Portugal se metió en octavos de final del Mundial tras remontar ante Croacia e imponerse por 2-1. Fue un partido de infarto y que tuvo una gran polémica en el final.
El elenco balcánico estaba perdiendo y buscaba con todo el gol que le permitiera ir el alargue. Cuando ya no quedaba nada, Josko Gvardiol convirtió y desató la alegría croata en Toronto.
Sin embargo, hubo chequeo del VAR, el árbitro noruego Espen Eskas fue a ver la jugada y anuló el tanto.
¿Por qué? La jugada inició con un centro al área, Igor Matanovic peinó la pelota, el balón luego dio en la cabeza del portugués Renato Veiga y le quedó a Mario Pasalic.
Pasalic trató de amortiguar, no lo logró, pero apareció Gvardiol y anotó.
El juez determinó que Pasalic estaba en posición de adelanto, lo que provocó el enojo de la selección de Croacia.
Uno de los más molestos era Luka Modric. El capitán hacía gestos de incredulidad.
Los dirigidos por Zlatko Dalic consideraron que, al haber Veiga tocado la pelota, la jugada valía.
Sin embargo, para el referí ese toque fue involuntario.
Seguramente, se hablará mucho de lo que pasó en ese momento en el área portuguesa en ese momento.
Mira lo que pasó