La polémica ya está desatada en la previa del Estados Unidos-Bélgica que se juega hoy a las 20:00 horas por octavos de final del Mundial. La decisión de la FIFA de revocarle la tarjeta roja al norteamericano Folarin Balogun remeció a la Copa del Mundo. Incluso todo empeoró después de las informaciones de un supuesto llamado de la Casa Blanca para interceder y que no hubiese suspensión.
Balogun, goleador con tres tantos y gran figura del elenco estadounidense, fue expulsado ante Bosnia en dieciseisavos por un duro pisotón contra el defensor Tarik Muharemovic. La jugada incluso fue comparada con la patada de Lionel Messi ante Argelia.
Pero la situación escaló mucho más ahora luego del furioso comunicado de la UEFA, ente subordinado a la FIFA. Creen que la decisión "afecta la credibilidad del Mundial".
" (...) La decisión cruzó una línea roja. El fútbol, como cualquier otro deporte, se rige por reglas que constituyen la base de una competencia justa, honesta y transparente.
A veces, las reglas son susceptibles de interpretación. En este caso, no. La suspensión automática mínima de un partido tras una tarjeta roja no es una opción discrecional y no requiere la decisión de un organismo competente para su aplicación. Es un principio consagrado en el reglamento, que no admite excepciones, y mucho menos en medio de un torneo donde otros jugadores se han encontrado en la misma situación y han cumplido su suspensión con regularidad", lanza la UEFA.
Pero va más allá: "Cuando quienes velan por el cumplimiento de las reglas ya no lo garantizan, la integridad del juego se ve comprometida y la credibilidad de la competición se ve socavada y afectada. Asimismo, esta decisión sienta un precedente en el torneo en curso, donde situaciones similares requerirán ahora un trato igualitario, en detrimento de la competición".
"El fútbol es el deporte más querido del mundo porque es un juego hermoso y goza de confianza porque se juega en todas partes con las mismas reglas. Un torneo nunca es un evento aislado y, si se trata de la Copa del Mundo, tiene el poder de generar consecuencias positivas o negativas para el fútbol en su conjunto. Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión tan sin precedentes, incomprensible e injustificable", cierra el comunicado.
No solo la UEFA...
La polémica y discutida decisión trajo muchas reacciones. Joseph Blatter, ex presidente de la FIFA, también fue durísimo en sus redes: "Las cartulinas rojas no se anulan por llamadas telefónicas políticas. Se anulan por reglas, pruebas y organismos independientes. Si un presidente de Estados Unidos interviene ante el presidente de la FIFA y que un jugador queda de repente absuelto antes de un partido de eliminación directa de un Mundial, la pregunta es inevitable: ¿A dónde vas, FIFA? El fútbol nunca debería de convertirse en el patio de recreo del poder político".
La prensa belga también explotó: Habla este lunes de "Balogun Gate", de "aroma a partido extraño" y de cómo el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se ha quitado la máscara.
Según medios nacionales como 'Le Soir', 'La Libre' o RTL, la
federación belga ha enviado una carta a la FIFA para impugnar la decisión sobre Balogun que el organismo ha interpretado como una solicitud de apelación y ha designado a un miembro de su comité de apelaciones para que tome una decisión con carácter de urgencia.
"Desde sus inicios, la FIFA ha afirmado vender imparcialidad. Al levantar la suspensión del máximo goleador de la selección estadounidense en vísperas del partido de octavos de final contra Bélgica, esta institución, no tan venerable, acaba de poner su imparcialidad en venta", escribe Frédéric Larsimont en el diario Le Soir.
El periodista, que titula su artículo "Balogun, Trump y la FIFA: el aroma de un partido extraño", señala que "el beneficiario no es un sustituto de Nueva Zelanda, Curazao ni Cabo Verde. Es el máximo goleador estadounidense en este Mundial. La principal arma ofensiva del país anfitrión".
"He oído que FIFA rima con mafia. Yo no iría tan lejos. Pero la verdad es que FIFA ya no rima con casi nada. La connivencia (si no otra cosa) entre el presidente de esta organización mundial (que acaba de perder toda credibilidad ante los verdaderos aficionados al fútbol) y el inquilino de la Casa Blanca… ha llegado al colmo del absurdo, incluso de la vergüenza, comenta Vicente Langendries en la radiotelevisión pública francófona RTBF.
El comentarista vaticina que "el mundo del deporte (excepto Estados Unidos), y el fútbol en particular, se unirá hoy en apoyo a los Diablos Rojos. Así, el juego sucio y repugnante no será recompensado. El anhelo de la nación estadounidense de ver a su fútbol dominar el mundo será aplastado por los Diablos Rojos".
"Las cartulinas rojas no se anulan por llamadas telefónicas políticas. Se anulan por reglas, pruebas y organismos independientes. Si un presidente de Estados Unidos interviene ante el presidente de la FIFA y que un jugador queda de repente absuelto antes de un partido de eliminación directa de un Mundial, la pregunta es inevitable... ¿A dónde vas, FIFA?"
Joseph Blatter, ex presidente de la FIFA
La Federación alemana también salió al paso. "La FIFA debería abordar rápidamente las informaciones que apuntan a que la decisión de suspender la tarjeta roja contra el jugador estadounidense Folarin Balogun fue precedida por una llamada telefónica entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. La impresión de que ha habido una influencia política activa en el deporte debe disiparse de forma rápida y definitiva. La integridad de la competición y la credibilidad de la FIFA están en juego", lanzó Bernd Neuendor, presidente del fútbol alemán.
Giovanni Malago, presidente de la federación italiana, fue otro que disparó.
"Es verdaderamente absurdo, tuve que ir yo mismo a ver el artículo 27 que permite o permitiría a la FIFA, y únicamente a la FIFA, así que no es algo que pueda reproducirse en los diferentes campeonatos nacionales, así que mejor porque sería un auténtico Armageddon. Es ínutil buscar excusas, esta decisión tiene un evidente aroma político, también lo ha escrito así el New York Times. Objetivamente es un precedente extremadamente peligroso, un precedente político extremadamente peligroso", sostuvo.
Thomas Tuchel, DT de Inglaterra, fue consultado por el tema luego del partido contra México. Fue claro.
"Creo que, en primer lugar, y para que quede muy claro, no fue tarjeta roja (...) ¿Quién revoca esta decisión, cuándo y con qué fundamentos? ¿Hasta dónde llega esto? Me resulta extraño. Solo queremos coherencia en las decisiones. Entonces, ¿la tarjeta amarilla que le sacaron a Declan Rice en el primer minuto...? Podríamos debatirlo sin fin. Creo que no fue tarjeta amarilla. ¿La recuperamos? ¿Dónde va a terminar esto? No conozco las reglas. No soy la persona indicada para preguntar. Esperaré a ver qué sucede", reaccionó.