
Más tarde fue llamado a las selecciones juveniles de Colombia y fue en un torneo nacional Sub 17 cuando todo cambió. Ojeadores del Tigre de México lo vieron y se deslumbraron por su potencia física, velocidad y poder de gol.
México le abrió las puertas del profesionalismo. Jugó en Venados y Lobos de la BUAP antes de regresar a Tigres en 2018. Más tarde pasó al Atlas de Guadalajara y fue dos veces campeón: 32 goles en 78 partidos fue el saldo.
América fue por sus goles y nuevamente fue campeón. Su carrera iba en ascenso y el Al-Qadsiah de la Liga Profesional Saudí abrió la billetera para hacerse de su fichaje. Pagó cerca de 15 millones de dólares, una de las ventas más caras de la historia del fútbol mexicano.
La historia dice que directivos de la federación colombiana intentaron llevarlo a la selección de su país de origen, pero a esa altura él ya tenía algo claro: México se había convertido en su gran amor.
"México me lo dio todo, mi familia, mi carrera, mi tranquilidad", dijo en una nota con ESPN. Su esposa e hijos son nacidas en suelo azteca. El 2023 recibió la carta de nacionalidad y ese mismo año fue convocado a la "Tri".
El técnico Jaime Lozano apostó por él. Tuvo apariciones, pero más tarde parecía que la relación con el nuevo DT, Javier Aguirre, no era de las mejores. Los rumores de problemas crecían.
"Tenemos muy buena relación, hablamos de lo más importante, de adentro del campo, de cómo me siento, me da muchas palabras de aliento", aseguró en marzo pasado.
Finalmente, Aguirre lo llevó a la cita de Norteamérica y a sus 29 años grabó su nombre en la historia grande de los Mundiales: MVP y autor del primer gol, algo que jamás se olvidará.